Cuando entramos en el 2004 las bolsas mundiales están subiendo. En el año 2003 subieron un 25%, invirtiendo los tres años anteriores que se caracterizaron por una caída de los precios de las acciones superior al 50%, el declive más grande desde 1929-Cuando entramos en el 2004 las bolsas mundiales están subiendo. En el año 2003 subieron un 25%, invirtiendo los tres años anteriores que se caracterizaron por una caída de los precios de las acciones superior al 50%, el declive más grande desde 1929-32.

Las grandes instituciones financieras y los inversores cada vez son más optimistas ante la recuperación del crecimiento económico y el empleo. Cuentan con que encontrarán las armas de crecimiento masivo (ACM). Bush, Blair, Schröder y Greenspan nos dicen que según los últimos datos de inteligencia la situación parece mejor.

Las estadísticas del gobierno estadounidense anunciaron que en el tercer trimestre de 2003 la economía USA creció un 8%, parece difícil negar que las cosas han mejorado a final del año. Pero es una cifra falsa. Representa el aumento de un trimestre del año trasladado a todo un año, es decir, ¡lo han multiplicado por cuatro! La cifra de crecimiento real está próxima al 3%.

Ahora los expertos pronostican un crecimiento del 4,5% para este año en EEUU, un 2,5% en Japón y Europa. A finales del año pasado preveían un crecimiento del 3% en EEUU y un 2,5% en Europa y Gran Bretaña. Bien parece que acertaron con EEUU pero fracasaron completamente con Europa, Gran Bretaña y Japón. La realidad es que Alemania en la práctica se estancó, mientras que la economía británica se desaceleró creciendo por debajo del 2% y el crecimiento japonés fue inferior al 1%.

¿Por qué el pronóstico para EEUU era correcto? ¿Eso significa que los expertos han encontrado realmente las armas de crecimiento masivo para la economía mundial?

La realidad es que el crecimiento estadounidense en 2003 se creó artificialmente y demostrará ser efímero en el 2004. Estuvo alimentado por una inyección masiva de papel moneda en la economía por parte de la Reserva Federal. Con unos tipos de interés por debajo del 1%, la realidad es que actualmente se está pagando a la gente para que pida dinero prestado. A su vez, la mayoría de lo que se invirtió en compra de inmuebles no es producción real. Los precios inmobiliarios continuaron subiendo, las familias estadounidenses refinanciaron las hipotecas de sus casas consiguiendo un tipo de interés más bajo que el anterior, seguían pidiendo dinero prestado porque el valor de sus viviendas continuaba subiendo. Utilizaron este dinero extra conseguido para gastar en más DVD, coches, ocio, etc.,

Pero todo este gasto no estaba respaldado por ningún aumento real de la producción en las fábricas estadounidenses o de los ingresos de los trabajadores. Los salarios en la manufactura apenas aumentaron el año pasado. Las empresas han continuado despidiendo trabajadores (al menos hasta los últimos meses de 2003) y conteniendo los aumentos salariales. También han reducido las pensiones y los beneficios sanitarios para sus trabajadores. Puede que los consultores financieros hayan tenido un gran año, pero el trabajador normal no ha experimentado nada parecido a la prosperidad.

Todo este aumento del gasto es lo que ha mantenido a la economía en movimiento y el aumento de los préstamos ha conseguido que las familias estén más endeudas que en cualquier otro momento de la historia. Y este dinero ha terminado principalmente en manos de las grandes empresas en forma de beneficios. En el año 2003 ¡los beneficios subieron un 30%!

Incluso así, los niveles de beneficios están por debajo del nivel conseguido en 1997. Como las empresas quieren más beneficios, consecuentemente, están intentando reducir los costes de producción, sobre todo para poder competir con las empresas chinas y asiáticas que continúan inundando los mercados estadounidenses con mercancías baratas. Eso significa que las empresas van a seguir despidiendo trabajadores y no van a invertir demasiado este año en maquinaria y nuevas plantas.

Aquí está el problema al que se tendrá que enfrentar Bush en su año electoral. La recuperación económica de 2003 se basó en dinero barato y reducciones de impuestos. Pero los tipos de interés no pueden bajar más y los efectos de la reducción de impuestos ya se están agotando. En 2003 Bush redujo en más de 70.000 dólares los impuestos para cada uno de los 185.000 estadounidenses más ricos. Pero el 85% de los norteamericanos que menos ingresos tienen la reducción de impuestos sólo fue de 209 dólares. Bush no puede afrontar una nueva reducción de impuestos porque es inmenso el coste producido por la combinación de su regalo a los ricos más el enorme coste de invadir Afganistán e Iraq, además de la ocupación de estos países y la protección de los ciudadanos estadounidenses de atentados terroristas.

El déficit presupuestario USA ahora supera el 5% de la producción anual y continúa subiendo, todo un record. No hay síntomas de que Bush, Cheney y Rumsfeld puedan librarse del caos en Afganistán e Iraq. Como ya dije antes de acabar el año:

“Puede que la capacidad de fuego estadounidense triunfe en Iraq. ¿Capturarán a Sadam? Incluso si esto ocurre, ¿la población iraquí culta y alfabetizada aceptará una dictadura impuesta por EEUU? ¿Las masas palestinas y árabes se quedarán de brazos cruzados mientras EEUU e Israel imponen una paz dirigida? (...) Lejos de derrotar al terrorismo, los atentados suicidas y los ataques contra turistas y civiles estadounidenses, con toda seguridad todo esto aumentará”.

Todo este gasto de las familias y el gobierno principalmente va dedicado a mercancías extranjeras muy baratas. Esto ha provocado un enorme déficit, en esta ocasión un déficit comercial con el resto del mundo, el 5% del PIB, otro récord.

Estos dos déficit gemelos se tienen que pagar. Lo han financiado los extranjeros reciclando los dólares que han ganado con las exportaciones para comprar acciones o empresas estadounidenses, o sobre todo para comprar bonos del gobierno USA. Así, EEUU ha financiado su gasto endeudándose aún más con el extranjero. EEUU debe el equivalente al 25% de su PIB a los inversores extranjeros y si no ocurre algo, alcanzará el 60% del PIB para finales de esta década.

Algo está ocurriendo. EEUU está pagando por sus préstamos y sus compras de dólares. Pero los inversores extranjeros están hartos de recibir papel moneda por sus mercancías. Están mirando alrededor para cambiar sus ganancias por otras monedas menos abundantes como el yen o el euro.

El resultado es que el dólar estadounidense ha caído. ¡En 2003 se ha depreciado casi un 30% frente al euro! Eso significa que si hace un año tenías dólares ahora su valor ha caído un 25-30%. No es de extrañar que los inversores extranjeros estén nerviosos.

Y lo que es peor. Como el euro y el yen se han fortalecido, eso hace que todas sus exportaciones suban si su precio va en dólares y por lo tanto son más difíciles de vender. Por esa razón el crecimiento en Europa y Japón ha sido tan débil el año pasado. EEUU ha financiado su crecimiento imprimiendo dólares y bajando el valor del billete verde, todo a expensas de las empresas exportadoras europeas y japonesas.

Después de una batería de medidas proteccionistas —como son los aranceles al acero y las cuotas a los textiles chinos— y la devaluación de su moneda, EEUU ahora está llevando al límite la paciencia de sus rivales.

En 2004 no van a poder encontrar las ACM que aseguren un verdadera crecimiento económico. Eso significa que las empresas deben invertir más y empezar a contratar más trabajadores si quieren conseguir un verdadero impulso de la producción. ¿Hay algún síntoma de esto? EEUU acaba de anunciar que el empleo creció en diciembre de 2003 en 1.000 puestos de trabajo. Eso después de perder 2 millones de empleos desde el 11 de septiembre. Se calcula que para que se cumplan en 2004 las expectativas de crecimiento de Bush y Greenspan, al menos debe haber un aumento de 250.000 empleos mensuales durante todo el año. Y en diciembre sólo ha sido de 1.000 empleos.

Con Europa y Japón estancados —los niveles de empleo en Alemania están cayendo y su declive se está acelerando—, y EEUU sin un crecimiento capaz de impulsar la economía mundial, las perspectivas no parecen demasiado halagüeñas. Es muy poco probable que encuentren las ACM.


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