El imperialismo estadounidense ha dado un paso más en su lucha contra el "eje del mal": presentar los mayores presupuestos militares en veinte años. En concreto, el presupuesto militar de EEUU asciende a la escalofriante cifra de 396.000 millones dEl imperialismo estadounidense ha dado un paso más en su lucha contra el "eje del mal": presentar los mayores presupuestos militares en veinte años. En concreto, el presupuesto militar de EEUU asciende a la escalofriante cifra de 396.000 millones de dólares, un aumento del 14%, ¡más de 1.000 millones de dólares diarios!

Este aumento del gasto militar no es la consecuencia directa de los acontecimientos del 11 de septiembre ni está motivado por la crisis económica. Antes de los atentados de septiembre Bush ya estaba realizando una intensa campaña de propaganda para aumentar el gasto militar. Este presupuesto tiene el objetivo de intensificar la hegemonía de la clase dominante estadounidense dentro y fuera de sus fronteras.

Una de las partidas que más aumenta un 20% es la destinada a actividades paramilitares y al espionaje en el extranjero. Según Associated Press, el presupuesto de la CIA (que es secreto) aumentará un 50% y, según el Washington Post, el pasado 18 de septiembre Bush firmó un acuerdo en el que daba un cheque en blanco a la CIA para que interviniera en 89 países diferentes. Ya sabemos qué tipo de actividades son éstas: lo vimos con la masacre de militantes comunistas en Indonesia en los años sesenta, en el sangriento golpe contra el gobierno socialista de Allende en los setenta o en la financiación de la contra nicaragüense para hacer la vida imposible al gobierno del FSLN en los años ochenta, y más recientemente, en Colombia y Afganistán.

Ahora el imperialismo estadounidense ha iniciado otra intervención militar en el sur de Filipinas, Operación Balikatan, teóricamente, para luchar contra el grupo guerrillero islámico Abu Sayaf. Este grupo también fue creado por la CIA a principios de los noventa para luchar contra el Frente Moro de Liberación Nacional. Pero a quien realmente están combatiendo las tropas estadounidenses no es a este pequeño grupo de doscientos hombres armados, sino a la guerrilla maoísta del Nuevo Ejército del Pueblo que se estaba convirtiendo en una seria amenaza para el gobierno de Arroyo y la clase dominante filipina.

Pero la parte que más aumenta en este presupuesto es la destinada a reforzar la seguridad interna del país. El gobierno ha doblado la cantidad destinada a reforzar los sistemas de vigilancia, fronteras, FBI... (38.000 millones de dólares), aunque lo que más aumenta es el dinero dedicado a la policía: un 900%. A todo esto hay que añadir el recorte de los derechos democráticos y el aumento de represión interna desde los atentados. Desde esa fecha se ha detenido a casi dos mil personas (asiáticos, árabes, negros...), de la mayoría de ellos sus familias no saben nada desde su detención, no se les ha permitido llamar a un abogado, no se sabe en qué cárceles están, y se les empieza a conocer como los "desaparecidos".

Recortes sociales

¿De dónde va a salir este dinero? ¿De los ricos? No, a éstos se les ha regalado una reducción de impuestos por valor de 1,35 billones de dólares. Como siempre, este dinero va a salir de los gastos sociales. En concreto es la mayor reducción en veinte años.

El superávit generado por la seguridad social en los últimos años se ha destinado a los gastos generales del gobierno, en este caso a pagar la aventura militar en Afganistán. En los nuevos presupuestos el dinero destinado a sanidad sólo crecerá un 4,6%, según el New York Times (6/2/02) para cubrir las necesidades reales de la población el presupuesto debería aumentar un 7,6%. Entre otros recortes, han eliminado 9.000 millones de dólares para la construcción y mantenimiento de autopistas, 620 millones de dólares de becas, 225 millones de dólares de planes de formación de empleo para jóvenes. Se ha reducido en 4.000 millones de dólares el dinero destinado al subsidio de desempleo, en un momento en que hay 8,2 millones de parados y el número de "sin techo" ha crecido un 13%, y la perspectiva es que siga en aumento porque diariamente se anuncian miles de nuevos despidos.

Es evidente que el imperialismo estadounidense hay algo que teme más que a Al Qaeda, en este caso es a los jóvenes y trabajadores que en el futuro no se van a quedar de brazos cruzados mientras la clase dominante les intenta arrebatar las conquistas conseguidas con años de lucha y sacrificio.