En los días 5 y 8 de febrero, se registraron dos ataques con artefactos explosivos - cócteles Molotov - en la ciudad de Boa Vista, Roraima. La agresión visaba casas donde residen familias venezolanas. Lo lamentable de la situación es que mujeres y niños fueron golpeados por el fuego y la seguridad pública se mostró incapaz ante los hechos.

En cuanto el incidente comenzó a despertar repudio en organizaciones de la sociedad civil y sindicatos, se organizaron manifestaciones ante el edificio del gobierno, culpando a las autoridades por la falta de acciones concretas que garanticen una acogida digna a los venezolanos que huyen de la crisis económica. En ese momento, las autoridades no descartaron que esas acciones pudieran ser actos de xenofobia. Dentro de todo ese ambiente de tensión, la policía arrestó al día siguiente de las manifestaciones a un ciudadano originario de Guyana que convenientemente declaró que odia a los venezolanos porque había sido víctima de robos y ataques.

El gobierno local tuvo que manifestar repudio a cualquier tipo de violencia sobre inmigrantes venezolanos, Pero hasta el momento, no se ha tomado ninguna medida para garantizar la seguridad de los venezolanos, El día 11 de febrero, Michel Temer fue recibido por aliados políticos en Boa Vista. Pero, en las calles, lo que se oía era la consigna de "Fuera, Temer".

El motivo de su visita está relacionado con la crisis migratoria de venezolanos en Roraima, Desde entonces, Temer habló en un enfoque humanitario del problema, pero sus respuestas se centran más en la seguridad y la militarización, se habló mucho sobre el desplazamiento de fuerzas militares hacia la frontera, atención médica y suministro de documentación provisional, además de la formación de una Comisión que se encargue del problema, pero no se ha hecho nada para resolver el problema.

El flujo migratorio de venezolanos hacia Brasil se intensificó después de que el gobierno de Colombia comenzó a adoptar nuevos procedimientos de control migratorio en la frontera con Venezuela. Incluso negando el acceso de inmigrantes, los nuevos procedimientos colombianos restringen el paso y limitan la permanencia en el país.

¿Cómo se promueve el odio a los venezolanos?

Los medios de comunicación de Boa Vista alardearon en sus titulares la situación crítica que atraviesa el estado de Roraima debido al incremento del flujo migratorio. Planteando que hasta el momento se registró la entrada en el país de más de 40 mil venezolanos y miles de nuevas solicitudes de refugio.

Los inmigrantes son directamente responsabilizados por la falta de cobertura social y precariedad de los servicios públicos. Según la prensa, como consecuencia de la inmigración, se redujeron las vacantes en las escuelas de enseñanza básica, se agravó la crisis hospitalaria por el alto número de pacientes, aumentó la inseguridad, la prostitución y el desempleo.

A pesar del intento de quemar vivos a las personas sea una novedad en la ciudad, los venezolanos ya eran víctimas de fuerte discriminación salarial y en el ambiente de trabajo. En algunos casos, llegan a recibir la mitad o aún menos de lo que recibe un brasileño, la justificación para esa discriminación es que los venezolanos no poseen los documentos que permitan que opten por un trabajo en igualdad de condiciones, Pero, una vez obtenido el Registro Nacional de Extranjeros (RNE), un CPF y una cartera de trabajo (CTPS), el venezolano es despedido por razones obvias, el empleador no tiene ninguna intención de cumplir la legislación laboral, sólo quiere disfrutar de la mano de obra barata durante el tiempo que el inmigrante lleva para obtener la documentación; Por ejemplo el trabajo rural, las jornadas en las haciendas son intensas y pueden alcanzar un máximo de 16 horas, sin días de descanso y sin contar con servicios médicos para emergencias o enfermedades que requieren un tratamiento mínimo, lo que empeora las condiciones de salud en general .

La discriminación y las amenazas a través de las redes sociales y otros actos de xenofobia son una constante. Miles de refugiados venezolanos en la búsqueda de mejorar sus condiciones de vida acaban enfrentando la falta de empleos, alquileres inaccesibles, inseguridad y discriminación.

Como parte de la LSR (Libertad, Socialismo y Revolución), sección brasileña del CIT (Comité por una Internacional de los Trabajadores), no sólo repudiamos ese tipo de discriminación, xenofobia y crueldad humana, también nos hacemos solidarios con el pueblo venezolano y su lucha, sea en Brasil o en su país de origen.

Levantamos nuestra voz de protesta en rechazo a cualquier medida que vaya contra de las mejores condiciones de vida tanto de los brasileños como de los inmigrantes. Las políticas de ajuste, recortes y retirada de derechos por parte del gobierno Temer, de los gobiernos estatales y municipales sólo va a empeorar la situación; A pesar de tratar de transformar a los inmigrantes venezolanos en chivos expiatorios, la realidad es que las clases dominantes y sus sirvientes en ese gobierno de parásitos y corruptos son los responsables de la crisis.

Los enemigos de la clase trabajadora brasileña no son los inmigrantes. Nuestros enemigos y de todos los trabajadores, brasileños o inmigrantes, son los capitalistas y corruptos que se enriquecen a nuestras costas. Vamos a unirnos por un Brasil y Venezuela que se libere de la explotación capitalista y ayuden a construir una América Latina y un mundo socialista.