La noche del 21 de agosto el ejército israelí disparó contra tres combatientes de Hezbolá en Líbano después de que el alto el fuego que comenzó el 13 de agosto, después de 34 días de combate, entrara en su segunda semana. No ha sido el peor incidenteLa noche del 21 de agosto el ejército israelí disparó contra tres combatientes de Hezbolá en Líbano después de que el alto el fuego que comenzó el 13 de agosto, después de 34 días de combate, entrara en su segunda semana. No ha sido el peor incidente de la violación israelí de este frágil alto el fuego. El fin de semana anterior, un comando especial israelí intentó secuestrar a Sheik Mohammed Yazbeck, un veterano funcionario de Hezbolá en Bekaa.

La televisión de Hezbolá, Al-Manar, informó que un comando israelí desembarcó antes del amanecer y se dirigía a Boudai cuando fue interceptado por las guerrillas que lo obligaron a retirarse bajo la cobertura de fuero aéreo. El ejército israelí tuvo que admitir que envió esta unidad encabezada por su comandante, un teniente general, pero que no pretendía ser una violación del alto el fuego, sino que la operación de las fuerzas especiales tenía como objetivo “evitar e interferir en las actividades terroristas contra Israel, especialmente el contrabando de armas desde Irán y Siria a Hezbolá”. Esta violación clara del alto el fuego es un mensaje de los imperialistas, que se comportan como si fuera un juego de niños donde uno se enfrenta a un niño más fuerte y dice: “por favor sujetadme, sino le mataré”. En este caso, la clase dominante israelí desesperada dice a la ONU: “por favor, enviad una fuerza internacional imperialista o existe el riesgo de reiniciar la guerra”. Sin embargo, es más probable que esto tenga el efecto contrario al que pretenden las clases dominantes europeas, reticentes al envío de tropas y a arriesgar vidas a la luz de la fuerte oposición en Europa a una nueva aventura imperialista.

Veteranos funcionarios de la ONU decían el 21 de agosto que “el refuerzo de la UNIFIL y el despliegue de la fuerza internacional en el sur del Líbano está al borde del colapso, a menos que los estados miembros europeos declaren inmediatamente su participación y el alcance de tropas y equipamiento con los que deberán contribuir”.

El mismo día, el presidente estadounidense George Bush (que durante la guerra impidió cualquier alto el fuego, con la esperanza simple de que el ejército israelí ganara), en la conferencia de prensa de la Casa Blanca expresó la urgencia de la situación: “La comunidad internacional debe designar ahora la dirección de esta nueva fuerza internacional, dotarla de unas reglas robustas de compromiso y despliegue tan rápidamente como sea posible para garantizar la paz”.

Bush, que recuerdo la última vez que EEUU envió marines a Líbano, añadió que EEUU haría su parte. Aunque no enviará tropas, sí proporcionará apoyo logístico, mandos y apoyo de control e inteligencia.

El presidente de Francia, Jacques Chirac, por ahora ha enviado sólo 200 ingenieros del ejército y bajo la presión de los otros tiburones, el gobierno francés sólo se ha comprometido a doblar este contingente. La llamada fuerza internacional, según la resolución de la ONU 1.701, se supone que consistirá en 15.000 soldados. ¡Si alguien está dispuesto a cometer un suicidio por favor que informe a Chirac y Bush!

Mientras que el primer ministro italiano, Romano Prodi, dijo que Italia estaba dispuesta a dirigir la fuerza multinacional imperialista (la llamada fuerza de paz), y que estaría dispuesta a enviar 3.000 soldados el mayor contingente comprometido por cualquier estado imperialista hoy ya utiliza otro tono.

“Italia, no podrá enviar tropas si Israel sigue disparando”. El ministro de exteriores italiano, Massimo D’Alema dijo:

“De Israel esperamos un renovado esfuerzo, esta vez verdaderamente obligatorio, para que respete el alto el fuego”. D’Alema añadió: “Es justo esperar que Hezbolá baje sus armas, pero no podemos enviar nuestras tropas a Líbano si el ejército [israelí] sigue disparando”.

La gran victoria de los generales israelíes

Inmediatamente después del alto el fuego, el gobierno de Israel intentó convencer a la población israelí, y a sus amigos en el extranjero, de que Israel había “ganado la guerra”. Ahora han tenido que retirar rápidamente este tipo de declaraciones porque nadie en Israel es tan estúpido como para creerles.

Muchos israelíes exigen una investigación pública encabeza por el Tribunal Supremo para juzgar el fracaso del gobierno y los generales. Los intentos del gobierno de vender a la población algo de este tipo simplemente echan más gasolina a las llamas de la furia. Los reservistas de la Brigada de Paracaidistas incluso han enviado una carta abierta publicada la semana pasada en el periódico Haaretz. Cientos de soldados firmaron el documento que exige una amplia investigación de las acciones del gobierno y los militares.

Otros entienden que esta investigación sería sólo otro encubrimiento. En una reminiscencia de las manifestaciones que finalmente llevaron al derribo del gobierno de Golda Meir después de la guerra de 1973, 300 personas, muchos de ellos reservistas, expresaron su furia en las calles de Jerusalén. Los manifestantes pusieron una tienda de campaña en el parque frente a la oficina de gobierno exigiendo que Ehud Olmert, el primer ministro israelí, y Amir Peretz, el ministro de defensa, dimitieran.

El primer ministro Olmert, que apareció en Kiryat Shmona, una ciudad fronteriza golpeada por más de 900 cohetes, se enfrentó a exigencias similares de los funcionarios locales, que piden una investigación del estado, que tenga poderes para cuestionar al primer ministro. ¿La respuesta de Olmert? “No participaré en este juego de auto-flagelación. No participaré en este juego de calumniar al ejército como a algunos le gustaría”. Naturalmente, esto enfureció aún más a los residentes del norte.

El único idiota que, al menos hasta hace unos días, intentaba aún de convencer a sus seguidores de que Israel había ganado la guerra era el presidente estadounidense George Bush que, el 14 de agosto, dijo (según el San Francisco Chronicle):

“Hezbolá atacó Israel, Hezbolá comenzó la crisis y Hezbolá sufrió una derrota en esta crisis... Si hubiera sido Hezbolá también habría reconocido su victoria”.

Y el Chronicle continúa: “Dejando a un lado la principal duda sobre el primer objetivo, porque los informes iniciales hablan de comandos israelíes dentro de Líbano cerca de Ayta A-Shab, sobre que Hezbolá ‘comezó la crisis’, provoca cierta incredulidad para cualquier que haya leído todos los informes de la UNIFIL”.

Estos informes enumeran por ejemplo los acuerdos de la ONU violados una y otra vez por Israel. En represalia por los vuelos sónicos y otras tácticas represivas, Hezbolá respondió como Israel esperaba. Esto es sólo otro arma de la política de Israel de “disuasión” mediante la represión y la opresión y, por supuesto, de la continuada ocupación.

La pretensión más importante es que “Hezbolá ha sufrido una derrota”. Hezbolá actualmente disfruta de un estatus de culto en el mundo árabe que ha sobrepasado el cenit de Gamal Abdel Nasser. La prensa mundial y los expertos en Oriente Medio coinciden prácticamente al decir que Hezbolá ganó.

Toda una generación de personas que odian a EEUU por su incesante entrometimiento y apoyo incuestionable a las tácticas israelíes. Tony Blair ha perdido toda credibilidad por su apoyo al presidente Bush.

Si la mayoría de los israelíes saben que la maquinaria de guerra sionista ha sufrido una derrota, también lo saben las masas árabes que han estado sometidas al terrorismo de estado israelíes durante generaciones. Ven a Nasarallah como el nuevo Saladino que derrotó a los cruzados. Ahora, temiendo a las masas árabes, las clases dominantes de los estados árabes (incluso aquellas que durante años han claudicado ante sus amos imperialistas) han declarado que los árabes han ganado.

Hamad Al Thani, el emir de Qatar, visitó Líbano y dijo: “los israelíes solían dominar a los árabes con poder militar, pero esto ya no es posible después de lo ocurrido en el sur de Líbano, la resistencia libanesa ha conseguido la primera victoria árabe contra Israel”. En el mismo lugar añadió, por supuesto, que esta victoria podría mejorar las perspectivas de paz en Oriente Medio. “Después de la guerra... entre Líbano e Israel, la oportunidad de conseguir la paz es mayor que en cualquier otro período del pasado”.

Lo que él quiere decir con paz, por supuesto, es la continuación del orden imperialista.

¿Acuerdos con Siria e Irán?

La victoria de Hezbolá ha dado a los gobiernos sirio e iraní, que sólo hace unas semanas sufrían una tremenda presión imperialista, más fuerza en la región. Por esta razón algunos asesores políticos de Israel están pidiendo si es posible llegar a un acuerdo con Siria para aislar a Hezbolá y al régimen iraní. Algunos incluso han llegado a hablar de un posible acuerdo con el grupo dirigente de Irán.

La semana pasada Peretz, el líder del Partido Laborista, que todavía es ministro de la guerra, ofreció conversaciones a Siria. Sin embargo, después dio marcha atrás en esta idea: “En la actualidad no están maduran las condiciones para ello, pero ciertamente sí veo en el futuro un diálogo con Siria”. Peretz lo anunció durante una reunión en Jerusalén con el enviado especial de la ONU, Terje Roed-Larsen.

Cuando habla de “condiciones” simplemente hace referencia al precio que la clase dominante israelí tendrá que pagar: los Altos del Golán ocupados en 1967.

Roed-Larsen dijo a los periodistas tras la reunión con la ministra de exteriores, Tzipi Livni, que los dos habían discutido la necesidad de detener el suministro de armas y munición a Hezbolá, antes de levantar el embargo aéreo y marítimo sobre Líbano.

De este modo, el gobierno israelí espera que serán capaces de llegar al mismo acuerdo que consiguieron con Egipto en 1979 y que preparó la guerra del Líbano de 1982, es decir, aislar a Hezbolá sin pagar un precio. Por esta razón el gobierno ha puesto al anterior diplomático de exteriores Yaki Dayan como “director del proyecto especial”. Sin embargo, Young Assad insiste en su precio y el primer ministro Ehud Olmert dijo como respuesta: “Algunas personas dicen que Bashar Assad debería moderarse. Yo digo claramente: no debemos olvidar los miles de misiles que cayeron el mes pasado. Pasaron a través de Damasco”.

El vice primer ministro Simón Peres incluso fue más transparente:

“Primero dejar claras las condiciones, y sólo después se aceptarán las condiciones, ellos decidirán si hablan a Israel”, Peres dijo además: “Eso no es razonable. Ellos deberían dejar de ser remisos y encontrarnos fuera a la luz del día sin condiciones previas”.

Sin embargo, la crisis de gobierno y de estado es obvia. A diferencia de Peretz y Olmert, el ministro de seguridad pública, Avi Dichter, continúa insistiendo en que a cambio de una paz real con Siria, Israel debería entregar los Altos del Golán. Esta declaración fue apoyada por el ministro de educación laborista, Yuri Tamir, quién dijo que los movimientos unilaterales han demostrado ser un fracaso y que es el momento de buscar el camino al diálogo, una declaración que enfureció a la oposición de derechas que no quieren hablar con el régimen sirio.

El parlamentario de la Unión Nacional, Effi Eitam, reaccionó diciendo: “Nuestro conflicto con Siria no es ya territorial y por lo tanto la retirada de los Altos del Golán sólo comprometerá la seguridad de Israel”.

A diferencia de los que están a favor de un acuerdo con Siria, Efraim Halevy, el antiguo responsable del Mossad, prefiere llegar a un acuerdo con Irán. Sin embargo, si el gobierno israelí no está dispuesto a pagar a Siria el precio que quiere Assad, ¿qué pude ofrecer a Irán? El gobierno iraní está decidido a desarrollar sus armas nucleares y lo último que quiere la clase dominante de Israel es llegar a un acuerdo que permita a Irán tener este tipo de armamento.

¿Quién pagarán el coste?

Las últimas estimaciones del daño provocado por la guerra de Israel son ahora de 6.000 millones de NIS, el doble a lo calculado inicialmente por el Tesoro. Esta cifra incluye los daños directos, como edificios y propiedades, además de los daños indirectos, como las pérdidas salariales.

El Ministro de Economía necesita ahora encontrar otros 2.500 millones de NIS para el presupuesto de 2006. Es poco probable que sea totalmente compensado por Bush cuando comience a darse cuenta que la clase dominante finalmente perdió la guerra. Ellos no quieren subir los impuestos a los ricos. Ni tampoco reducir el dinero al ejército. Pueden hacerlo sólo de una manera. Renegando de sus promesas a los pequeños empresarios, implantando más recortes, en particular en sanidad y educación, intentar obligar al a clase obrera que pague el coste de esta guerra de la clase dominante. Los burócratas del Histradut están de acuerdo en que los trabajadores del sur de Haifa tienen que pagar con un día de salario. Sin embargo, todo el mundo en Israel sabe que este es el primer paso y si los trabajadores lo aceptan sin lugar entonces seguirán más ataques. De este modo, sólo es cuestión de tiempo antes de que la clase obrera israelí comience a luchar a pesar de la falta de dirección

Algunos de los miembros del Partido Laborista se oponen a los nuevos cambios en el presupuesto y amenazan con una escisión en la coalición. Hoy, por segunda vez, el gobierno no ha podido conseguir la mayoría para recortar en 2.000 millones de NIS el presupuesto para financiar los daños de la guerra. Los parlamentarios laboristas Avishai Braverman y Orit Noked anunciaron que no apoyarían los recortes propuestos por el Comité de Finanzas del Knesset, a pesar de las amenazas hechas por el presidente de la coalición Kadima, Yithaki, quien dijo a Radio Israel que “el significado de esto es que hoy no existe una coalición en el estado de Israel”. La votación sobre los recortes presupuestarios se ha tenido que posponer por segunda vez desde que se declaró el alto el fuego.

¿Cuánto tiempo continuará lo de Gaza?

Parece que lo único en que está de acuerdo este gobierno es en escalar su ataque contra los palestinos en Gaza y Cisjordania como compensación a su frustración. El ejército israelí ha entrado reiteradamente en Gaza durante las últimas seis semanas, presumiblemente para rescatar al soldado capturado por combatientes palestinos y ¡detener el fuego de cohetes desde la franja a Israel!

Hoy, las tropas israelíes, apoyadas por helicópteros, tanques y vehículos acorazados, entraron cerca de Karni, el principal cruce fronterizo de Israel y Gaza, haciendo registros casa por casa y arrestos. En el norte de Gaza murieron asesinados tres palestinos. El gobierno israelí dice que ellos intentaron ataque a Israel. El ejército atacó civiles en el campo de refugiados de Jabalya, y Raffa, destruyendo campos de cultivo, secuestrando a cinco palestinos, incluido un anciano de 80 años. Es el padre de un guerrillero que Israel quiere capturar. Un civil palestino resultó herido según cuentan los testigos. Un cámara que grababa la operación también sufrió los disparos pero no resultó herido.

Estos ataques continuarán mientras los palestinos estén armados con las pobres armas que tienen ahora. Sin embargo, existen informes de que Hezbolá está enviado a Hamás nuevos misiles sofisticados, el mismo que utilizaron durante la guerra con Israel. Hoy un soldado israelí resultó levemente herido por metralla de un misil antitanque disparado en Gaza.

En la encrucijada

Claramente los israelíes se encuentran en una encrucijada. Una dirección, encabezada por la clase dominante y los generales, llega a la peor trampa posible a la que se enfrentan los judíos desde la Segunda Guerra Mundial. El otro camino es el camino de la revolución socialista en Oriente Medio, el único que permitirá a los israelíes un futuro común con sus vecinos árabes. Lo que pueden hacer los generales ya lo sabemos. La única cuestión ahora es cuánto tiempo tardar la clase obrera y los pobres israelíes en comenzar la lucha, no sólo por los salarios y contra los recortes, sino también por la transformación de esta podrida sociedad capitalistas y crear un estado socialista federado donde los israelíes y palestinos, cada uno con su autonomía territorial, formen parte de una Federación Socialista de Oriente Medio.

22 de agosto de 2006


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