La participación en las elecciones presidenciales venezolanas está siendo masiva, recordando las escenas de colas inmensas al 15 de agosto de 2004. Ver foto de una de las colas. El ambiente también recuerda esa histórica victoria de la revolución venezolana. Saludos puño en alto, miradas de complicidad y sonrisas... Síntomas inequívocos de que la cosa va bien. Y los contrarrevolucionarios con cara de perder por goleada.

Las masas se mantienen vigilantes y el ambiente general es de alegría y confianza. Pero como explicamos en otros artículos no hay que bajar la guardia pues el tratamiento de la información por parte de algunos medios (particularmente, la inefable "Golpevisión") y las declaraciones efectuadas por varios dirigentes opositorres, incluido el candidato Rosales,exagerando pequeñas fallas y empezando a sembrar dudas son un motivo más para mantenerse alerta.

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