¡Por una investigación independiente de la masacre! ¡Por el fin del estado de sitio y de la ocupación israelí!

Caminar por tu propia tierra en general no es considerado un crimen, pero si quien lo hace es alguno de los dos millones de palestinos encarcelados en Gaza, esa acción es vista por el derechista primer ministro Benjamin Netanyahu como una amenaza al Estado de Israel.

Cuando los residentes de Gaza, la mayor prisión del mundo, realizan manifestaciones masivas contra el brutal asedio que sufren por parte de Israel y Egipto y el terrible sufrimiento en el que viven, el gobierno de Netanyahu envía contra ellos al ejército. El resultado ha sido la muerte, en sólo dos semanas, de un mínimo de 34 personas y unos 2.500 heridos (una gran parte por bala), en las Marchas del Retorno palestinas hasta la frontera con Israel, que se realizan estos días para conmemorar el Día de la Tierra y exigir el levantamiento del actual asedio de Gaza por parte de Israel y Egipto.

El gobierno capitalista corrupto de Netanyahu ha movilizado a la fuerza militar, incluidos cien francotiradores, para reprimir esta protesta civil.  El Movimiento Socialista de Lucha (CIT en Israel/Palestina) ha convocado una movilización contra la provocación del gobierno, la opresión y la masacre de manifestantes desarmados, al mismo tiempo que expresamos nuestra solidaridad con la lucha contra el brutal asedio y las terribles condiciones impuestas a los palestinos.

A pesar de las amenazas y la dura represión, entre 20 y 25.000 personas, incluyendo muchas familias enteras y niños, participaron con una valentía inspiradora en las manifestaciones del viernes 30 de marzo en seis localidades, cerca de la frontera de Gaza con Israel. El gobierno Netanyahu cumplió su despreciable amenaza de atacar a los manifestantes. Veteranos del Comando del Sur incluso dejaron claro que en las futuras manifestaciones continuaría la represión mortal. “Continuaremos actuando contra los manifestantes en Gaza como hicimos el pasado viernes”. Como así ha sido.

Un manifestante de 18 años, Abd al-Fatah Abad a-Nabi, fue grabado cuando escapaba y un francotirador le disparaba a la cabeza, fue uno de los 18 palestinos asesinados a tiros por el ejército israelí durante la protesta del 30. Unos 1.500 manifestantes resultaron heridos ese día, entre ellos muchos niños. La mayoría de los heridos fueron objeto de disparos con munición real mientras que otros recibieron el impacto de balas de goma y granadas de gas lacrimógeno disparadas por drones que sobrevolaban a los manifestantes. Los hospitales de Gaza informaron de la escasez de sangre para tantos heridos.

El gobierno de Netanyahu, con el apoyo de los medios de comunicación y de varios elementos burgueses nacionalistas, calificaron falsamente la protesta como un “violento ataque terrorista” en palabras del embajador de Israel en la ONU, Danny Danon. Pero las manifestaciones no amenazan la seguridad de nadie.

Es típico de la Hasbara (la maquinaria de propaganda de la ocupación) distorsionar la realidad y calificar cualquier protesta palestina como ‘violenta’. En otras palabras, la agresión militar diaria y el asedio que estrangula a dos millones de personas no son considerados violentos, en cambio la protestas contra esta situación es calificada como “violencia”.

La represión de la movilización por parte del gobierno Netanyahu no pretendía proteger la paz de la población israelí. No. La provocación, la demonización y el ataque militar contra civiles desarmados pretenden impedir que el pueblo palestino luche por sus derechos y ahogar su protesta en sangre. Quieren garantizar la continuidad del estado de sitio y la ocupación, de la opresión nacional de los palestinos, y de la pobreza y el dolor. Y también arrojar arena a los ojos de los jóvenes y trabajadores judíos y movilizarles contra la lucha de los jóvenes y trabajadores palestinos por una vida digna. Para Netanyahu en particular, la guerra contra esta protesta es otra oportunidad de explotar el miedo por la seguridad que existe entre la población israelí, y para desviar la atención de la opinión pública de las sospechas de corrupción que le apuntan personalmente, así como respecto de los enormes fracasos de su gobierno.

Es importante enfatizar que un régimen que ataca sin pudor a simples manifestantes palestinos también es un peligro potencial para las futuras luchas de los jóvenes y trabajadores israelíes, que se enfrentarán a la feroz oposición y censura de la clase dominante. Además, la masacre de manifestantes palestinos y la continuación del estado de sitio y la ocupación no sólo alejan cualquier horizonte de paz, es al mismo tiempo una señal de peligro y una advertencia de un deterioro mayor en las vidas de los trabajadores en el futuro inmediato. La política de gatillo fácil para provocar muchas más bajas ciertamente no detendrá a los palestinos. La escalada de la represión militar israelí puede llevar a una generalización de la violencia que también golpeará a los civiles israelíes. Es importante que los trabajadores y jóvenes israelíes expresen su oposición y participen en las protestas contra la política sangrienta del gobierno Netanyahu.

Las Marchas del Retorno se producen en un contexto de provocación ante la perspectiva del traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén, ignorando el derecho de los palestinos a tener su propio Estado con capital en Jerusalén, y en el contexto de la celebración oficial del 70º aniversario del nacimiento del Estado de Israel, que se realiza ignorando la situación y los derechos de los palestinos. Esta movilización es parte de una serie de protestas planificadas cada mes y medio, que conmemoran el 70º aniversario de la Nakba palestina, la destrucción sistemática de cientos de aldeas y comunidades palestinas y el desarraigo forzoso de 750.000 residentes durante la guerra de 1948.

Durante las próximas semanas hay previstos mítines y protestas en Gaza, Cisjordania y Jerusalén, además de en Jordania, Siria y Líbano. Estas movilizaciones, apoyadas por las principales fracciones del Movimiento Nacional Palestino, son la protesta más amplia por los derechos de los refugiados palestinos desde las tumultuosas manifestaciones de miles de refugiados en las fronteras con Israel el Día de la Nakba de 2011, con el trasfondo de las revoluciones de la llamada “primavera árabe”. Entonces quince manifestantes fueron asesinados y cientos resultaron heridos.

El primer día de protesta este año fue el 20 de marzo, el Día de la Tierra (ese día se recuerda a los seis palestinos asesinados el 20 de marzo de 1976 mientras protestaban contra la expropiación de su tierra por parte de Israel). Al mismo tiempo, la víspera de la fiesta de Pascua, que este año era el 30 de marzo, sirvió de excusa al gobierno para imponer una vez más el cierre total de los pasos fronterizos en Cisjordania y Gaza, otro ejemplo de la política brutal de abuso y castigo colectivo que de manera rutinaria se lleva a cabo, de igual forma que la política de ejecución de facto de manifestantes palestinos.

“¿No es peligroso para los niños estar a cientos de metros de tanques y soldados armados? Todo lo que hemos expresado en la marcha es simplemente la situación intolerable de nuestras vidas”, así se expresaba Hassan al-Kuerd, uno de los organizadores de la protesta, a la web israelí Local Call. “Hoy hemos tenido muchos muertos y heridos. ¿Pero realmente piensan que eso nos detendrá? Después de todo, no tenemos otra opción que continuar manifestándonos. Quiero apelar a la población israelí y pedir que presione a su gobierno. La gente aquí continuará muriendo y al final eso les explotará en la cara”.

“No venimos aquí a luchar, venimos para regresar a nuestra tierra”, se leía en hebreo durante la protesta palestina. Aproximadamente un 70% de los residentes de Gaza son refugiados, una población desarraigada por la fuerza en 1948 y empujada hacia dicha Franja, que se convirtió en una de las áreas más densamente pobladas del mundo y un gueto asediado por continuas y terribles crisis y por la pobreza.

Casi cada semana algunos palestinos de la Franja de Gaza saltan la valla con Israel, la mayoría buscando refugio debido al deterioro de la situación. Muchas veces prefieren ser encarcelados en Israel si les cogen que continuar en Gaza. Al mismo tiempo hay frecuentes manifestaciones y enfrentamientos a lo largo de la frontera. Hace dos semanas cuatro “incursiones” de los residentes de Gaza han causado desconcierto en el ejército israelí. En uno de los casos, dos residentes caminaron unos veinte kilómetros hasta la base de entrenamiento de Tzeelim. En otro, cuatro activistas palestinos prendieron fuego a material de ingeniería militar como protesta y regresaron a la Franja de Gaza.

"El mundo debe comprender que vivimos en una gran prisión, cada ciudadano de Gaza lo siente en sus propias carnes y quiere trasladar este mensaje”, esas palabras son de otro miembro del comité organizador, citado por el periódico israelí Haaretz. “La marcha es por el derecho al retorno, y se supone que debe transmitir al mundo un mensaje: ‘basta al estado de sitio, basta a la ocupación’”, esta es la respuesta respecto a las declaraciones de Israel diciendo que Hamás tuvo que contratar a manifestantes.

Mientras el gobierno capitalista de Netanyahu y las colonias israelís en los territorios ocupados están celebrando el 70 aniversario del nacimiento de Israel, de cara a movilizar a la opinión pública en favor del fervor nacionalista, los derechos de los refugiados palestinos y los derechos de los palestinos en general continúan siendo pisoteados diariamente.

El 15 de mayo, cuando se celebre el Día del Nakba, están previstas manifestaciones con el objetivo de conseguir la “marcha del millón”. La dura represión militar pretende frustrar la expansión del movimiento de protesta, ya que un escenario en el que cada vez más población salga a luchar por sus derechos amenaza el propio régimen de ocupación, como ocurre con cualquier dictadura. La movilización, de decenas o incluso centenares de miles de palestinos, podría generalizar la lucha frente a las vallas y muros de la Franja de Gaza, un escenario que no sólo teme el gobierno israelí sino también Hamás. Hamás realmente no está interesada en una lucha masiva independiente, que escape a su control, y que demuestre a las masas que son capaces de hacer lo que todo el poder militar de Hamás es incapaz de hacer: acabar con el estado de sitio y con la ocupación.

Teniendo en cuenta la represión militar, no está claro hasta qué punto este movimiento será capaz de expandirse en las próximas semanas. La extensión del grupo organizador de la lucha puede ayudar a fortalecerla, formando comités democráticos independientes de vecinos, y realizando reuniones para discutir y decidir los próximos pasos en la lucha y la forma de organizar la autodefensa de los manifestantes.

Es necesario contrarrestar las maniobras de la clase dominante de Israel que buscan explotar los temores de la población israelí, algo que sólo se puede hacer ofreciendo una auténtica alternativa. Los revolucionarios apoyamos una lucha palestina de masas independiente, como durante la primera Intifada. La clase trabajadora y los jóvenes israelíes no deben dejarse engañar por las provocaciones del gobierno Netanyahu, deben manifestar y extender su solidaridad respecto a las manifestaciones palestinas, y protestar contra el gobierno capitalista israelí, contra el estado de sitio y contra la ocupación. El interés de los trabajadores y jóvenes israelíes pasa por luchar por una paz basada en el reconocimiento genuino, incluido el de la injusticia histórica del Nakba, y por un cambio social profundo, un cambio socialista que permita acabar con la realidad existente de extrema desigualdad, y que facilite también el regreso de los refugiados que deseen hacerlo, al tiempo que garantiza la seguridad personal, el bienestar y la vida de todos, así como derechos iguales sin discriminación alguna para ambos grupos nacionales.

Al mismo tiempo que luchamos para acabar con la represión y lograr reivindicaciones democráticas y sociales, es necesario ofrecer una alternativa más amplia. Como hemos escrito previamente, “aunque algunas luchas significativas puedan lograr conquistas importantes, sólo sobre bases socialistas será posible igualar las condiciones de vida de palestinos e israelíes, aumentar el nivel de vida por encima de las mejores condiciones que posiblemente podrían conseguirse bajo el capitalismo, y garantizar una igualdad completa de derechos en todas las esferas. Sólo de esa manera sería posible garantizar que todos los recursos de la sociedad sirvan racional y democráticamente para el bienestar de las masas, y también permitir la inversión necesaria de recursos para los refugiados palestinos; una solución justa a su sufrimiento requiere garantizar condiciones de bienestar e igualdad en la región, y avanzar en el diálogo directo y el reconocimiento mutuo, lo que incluye el reconocimiento de la injusticia histórica y el derecho al retorno”  (Israel/Palestine: The Marxist left, the national conflict and the Palestinian struggle, http://www.socialistworld.net/index.php/international/middle-east/40-israel-palestine/7566-the-marxist-left-the-national-conflict-and-the-palestinian-struggle)

Qué defendemos:

-             El establecimiento de una comisión de investigación independiente, que incluya a representantes israelíes, palestinos e internacionales, de organizaciones obreras, comunitarias y de derechos humanos, para investigar los asesinatos de manifestantes. Enjuiciar a los responsables de los asesinatos, incluyendo los responsables políticos.

-             Solidaridad con la movilización palestina. Ya basta de asesinatos de manifestantes palestinos. Basta de provocaciones del gobierno, ¡luchar no es terrorismo!

-             Hay que organizar manifestaciones conjuntas de judíos y árabes, israelíes y palestinos, contra el estado de sitio, la ocupación, la pobreza, la desigualdad y el gobierno capitalista de Netanyahu y de las colonias.

-             Hay que extender el movimiento de protesta. ¡Sí a la lucha de masas del pueblo palestino por su liberación nacional y social! Establecimiento de Comités de Acción Democráticos para ayudar a organizar las protestas y defender las manifestaciones.

-             Fin de las políticas de “gestión de conflictos”, políticas belicistas para garantizar la “paz” de las colonias israelíes. Basta de políticas militaristas y de provocaciones nacionalistas y racistas.

-             Que el ejército israelí abandone ya los territorios ocupados. Fin de la ocupación y del estado de sitio contra la población de la Franja de Gaza. ¡Basta de pobreza y terror contra los palestinos, basta de expropiaciones! Fin de la opresión nacional del pueblo palestino.

-             Por una solución justa al problema de los refugiados palestinos. Reconocimiento de la injusticia histórica de la Nakba, y del derecho al retorno de los refugiados que quieran, al tiempo que se garantiza una vida digna para todos.

-             Reconocimiento del derecho de autodeterminación, por un Estado palestino independiente, democrático, socialista e igualitario con capital en Jerusalén, junto a un Israel socialista y democrático, lo que garantizará la verdadera igualdad de derechos para todos.


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