A la orgía neoliberal protagonizado por el imperialismo y la burguesía en América Latina en la década de los 90 ha seguido una profunda reacción de las masas pobres que, país tras país, han decido poner fin a esta situación, lanzándose a la lucha y dA la orgía neoliberal protagonizado por el imperialismo y la burguesía en América Latina en la década de los 90 ha seguido una profunda reacción de las masas pobres que, país tras país, han decido poner fin a esta situación, lanzándose a la lucha y desafiando el poder de una minoría parásita que ha dominado la vida económica y política durante siglos.

Si hay un país donde las posibilidades de alcanzar una victoria contundente contra el imperialismo y el capitalismo son una realidad es en Venezuela. La elección de Hugo Chávez en 1998 desató una campaña de odio por parte del imperialismo norteamericano y de la oligarquía local. Intentaron un golpe de Estado en el año 2002, intentaron asfixiar económicamente el país saboteando la industria petrolera a finales del mismo año, optaron por la vía del referéndum revocatorio contra Hugo Chávez en verano de 2004. En todos los casos fracasaron estrepitosamente. La explicación de ese fracaso es la gigantesca movilización de las masas pobres y los trabajadores venezolanos. Una revolución se define fundamentalmente como un estado de ánimo en el cual las masas trabajadores han decido tomar en sus manos su propio destino. Eso es lo que está pasando en Venezuela.

Al mismo tiempo la situación en América Latina, y particularmente en Venezuela, es una oportunidad histórica para la revolución cubana. Desde la revolución de 1959 la revolución cubana ha sido hostigada por el imperialismo con todos los medios posibles. A pesar de todo, la economía planificada, la principal conquista de la revolución, permitió que la sociedad cubana (educación, sanidad, empleo, etc...) avanzara a unos niveles nunca vistos antes en su historia y se conquistase unas condiciones de vida muy superiores a los países de su entorno.

Pero Cuba ha sufrido las consecuencias del colapso de la URSS y los llamados países del “socialismo real”. Por eso el debate sobre el futuro de la revolución cubana y la necesidad de extender la revolución al conjunto del continente latinoamericano está surgiendo con fuerza. La propia caída de la URSS demostró la imposibilidad de construir el socialismo en las estrechas fronteras nacionales de un solo país, por muy grande que este sea.

De ahí la importancia de la revolución en Venezuela. Si triunfa la revolución socialista en Venezuela, se daría un impulso gigantesco a la revolución cubana y a la lucha revolucionaria en todo el continente latinoamericano. De esta manera se alejaría el peligro de restauración capitalista en Cuba impulsado por el imperialismo, con las repercusiones terribles que tendría para el pueblo cubano y para el conjunto de la clase obrera mundial. Además, el triunfo de la revolución socialista en América Latina también tendría hondas repercusiones en el Estado español y en Europa.

Los revolucionarios, los que luchamos por una sociedad mejor, tenemos la obligación de defender las conquistas de la revolución cubana y el proceso revolucionario abierto en Venezuela. Hacemos pues un llamamiento a la solidaridad internacionalista de todos los trabajadores y jóvenes del Estado español contra la intervención del imperialismo en esos países.

¡Viva la revolución cubana!

¡Viva la revolución bolivariana!

¡Viva el internacionalismo proletario y la lucha por el socialismo en todo el mundo!

Durante las próximas semanas realizaremos a lo largo del Estado español actos de solidaridad con Cuba y la Revolución Venezolana.

Podréis encontrar en nuestra web información detallada de los mismos según tengamos confirmadas fechas y lugares: www.elmilitante.org