independencia_venezuela_cuadro.jpgEl Bicentenario de la Independencia y La Revolución Permanente

“Si la culebra es la misma ¿Quién es el mantuano hoy?” (Alí Primera)


Este 19 abril se celebró el bicentenario de la Independencia. 200 años después seguimos luchando por nuestra soberanía, autodeterminación y por dirigir nosotros mismos nuestro propio destino. En estos momentos donde sectores dentro de la Revolución Bolivariana plantean viejas ideas como la de que hay un sector progresista de la burguesía que puede cumplir un papel progresista, es necesario conocer la historia desde una perspectiva de clase para comprender el grave error que significan estos planteamientos.

La Revolución Permanente

Una perspectiva de clase significa una visión marxista de la historia, el modo de producción o la forma como se organiza el trabajo, como se produce la riqueza y el papel de los distintas capas y clases sociales, y la superestructura social que deriva del nivel de la fuerzas productivas. En particular la teoría de la Revolución Permanente, elaborada por el revolucionario ruso León Trotsky, sigue siendo una contribución al arsenal del marxismo imprescindible para comprender por qué bajo el capitalismo y de la mano de cualquier sector de la burguesía es imposible conseguir la soberanía de nuestros pueblos.

Esta teoría se baso sobre la experiencia de la primera revolución rusa de 1905. La cual se basa en que las burguesías de los países coloniales y semicoloniales nacieron tarde en la historia, el mercado mundial ya está en disputa entre las grandes potencias, su papel en la división social del trabajo mundial y la posición en el modo de producción a escala internacional sólo puede ser secundario y dependiente de estas grandes potencias. Estas burguesías solo cumplen el papel de proveer de materias primas a los países industrializados. Como decía Trotsky, además estas clases dominante están unidas al imperialismo por mil hilos visibles e invisibles. Por lo que son incapaces de jugar un papel revolucionario, le temen más a las masas oprimidas en movimiento y luchando que a cualquier otra cosa.

Por otro lado los procesos revolucionarios comienzan nacionalmente pero debido a la presión del imperialismo y del capital mundial, y al inevitable sabotaje y reacción contrarrevolucionaria de las burguesías nacionales, estos no tienen otra alternativa que extenderse internacionalmente. De no hacerlo serán antes o después derrotados. Esta fue justamente la idea de Simón Bolívar, cuando temía un ataque desde Europa para retomar Venezuela cuando se independiza y también la amenaza de Estados Unidos como potencia emergente, donde ya se habla del panamericanismo con la doctrina “América para los americanos” planteada por el Presidente Monroe donde las banderas estadounidenses ondearan en el norte, centro y Suramérica. Bolívar veía la necesidad de unir a toda América.

El 19 de abril un punto de inflexión en la lucha por la independencia

espada-simon-bolivar.gifEl 19 de abril de 1810 Venezuela declara su independencia del imperialismo español, sin duda un gran acontecimiento que marcó un punto de inflexión histórico en la lucha por nuestra independencia. A partir de ese momento nada volvería a ser igual.

Como marxistas no podemos dejar de lado el contexto internacional de aquella época. Recordemos que por aquellos años España, que era una potencia imperialista en decadencia desde hacía siglos, era invadida por las fuerzas napoleónicas, acontecimiento que al mismo tiempo sirvió de catalizador para lo que posteriormente ocurriría el 19 de abril.

Una vez se daba el nacimiento de la primera republica se emprendía la guerra por la independencia con altas y bajas hasta que finalmente llega el 25 de julio de 1812. En esta etapa los realistas fueron astutos, ya que por ejemplo en Valencia habían insurreccionado a  capas oprimidas con la promesa de libertad e igualdad, a los negros le habían dado libertad e igualdad a los pardos que se sumaron a la revuelta. También azuzaron y aprovecharon el odio de los negros, pardos y otras capas sociales hacia los blancos criollos que eran la aristocracia con poder, el resultado fueron las deserciones dentro del ejército patriota y de las haciendas,  lo que ayudo abultar las fuerzas realistas.

Los realistas sabían que la clave para vencer estaba en los deseos de la libertad e igualdad de las capas oprimidas socialmente, y esto lo usan de forma demagógica contra las fuerzas patriotas. Solo Simón Bolívar observo esto y he ahí la clave de sus victorias, con la diferencia de que Bolívar sí quería la independencia completa y eliminar la opresión. Por el contrario los realistas lo hacían temporalmente para derrotar a los patriotas y poder volver a instaurar el poder monárquico español.

El carácter reaccionario de la incipiente burguesía venezolana

Por aquellos años de 1800 solo existía la burguesía en estado embrionario. Había  una incipiente burguesía nacional comercial que solo podía hacer negocios con el estado español, y otro sector que poseía tierras, ambas por supuesto metidas en el comercio de esclavos. Recordemos que los mantuanos eran descendientes directos de los conquistadores y ello le otorgaba privilegios más no independencia, tenia limitante, ya que el poder estaba en manos de la corona española.

Los mantuanos y la incipiente clase dominante luchaban solo por derribar más obstáculos que no le permitían comerciar con más regiones y con otras potencias que la española. Querían una autonomía para comerciar mejor, no les interesaba cambiar el orden social sino tener una posición política y económica más preponderante. Pero ellos también eran opresores de los esclavos, indios y campesinos, es decir del pueblo.

Los mantuanos inician una conspiración en 1808 para reclamar una autonomía que le diese más importancia política y económica, y es el mismo año en que Napoleón invade a España y derroca al rey Carlos IV para poner en el trono a su hermano José Bonaparte. Este golpe de Napoleón no solo fue contra el estado español sino contra los mantuanos y la incipiente burguesía venezolana, quienes solo podían comerciar con el estado español. Por lo cual se inicia el movimiento de los mantuanos que en ningún momento representa un movimiento para liberar al pueblo oprimido venezolano de la esclavitud y sus calamidades, sino un movimiento para su propio fin con un demagógico discurso de independencia y libertad.

Esto esta fielmente reflejado en las actas de nuestra independencia el 19 de abril de 1810. Vayamos directamente a lo que está escrito en las actas del 19 de abril:

“(…) la ocupación del trono español por la conquista y la sucesión de otra nueva dinastía constituida sin nuestro consentimiento (…)” [el subrayado es mío]

“No queremos, sin embargo, empezar alegando los derechos que tiene todo país conquistado, para recuperar su estado de propiedad e independencia; olvidamos generosamente la larga serie de males, agravios y privaciones que el derecho funesto de la conquista ha causado indistintamente a todos los descubridores, conquistadores y pobladores de estos países (…)” [el subrayado es mío]

Venezuela antes que nadie, reconoció y conservó generosamente esta integridad por no abandonar la causa de sus hermanos, mientras tuvo la menor apariencia de salvación” [el subrayado es mío]

Cuando nosotros, fieles a nuestras promesas, sacrificábamos nuestra seguridad y dignidad civil por no abandonar los derechos que generosamente conservamos a Fernando de Borbón (…)” [el subrayado es mío]

Esto es un autentico insulto a las masas en aquel entonces, muestra la total hipocresía y cinismo de la incipiente burguesía. Pero veamos cuando afirman que “olvidamos generosamente la larga serie de males, agravios y privaciones”, entonces es bueno ver a continuación a que se refería la incipiente burguesía con olvidar. Citemos a Heriberto Feraudy Espino:

“Por cualquier cosa le meneaban el guarapo, y ¡Ay niño! Silbaba la cascara de vaca o el matanegro sobre las espaldas contraídas. El cuero y bejuco levantaban salpicaduras de sangre hasta el techo del tumbadero […] y a veces, cuando el delito era mayor, se aplicaba el ‘boca abajo llevando cuenta’ y el supliciado tenía que contar en alta voz los azotes que recibía. Y si se equivocaba, ¡Ay niño! El mayoral empezaba de nuevo. ¿Quién comprendía que muchos bozales que traídos por la fuerza desde África directamente, sin hablar español, solo sabían contar hasta 25 o 30? Nadie. Los gritos desgarraban la garganta:

-Ta bueno, mi amo, ta bueno mi amito, ta bueno… (y muchos de esos amos eran blancos criollos y mantuanos)

Y después, para curar las heridas, las untaban con una mezcla de orinas, aguardiente, tabaco y sal.”

Además de los aborígenes que resistieron desde del inicio, nuestros indios muertos en combate, los que fueron hechos prisioneros para condenarlos a la esclavitud y los que murieron por empalamiento, y muchísimos ejemplos más. ¿Olvidar estos vejámenes y atrocidades? ¡Más indignante imposible! Es el caradurismo sin límites que caracteriza a las clases dominantes. Es el fiel reflejo y confirmación de la teoría de la revolución permanente en Venezuela.

El heroísmo de nuestros aborígenes y las masas

Luego nos dicen “Venezuela antes que nadie, reconoció y conservó generosamente esta integridad por no abandonar la causa de sus hermanos, mientras tuvo la menor apariencia de salvación” y “Cuando nosotros, fieles a nuestras promesas, sacrificábamos nuestra seguridad y dignidad civil por no abandonar los derechos que generosamente conservamos a Fernando de Borbón”, esto es una completa farsa. ¿Olvidar generosamente la larga serie de males, agravios y privaciones? ¿Qué sacrificaban los mantuanos? ¿Qué derechos generosamente se conservaban a Fernando de Borbón si él era parte de la misma monarquía que oprimía a las masas venezolanas de entonces?

Los que si sacrificaron todo y hasta la vida por no ser esclavos fueron nuestros indios, caciques y guerreros que se unieron para combatir y hacer temblar a los invasores. Nunca olvidaremos todos los males, agravios y privaciones a la que fue sometido el pueblo y las masas de estas tierras a manos de la corona española y de la incipiente oligarquía venezolana. Al igual que hoy luchamos contra el imperialismo norteamericano también lo hacemos contra oligarquía venezolana, enemigos de la Revolución Bolivariana y del pueblo. Aquí recordamos a Alí Primera cuando dijo “Si la culebra es la misma ¿Quién es el mantuano hoy?”

-insurreccion-jose-leonardo-chirino.jpgRecordemos la heroica resistencia de los aborígenes contra las tropas españolas cuando llegaron a estas tierras. La alianza del gran cacique Guaicaipuro con otros caciques como Catia (muere en el año 1568 combatiendo contra las tropas de Diego de Losada), Naiguatá, Tiuna (caciques de Los Caracas), Chacao (muy temido y respetado por los conquistadores), Baruta, Prepocunate, Paramaconi y Mamacuri para combatir a los invasores, lograron importantes victorias, derrotó a las huestes de García González en el valle de Los Guayabos (hoy Catia La Mar). Guaicaipuro dirigió una gran alianza de gran alcance con diversas tribus y caciques atacando la región central, pero sobre todo el valle de Caracas. Cuando tras duros combates es derrotado Guaicaipuro este se dirige hacia las montañas, desde ahí organizo un fuerte asedio contra los asentamientos colonos que el imperio español tuvo que enviar varios ejércitos a Caracas para combatir a las tribus, porque cada vez llegaban más tribus a la lucha. Pero al final pudo más la pólvora.

Cuando consiguen el lugar donde se refugia Guaicaipuro lo atacan y este pronuncia las siguiente palabras “Español cobarde, le falta el valor para rendirme y se vale del fuego para vencerme. Soy Guaicaipuro, a quien tanto buscas y quien nunca tuvo miedo a su nación soberbia. Aquí me tienes, muéreme para que con mi muerte se libre del temor que siempre le causó”, luego sale lanzado flechas contra los soldados realistas y es herido de bala, instantes después dice agonizante “Ven extranjero, ven a ver como muere el último hombre libre de estos montes”, este sí es el espíritu de las masas venezolanas.

El levantamiento del Negro Miguel en 1551. En 1730 hubo un alzamiento de prófugos de Curazao que estimuló a la rebelión de peones y esclavos este movimiento llegó hasta el Río Orinoco. En 1790 el movimiento de José Leonardo Chirinos. Estos fueron genuinos ánimos de lucha desde abajo, es decir desde las entrañas de los oprimidos contra la humillación y la explotación, y por su liberación, como en las palabras de Alí Primera “José Leonardo fue sudor de negro y cacao cuando batía el melao para echar al español”. Por ello esas frases escritas en las actas  no son más que insulto a todos que murieron combatiendo por la libertad, quienes murieron torturados y de las formas más horribles, a nuestras aborígenes que las obligaron a prostituirse, al saqueo de nuestras tierras, a los negros traídos del África que sufrieron las cadenas de la esclavitud, etc. Pero, claro, la incipiente burguesía comercial, terratenientes y mantuanos eran hijos de los conquistadores, tenían privilegios, es decir su origen era otro, no el mismo que los esclavos y oprimidos, por lo tanto era una cuestión de clase.

Una vez alcanzada la independencia los planes de Bolívar de seguir extendiendo la revolución independentista al conjunto de la Patria Grande y de cumplir las promesas de liberación política y social realizadas a las masas choca con la resistencia encarnizada de los mantuanos. Tanto Santander (futuro Presidente de Colombia) como Páez (su homónimo en Venezuela), en su lucha contra Bolívar, se convertirán en representantes de esas oligarquías que en connivencia con las potencias imperialistas fragmentarán Latinoamérica empezando por romper la unidad de la Gran Colombia y separar a dos pueblos hermanos como Colombia y Venezuela. Desde entonces cada burguesía nacional se convertirá en un peón al servicio de las distintas potencias imperialistas (Gran Bretaña, Francia, EE.UU….) del momento y aplastará cualquier movimiento revolucionario de las masas, como vimos en Venezuela pocas décadas después con la Guerra Federal y la traición de la burguesía liberal a la insurrección campesina de masas liderada por Ezequiel Zamora. El ejemplo de Páez en particular encierra lecciones que hemos visto en todas las revoluciones. De origen humilde, y uno de los mejores generales de Bolívar, se convertirá en el mejor representante de los revolucionarios que se burocratizan y finalmente se adaptan a la clase dominante y acaban convirtiéndose en ejecutores de sus planes contra las masas. Páez terminó siendo un terrateniente y verdugo de su propio pueblo.

Por lo tanto los oprimidos que hoy luchamos contra el imperialismo y la clase dominante en Venezuela, debemos luchar con la clase obrera al frente para completar la obra inconclusa de Simón Bolívar. Y conseguir nuestra independencia definitiva, es decir que el proletariado y las masas tengan todo el poder en sus manos y decidan todos los aspectos de la sociedad, creando una sociedad de iguales, y esto es imposible sin expropiar el poder económico de los capitalistas (gran industria, monopolios, latifundios y la banca) para planificar la economía mediante el control obrero y comunal, destruir el viejo estado burgués heredado de la cuarta republica y edificar un estado revolucionario de los trabajadores y el pueblo.

¡A 200 años de la independencia terminemos la tarea culminando la Revolución Bolivariana avanzando hacia el socialismo

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