La urea y su importancia

La urea es un compuesto químico cristalino e incoloro; de fórmula CO(NH2)2. Se encuentra abundantemente en la orina y en la materia fecal. Es el principal producto terminal del metabolismo de las proteínas en el humano y en los demás mamíferos. El 91 % de la urea producida se emplea como fertilizante. Se aplica al suelo y provee nitrógeno a la planta, presentando la ventaja de proporcionar un alto contenido de nitrógeno, esencial en el metabolismo de la planta ya que se relaciona directamente con la cantidad de tallos y hojas, quienes absorben la luz para la fotosíntesis. Además el nitrógeno está presente en las vitaminas y proteínas, y se relaciona con el contenido proteico de los cereales. La urea se adapta a diferentes tipos de cultivos.

Es necesario fertilizar, ya que con la cosecha se pierde una gran cantidad de nitrógeno. En otras palabras: en la agricultura moderna actual es imprescindible el empleo masivo de la urea para una producción agroalimentaria a gran escala, y sin esa producción nacional a gran escala no tendremos alimentos en la cantidad y calidad suficiente para poder alimentar a la población. O sea que la ausencia de urea en el campo es un elemento que contribuye a agravar problemas como: colas, saqueos y canibalismo social.

Fertinitro y el fiasco de la nacionalización “chucuta”

La Planta Petroquímica FertiNitro, perteneciente a Pequiven y ubicada en el Complejo Petrolero Petroquímico José Antonio Anzoátegui, produce y vende Amoniaco y Urea, siendo esta la más grande empresa de fertilizantes, con una producción estimada de 1,5 millones de toneladas de urea por año. FertiNitro es uno de los principales productores mundiales de fertilizantes de nitrógeno, con una capacidad de producción diaria de 3.600 toneladas de amoníaco y 4.400 toneladas de urea en dos módulos de 2200 TM cada uno. Fue supuestamente nacionalizada en octubre de 2010, después de haber sido propiedad de Pequiven (35%) y Koch Industries (65%) .

En ese momento, el ministro para la Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, dijo: “Esta es una planta que hemos estado en mucho tiempo en conversaciones sin éxito alguno para que se adaptaran a nuestros requerimientos en el Plan de Desarrollo Nacional (…) nosotros a nivel nacional producimos unas 380 mil toneladas de fertilizantes al año (Urea), pero esta sola planta produce 1 millón quinientas mil toneladas al año”, indicó que la estatal petroquímica Pequiven tenía una participación minoritaria de la empresa a pesar que de que recibía gas venezolano (principal materia prima para la producción) con precios subsidiados. “Y teníamos un problema de comercialización (…) no nos permitían tener más del 10% de lo producido, a pesar de que era producido con gas venezolano”. Ramírez destacó que “actualmente tenemos un consumo de 600.000 toneladas de urea, pero el Gobierno Nacional tiene diseñado un plan extraordinario de siembra que abarcará cerca de 5 millones de hectáreas, por lo que el requerimiento del compuesto se incrementara en más de un millón 300 mil toneladas”. Añadió que una vez garantizada la demanda interna, trabajarán en la comercialización con los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba). Destacó que supervisaron la planta de Fertinitro “para garantizar la permanencia de los activos que de ahora en adelante son de la República”, mientras duran los trámites legales para concretar la expropiación. Asimismo, acotó que “vamos a eliminar la tercerización e iniciaremos un proceso de regularización de trabajadores. No podemos tener obreros que estén explotados cuando ellos son los que hacen la ganancia” Dijo que la toma de Fertinitro permitirá la reducción de los precios de los fertilizantes, lo que garantizará el abaratamiento de los costos de producción, y por ende de los productos de la tierra. Para concluir, señaló: “Con la toma también de Agropatria nosotros vamos a tener toda la cadena (de producción agroalimentaria), garantizando alimentos a precios justos para nuestro pueblo (…) todo el fertilizante que necesiten nuestros campesinos, todo el fertilizante que necesite nuestro pueblo nosotros lo vamos a proveer a precios justos”, insistió.

Fertinitro y la guerra económica

Pero hoy en la actualidad, si bien FertiNitro SE ENCUENTRA A PLENA PRODUCCIÓN, ni un solo gramo de esa urea, de ese fertilizante, está llegando a los campesinos, ni siquiera a los que se encuentran a pocos metros de la planta. Los burócratas se justifican alegando “la inexistencia de una planta de ensacado de la urea por lo que no queda de otra más que exportarla a las transnacionales de la agroalimentación”. Esa exportación, a precios de gallina flaca, genera muchos menos dólares que los requeridos para importar los alimentos a empresas relacionadas con esas mismas transnacionales a las que se les vende la urea; alimentos que, en su mayoría, no tendrían la necesidad de importarse si se empleara la urea masivamente en la producción nacional a gran escala.

Los trabajadores conscientes de FertiNitro, indignados, reclaman a esos burócratas que se les suministre a granel la urea a los campesinos. Los “burok-ratas” les responden con amenazas de emplear a altos funcionarios de cuerpos de seguridad para callarlos definitivamente. En cuanto a la supuesta nacionalización lo cierto es que las transnacionales siguen reteniendo buena parte de las acciones y el grupo POLAR (del “pelucón mayor”) también. De allí podemos concluir que existen millones de razone$$$ (todas verdes) para que la guerra económica se agudice a pesar de los pronunciamientos del alto gobierno.

Resulta más que evidente que, tras varios años desarrollándose este proceso de burocratización, se ha venido consolidando una casta burocrática que se siente cada vez más independiente de las masas y tiende a fusionar sus intereses con los de la burguesía. La base social de esta burocracia son decenas de miles de funcionarios que durante los últimos años de crecimiento económico han accedido a posiciones de poder e influencia, acumulando pequeños y grandes privilegios, que han hecho contactos con distintos sectores de la burguesía y empezado a desarrollar vínculos económicos, psicológicos y sociales con ellos; como decía Lenin en El estado y la Revolución: "miles de hilos visibles e invisibles"

Para poder enfrentar ese cáncer del burokraterismo hay que depurar a los burócratas y completar la revolución, pero para ello es imprescindible derrotar antes a la burocracia dentro del movimiento bolivariano y que la clase obrera, con una dirección marxista al frente, entre en escena, se ponga al frente de la revolución y agrupe a todos los explotados en torno a una política genuinamente socialista. Las grandes empresas deben ser expropiadas en su totalidad (y no a medias como FertiNitro), la elegibilidad y revocabilidad de todos los cargos que en ningún caso ganaran más que un trabajador bien calificado, la apertura de los libros de cuentas de las empresas para ejercer el control obrero y la contraloría social, el desarrollo de los Consejos de Trabajadores para poder planificar democráticamente la economía junto con el Poder Popular y los campesinos organizados para poder trabajar eficaz y efectivamente la tierra.

En ese sentido deben expropiarse o confiscarse (según proceda) todos los latifundios, tanto rurales como urbanos y toda la banca para direccionar, su “músculo financiero” como inversión directa en la producción de alimentos y simultáneamente acabar con la especulación financiera. Se debe aplicar un monopolio del comercio exterior para evitar traiciones como el “regalo” de la urea a las transnacionales.

A medida en que se planifiquen los diferentes factores productivos disponibles, y en función del incremento progresivo de la soberanía tecnológica de la economía, mediante la Democratización del Conocimiento (incluyendo la Socialización y Democratización de la Educación Universitaria), seremos capaces de producir, procesar y distribuir lo que previamente se ha calculado que se necesite para garantizar un nivel de vida óptimo a toda la población. Dicha planificación tampoco puede ser obra y capricho de una casta de burocrateros encerrados en sus oficinas y desconectados de la realidad porque repetiríamos los costosos errores del estalinismo y el desarrollismo tecnoburocrático.

Para poder planificar eficazmente la distribución de alimentos es rigurosamente necesario planificar eficazmente el uso y consumo de los insumos de la agroproducción (materiales, esfuerzo, energía) y para planificar eficazmente el consumo el uso y consumo de los insumos de la agroproducción es rigurosamente necesario planificar eficaz e integralmente la economía mediante la democracia económica con sentido ecológico. Por tanto, la solución es la construcción colectiva de una economía planificada y democrática, es decir, que sean los trabajadores, la mayoría de la población, la que dirija la economía. De esta manera, se pueden evitar los desajustes entre la oferta y la demanda, y se puede lograr una redistribución equitativa de la riqueza bajo el principio: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. En definitiva, economía socialista. La planificación, no consiste en otra cosa que estudiar, analizar y cuantificar las necesidades de la población de un país o de una región, y disponer de los medios de producción (fabricas, suelo cultivable, servicios) bajo propiedad social y en un entorno ecológicamente sustentable y sustentado, de forma que esas necesidades sean cubiertas, y a la vez se pueda generar un desarrollo económico que sea capaz de ir aumentando las capacidades a todos los niveles. En otras palabras la cantidad de urea requerida en el futuro deberá ser suministrada por la Empresa de fertilizantes de Propiedad Social en función de las necesidades reales del colectivo existente en ese futuro (carácter social de la producción) y no en función de los intereses de la burguesía (carácter privado de la apropiación del beneficio) Los nuevos sistemas de cultivo, gestionados y planificados democráticamente, se expandirían armónicamente en relación directa de los subcomponentes agroproductivos de los Planes de Desarrollo Zonales que serían generados, a su vez, por los Colectivos Organizados y que vendrían a desplazar sistemáticamente a la anarquía preexistente derrotando la “guerra económica” y fortaleciendo la Conciencia de Clase.


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