Los acontecimientos de los últimos días han vuelto a confirmar que la economía española se desliza hacia la suspensión de pagos, lo que conduciría a una situación de rescate total por parte de la UE y el FMI, si es que están en condiciones de asumirlo. De hecho, ya existen indicios de colapso muy claros en la economía española (rescate bancario, sequía de liquidez en varias administraciones autonómicas y entidades públicas, caída acelerada de la actividad económica, fuga masiva de capitales…). La economía española es un eslabón débil de una economía capitalista mundial y europea en crisis, y está siguiendo el mismo camino que la economía griega, desvastada tras una sucesión de ajustes (que aún no han terminado) en aras de los intereses del capital financiero.

Los acontecimientos de los últimos días han vuelto a confirmar que la economía española se desliza hacia la suspensión de pagos, lo que conduciría a una situación de rescate total por parte de la UE y el FMI, si es que están en condiciones de asumirlo. De hecho, ya existen indicios de colapso muy claros en la economía española (rescate bancario, sequía de liquidez en varias administraciones autonómicas y entidades públicas, caída acelerada de la actividad económica, fuga masiva de capitales…). La economía española es un eslabón débil de una economía capitalista mundial y europea en crisis, y está siguiendo el mismo camino que la economía griega, desvastada tras una sucesión de ajustes (que aún no han terminado) en aras de los intereses del capital financiero.

La diferencia con Grecia es que el hundimiento de la economía española, anticipando o en paralelo al hundimiento de la economía italiana, tendrá implicaciones muchísimo más graves en toda Europa y a escala mundial. Esta dinámica infernal es lo único que el sistema capitalista es capaz de ofrecer: crisis, destrucción de las fuentes de riqueza, empobrecimiento de la mayoría de la sociedad, pérdida de derechos y cada vez mayor represión.

Siguiendo los pasos de la economía griega

En la semana que ahora se cierra la situación de la economía española llegó a un punto crítico. La prima de riesgo rozó los 650 puntos, un nivel no alcanzado desde, al menos, 1993. Los tipos de interés de los bonos a diez años subieron al 7,26%; los de los bonos a 3 años al 7% y los de 2 al 6,5%; la igualación de intereses entre los bonos a largo y medio plazo fue un proceso similar al que se dio en Grecia, Portugal e Irlanda antes de ser rescatados, es decir, de entrar en una situación de suspensión de pagos de facto. Algunos analistas calculan que, con estos costes de financiación, el Estado no podría hacer frente a los pagos de la deuda antes de fin de año.

Como un anticipo de esta situación, Valencia se declaró en quiebra, seguida de Catalunya. Ambas comunidades han apelado al rescate del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) ya que no pueden hacer frente a sus necesidades de financiación. Murcia también está en esta situación, y es previsible que Baleares y Andalucía acaben igual. Sin embargo, el FLA, cuya dotación se prevé que provenga en gran medida de Loterías del Estado, aún no está constituido. Sobre el papel prevé manejar un fondo de 12.000 millones de euros, pero los vencimientos de las Comunidades Autonómicas (CCAA) en los dos próximos trimestres ascienden a 15.838 millones de euros, a los que habría que sumar otros 15.000 millones para hacer frente al nuevo déficit generado este año.

La estampida de fondos de la economía española afectó duramente a la Bolsa, con caídas diarias récord desde el inicio de la crisis y que llevaron a un descenso acumulado desde enero de más del 30%, sólo superado por Chipre, un país en situación de rescate.

Ante este cúmulo de circunstancias, Mario Dragui, el presidente del BCE, tuvo que variar de postura (el 21 de julio había afirmado que “nuestro mandato no es resolver los problemas financieros de los estados”) y asegurar (el jueves día 26) que "el Banco Central está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, eso será suficiente". Esta declaración tuvo el efecto de frenar la subida descontrolada de la prima de riesgo, que en todo caso sigue en niveles insostenibles. Sin embargo, como la experiencia ha demostrado, los efectos “calmantes” de las inyecciones de liquidez o la compra de bonos son muy efímeros, y no constituyen más que un paréntesis entre episodios de pánico cada vez más agudos y frecuentes. Además, medidas de este tipo, que en todo caso habrá que ver si efectivamente se ponen en práctica y con qué profundidad, encuentran muchas resistencias en Alemania, cuya burguesía es muy reacia a seguir riesgos cada vez mayores en una Unión Europea con un futuro cada vez más incierto.

Espiral recesión-ajustes-más recesión

La economía española está inmensa en una fuerte dinámica descendente, con efectos sociales devastadores. La crisis capitalista, y la reacción de los propios capitalistas ante la crisis para preservar sus intereses particulares, empujan con fuerza a la economía hacia el desastre total. Efectivamente, la economía española está pasando por su segunda recesión en menos de tres años. La previsión es que el PIB decrezca un -1,7% en 2012 y un -0,5% en 2013, según los análisis más optimistas. Algunos sitúan la caída en 2013 en un -2%. Se trata de una situación de depresión, sin recuperación a la vista. La OCDE no prevé que la economía reduzca la tasa de desempleo a niveles anteriores a la crisis “hasta el 2026”.

La recesión ha empujado a los capitalistas, que tienen al gobierno del PP como el brazo ejecutor de su programa, a brutales ataques a los derechos de la clase obrera y a las conquistas sociales. Sus objetivos se han centrado en dos puntos: incrementar la explotación laboral al máximo, reduciendo el gasto en salarios, con el fin de preservar los beneficios empresariales ante la caída del negocio, y dejar los gastos sociales bajo mínimos, con el fin de que todo el dinero recaudado por el Estado se destine a pagar los intereses a la banca. Estas medidas tienen el efecto de preservar los intereses de unos cuantos, de los de siempre, pero a costa de las condiciones de vida de la gran mayoría de la sociedad, y de agravar todavía más la crisis.

La política del PP es una transferencia pura y dura desde los bolsillos de los que menos tienen a los que más tienen. Los brutales recortes en sanidad y educación públicas, la rebaja de la prestación por desempleo, la supresión de la paga extra de Navidad de todos los empleados públicos, la subida del IVA, el recorte de las pensiones y muchas otras medidas tienen su otra cara: reducción de las cotizaciones sociales de los empresarios, reducción de impuestos a los más ricos mediante la legalización del fraude y, lo más urgente e importante para el gran capital, la absorción por parte del Estado de las pérdidas de los banqueros, que es para lo que se utilizará el rescate de 100.000 millones, y el pago puntual de los intereses de la deuda pública a esos mismos banqueros con los que el Estado se ha arruinado rescatando. Efectivamente, los gastos derivados de la deuda pública ascienden a 28.913 millones de euros en los presupuestos de 2012, y pasarán a ser de 39.000 (de un total de 127.000 millones que gastará el Estado) en 2013, ¡la principal partida de gastos corrientes! ¡Por más increíble que parezca, esta cuantía que se paga a la banca es superior al coste de mantenimiento de todos los funcionarios! ¡Multiplica por cuatro los recortes a la sanidad y a la educación públicas! ¡Y todo eso es a cambio de nada porque lo único que hace la banca es pedir dinero al BCE al 1% y prestarlo al Estado al 7%!

Cínicamente, Rajoy ha dicho que es mejor “aceptar el sacrificio y renunciar a algo” en vez de “rechazar los sacrificios y renunciar a todo”. Pero esa disyuntiva es completamente falsa. La crisis capitalista, y la política de los capitalistas ante la crisis, empuja a los capitalistas a medidas de recorte que alimentan la espiral descendente de la economía, y este descenso les empuja a más recortes, y así sucesivamente. La mejor prueba de que los capitalistas no confían en una recuperación a corto o medio plazo es la bestial fuga de capitales que se está produciendo. En los últimos tres meses, alcanzó casi los 100.000 millones de euros. En el mes de marzo se batieron todos los records, cuando las cantidades que retiraron los inversores internacionales más lo que los inversores españoles colocaron en el exterior sumaron más de 66.200 millones, según los datos del Banco de España. Esta cifra es casi el doble de la que se registró el pasado mes de diciembre, cuando se llegó al punto álgido.

Mientras tanto las cifras de paro siguen subiendo sin parar. La tasa de desempleo ha marcado en el segundo trimestre del año cotas históricas al subir al 24,6%, según datos de la EPA. El número de personas desocupadas aumenta en 53.500 hasta un máximo con 5.693.100. Ya hay 1.737.600 hogares con todos sus miembros sin trabajo; mientras que el paro juvenil se encuentra en el 53,3%.

Contestación social creciente

El clima de indignación social contra las medidas del gobierno del PP está cada vez más extendido. Respecto a los pasos necesarios a dar para hacer frente a esta brutal ofensiva de los capitalistas, están completamente vigentes la ideas que planteábamos en la declaración de El Militante “¡Esta es la fuerza de la clase trabajadora! ¡Sí se puede! ¡Huelga general ya, y esta vez de 48h!” (20-07-2012): “Para derrotar al PP, a sus medidas, y a la estrategia general de los grandes capitales europeos e internacionales, sólo hay un camino: la lucha contundente, decidida y masiva del conjunto de la población. No se pude apelar ya a los viejos argumentos de que ‘la gente no se mueve’. Esta coartada no funciona. Lo que hace falta es organizar ese caudal de lucha, esa decisión de llegar hasta el final, a través de una política ofensiva: Organizar inmediatamente una huelga general, pero esta vez de 48 horas. Una huelga general que contaría con el apoyo unánime de los trabajadores, pero también de otros sectores que están siendo golpeados duramente por la crisis y que en el pasado podían tener esperanza en una salida más rápida del hoyo.

“La huelga general no puede ser un fin en sí mismo. Es un medio para elevar el grado de organización y conciencia de la clase obrera, de la juventud, de los sectores decisivos de la sociedad. Debe ser organizada de manera combativa, en base a asambleas en todos los centros de trabajo democráticas, donde la clase obrera se pueda expresar, tomar iniciativas y cohesionarse. Asambleas de verdad, no reuniones mal convocadas, sin ningún poder de decisión, que sólo sirven para escuchar las ideas rutinarias de dirigentes que no tienen confianza alguna en la lucha. Este método, o lo que es lo mismo, recuperar las tradiciones del movimiento obrero, es fundamental para garantizar el éxito de la movilización. Junto a las asambleas es necesario organizar Comités de Lucha en cada centro de trabajo y empresa, integrados no sólo por los delegados sindicales sino abiertos a todos los trabajadores que quieran jugar un papel activo. Es necesario el aire fresco de las nuevas capas que se incorporan sin prejuicios a la lucha, sin el peso muerto de las pasadas derrotas, sin el escepticismo que es uno de lo enemigos a los que tenemos que combatir. Precisamente la consiga ¡Sí se puede!, en el actual contexto, es un obús a la línea de actuación de muchos dirigentes y cuadros medios del aparto sindical que siempre echan la culpa a los trabajadores por fracasos que sólo son de su exclusiva paternidad.

“La presión sobre las direcciones de CCOO y UGT para convocar la huelga general, y darle continuidad, se va ha hacer mayor en los próximos días y semanas. Ahí está el ejemplo de los trabajadores de Radio Televisión Valenciana, ocupando los estudios de los informativos para denunciar el despido de 1.300 compañeros y convocando huelga el 27 y 28 de julio; la convocatoria de la huelga general en RENFE para el 3 de agosto, y el llamamiento del Sindicato de Estudiantes a poner en pie de guerra la enseñanza pública, convocando huelga general en los centros de estudio para el inicio de curso. En Euskal Herria, la mayoría sindical vasca (ELA y LAB) ya han convocado huelga general para el 26 de septiembre aunque, de manera errónea, se han negado a confluir y participar en las manifestaciones del 19 de julio, cosa que sí hizo la CIG en Galicia con el resultado de hacer todavía más masivas las manifestaciones y reforzar una aspiración a la unidad positiva y necesaria tal como reclama el movimiento. Todas las condiciones están dadas para que la huelga tenga un carácter estatal y unitario, con todos los sindicatos golpeando juntos. Una necesidad que hunde sus raíces en la percepción, absolutamente correcta, de que el calado de los ataques sólo puede ser parado por un movimiento unificado, estatal y masivo”.

La convocatoria de la marcha estatal del 15 de septiembre hecha pública por CCOO y UGT tiene que ser el precalentamiento de una huelga general que debe ser anunciada desde ya, no una manera de sustituirla o de retrasarla. Es con la fuerza de la clase obrera en lucha, en la calle y en cada empresa, como se consigue que cada vez más capas sociales se involucren en la movilización, como se organiza esa gran mayoría social contraria a los recortes. Lo que hace falta para derrotar los planes del PP no es un referéndum sino un plan de lucha contundente y una alternativa clara al capitalismo.

Por una alternativa socialista

Desde la Corriente Marxista El Militante, llamamos a todos los delegados sindicales, a todos los trabajadores a mantener la presión en las calles, con manifestaciones y acciones en todos los sectores, que deben tener también como eje la exigencia a las direcciones de los sindicatos de clase, especialmente de CCOO y UGT, de que convoquen inmediatamente a la huelga general, a unificar la lucha, y a llenarla de un contenido y una alternativa clara:

Por la retirada de todos los planes de ajuste aprobados por el PP desde que llegó a La Moncloa. En defensa de la sanidad, la educación y los servicios sociales públicos. En defensa de todos los puestos de trabajo.
¡Sí hay dinero, lo tienen los banqueros! ¡Expropiación sin indemnización de la gran banca y el conjunto del sector financiero, bajo control democrático de los trabajadores y sus organizaciones! ¡Utilización de los recursos financieros para la puesta en marcha de un plan de inversiones masivas en sanidad, educación, servicios sociales, vivienda e infraestructuras públicas!
¡No a la amnistía fiscal a los defraudadores, que son los grandes empresarios y banqueros del país! ¡Aumento drástico de los impuestos a las grandes fortunas! ¡Confiscación del patrimonio de los defraudadores!
Basta de pérdidas de poder adquisitivo. Por una escala móvil precios-salarios. Jornada laboral de 35 horas sin reducción salarial. Salario mínimo de 1.100 euros al mes.
Subsidio de desempleo indefinido hasta encontrar un empleo. Expropiación bajo control obrero de las empresas que se declaren en quiebra o en suspensión de pagos.
Paralización de todos los desahucios. Juicio y encarcelamiento de los banqueros responsables de la quiebra de Bankia y de la estafa de las “preferentes”.
“Al mismo tiempo, como hemos señalado anteriormente, la alternativa no es crear nuevos sindicatos, sino cambiar los existentes. Los trabajadores y sindicalistas de El Militante en el seno de CCOO y UGT, y del resto de los sindicatos de clase, luchamos por crear una fuerte corriente de izquierdas en defensa de un sindicalismo combativo, de clase y democrático, y a esta tarea llamamos a todos los trabajadores.

¡Abajo el gobierno del PP!

¡Trabajador, joven, parado, únete a la Corriente Marxista el Militante!