La huelga general se hizo sentir a lo largo y ancho del país, con especial fuerza en Calcuta, Kerala y Bengala Occidental. La medida paralizó el transporte y las operaciones bancarias. Aunque las protestas se realizaron sin incidentes en la mayoría de los casos, se registraron enfrentamientos con la policía en Bengala Occidental, Kerala y Karnataka.

Los diez sindicatos convocantes llamaron a la huelga para manifestarse en contra de las medidas de reforma laboral impulsadas por el gobierno de Narendra Modi, líder del Partido Bharatiya Janata. Pero además de esto, los sindicatos se expresaron en contra de las privatizaciones, que han sido parte central del programa político de Modi desde que comenzó su mandato hace un año.

Un portavoz del Congreso de Sindicatos de la India (AITUC, en inglés), Gurudas Dasgupta, declaró a la agencia Efe que "millones de trabajadores han parado, ha sido un éxito magnífico". La agencia de noticias de la central sindical calculaba en 400 millones de trabajadores la adhesión a la huelga.

Narenda Modi arrasó en las elecciones de mayo de 2014 luego de gobernar por 12 años el estado de Gujarat. La extendida corrupción del Partido Congreso Nacional Indio y el estancamiento económico de los últimos años le allanaron el terreno para triunfar en los comicios, pero el pujante crecimiento económico durante su mandato al frente de Gujarat fue su principal carta de presentación. Su modelo de gobierno incluye un esquema económico favorable a las empresas con flexibilización del mercado de trabajo.

No sorprende que una de sus principales medidas al frente del gobierno nacional sea atacar los derechos de los trabajadores. La reforma propuesta facilitaría la contratación y el despido de trabajadores por parte de las empresas, y haría más difícil para los empleados la sindicalización y el ejercicio del derecho a huelga.

Ante los límites al crecimiento que se presentan en China de forma cada vez más evidente, los ojos se vuelven hacía la India como próximo sitio de acumulación capitalista y explotación asalariada a gran escala. Con una fuerza laboral de 480 millones y un crecimiento anual estimado de la población trabajadora urbana de 10 millones para las próximas 4 décadas, se espera que el mercado laboral indio supere al chino en los próximos 10 a 15 años.

Actualmente, el sector manufacturero representa solo 16 % del PBI indio, mientras que en China es equivalente a 32 % del PBI. La liberalización del mercado laboral que intenta imponer Modi se inscribe en este escenario. El objetivo explícito es atraer las inversiones extranjeras, y solo hay una forma de hacer eso: ofreciendo mano de obra barata y con escasos derechos.

Sin embargo, la respuesta de los sindicatos no se ha hecho esperar. La huelga general del pasado miércoles, con gran acatamiento en todo el país, representa un obstáculo importante para la agenda pro-empresarial del primer ministro indio.

Artículo publicado en laizquierdadiario.com