Frente a la represión franquista, por la libertad de los presos políticos y por una república catalana socialista: ¡Huelga general ya!

La decisión del gobierno de Pedro Sánchez de celebrar un Consejo de Ministros en Barcelona el próximo 21 de diciembre representa una provocación al pueblo de Catalunya que ha causado gran indignación.

Una vez más los dirigentes del PSOE demuestran que, más allá de gestos totalmente insuficientes –como acercar los presos políticos a Catalunya, en lugar de liberarlos–, su política en esencia es la misma que cuando apoyaron la aplicación del 155 por parte del gobierno del PP: subirse al carro del nacionalismo españolista y defender a capa y espada el régimen monárquico del 78.

Pedro Sánchez toma el relevo de Rajoy atacando al pueblo de Catalunya

En su discurso ante el parlamento español el 12 de diciembre, Pedro Sánchez atacó virulentamente al movimiento de masas que lucha por la república catalana, volviendo a dejar claro que el derecho democrático de autodeterminación jamás formará parte de ningún diálogo sobre Catalunya. Además, Sánchez y varios de sus ministros han amenazado con tomar el control directo de los Mossos d’Esquadra, lo que en la práctica significaría volver a aplicar el 155. Por si fuera poco, dirigentes del PSOE como los presidentes de Castilla La Mancha y Aragón están defendiendo públicamente la ilegalización de los partidos independentistas, sumándose a las exigencias en el mismo sentido del bloque reaccionario y españolista del PP, Cs, y Vox.

Estamos ante un nuevo intento de humillar y provocar al pueblo de Catalunya con el objetivo de justificar la represión contra derechos democráticos fundamentales.

El 21 de diciembre se cumple un año de las elecciones impuestas por el Estado español tras decretar el 155, unas elecciones que significaron una derrota sin paliativos para los promotores de aquella medida antidemocrática (PSOE-PSC incluidos) y un mensaje inequívoco por parte del pueblo de Catalunya. Aunque los partidos independentistas fueron obligados a presentarse con sus candidatos encarcelados o exiliados, y a pesar de que hubo una campaña salvaje de amenazas, intimidación y manipulación informativa por parte del Estado, los capitalistas y sus medios de comunicación, el pueblo catalán dio mayoría en el Parlament al independentismo y ratificó masivamente su voluntad, ya expresada en el referéndum del 1-O, de romper con el régimen del 78 y constituir la república catalana.

Un año después, esa voluntad mayoritaria sigue siendo pisoteada por el régimen monárquico del 78, a través de su aparato estatal y un sistema judicial heredados directamente del franquismo. Parlamentarios elegidos democráticamente no pueden acceder a sus escaños porque están en el exilio o permanecen encarcelados injustamente por sus ideas,  mientras el Parlament está sometido a la tutela de los jueces y del Gobierno español. Tras impedir la elección de tres candidatos a President y suspender varias leyes, el aparato represivo del Estado español, el PSOE y las derechas levantan, amenazante, el garrote del 155.

Sólo la movilización masiva en las calles puede frenar a la reacción españolista

La celebración de Consejos de Ministros en Barcelona era un instrumento que utilizaba Franco para afirmar el dominio de la España una, grande y libre sobre Catalunya. Albiol, cuando lideraba el PP catalán, intentando competir con Arrimadas como mejor representante de la histeria españolista, demandó a Rajoy hacer lo mismo con idéntico objetivo.

Lo que no osó hacer el gobierno del PP lo hace ahora el PSOE de Pedro Sánchez  aparentando firmeza frente al independentismo con el único fin de contentar  a los sectores más reaccionarios y españolistas de su partido y de la sociedad. Y lo hace justo después de acontecimientos que han incrementado la indignación de millones de personas en Catalunya, como la solicitud de entre 7 y 25 años de cárcel, más otros tantos de inhabilitación, para los encausados por el procés, presentada por la Fiscalía General y la Abogacía del Estado. Estos órganos, dependientes del Gobierno, han hecho suyos los “argumentos” de los fiscales generales del PP para mantener el delito de rebelión contra lo que fue un ejercicio democrático y pacífico de la ciudadanía en la votación  del  referéndum del 1-O, y en las manifestaciones pacíficas y la huelga general del 3-O.

La brutal campaña de criminalización contra los CDR se ha recrudecido tras los levantamientos de peajes durante el fin de semana del 8 y 9 de diciembre. Medios de comunicación burgueses, Vox y los dirigentes de Cs y PP han fabricado un relato que pretende convertir estas movilizaciones pacíficas –que cuentan con el apoyo y simpatía de la mayoría de la población– en actos “violentos” para justificar la aplicación del 155 y una represión aún más brutal de la sufrida hasta ahora en Catalunya. Este relato falso es reproducido por los dirigentes del PSOE, gobierno incluido.

Además, tras el varapalo recibido en las elecciones andaluzas, los dirigentes del PSOE han sacado la conclusión de que deben competir con el PP y Cs en su defensa del españolismo más rancio. Sin embargo, esto no hace más que llevar agua al molino de la reacción. Sólo los cínicos o los cobardes pueden sostener que el avance de la extrema derecha es responsabilidad de la lucha de la juventud, los trabajadores y el pueblo catalán por sus derechos democráticos, incluido el derecho de autodeterminación.

Increíblemente los dirigentes de Unidos Podemos y Catalunya en Común, en lugar de combatir decididamente estas mentiras, están ayudando, en la práctica, a que esta manipulación se extienda: centran sus declaraciones en atacar a los CDR mientras eluden criticar la política de concesiones a la derecha españolista y la represión del derecho a decidir del PSOE y se niegan a participar en el movimiento de masas por la república. Así, tras el anuncio de diferentes movilizaciones contra la celebración del Consejo de Ministros, dirigentes de Unidos Podemos y Catalunya en Comú –incluso de ERC, como Joan Tardá– están planteando las cosas como si la provocación fuesen las manifestaciones populares y no las amenazas y medidas represivas del aparato del Estado y del gobierno. ¡El mundo al revés!

El único modo de frenar la represión del Estado y  a la reacción españolista es con la movilización masiva en las calles, uniendo la demanda de la república catalana con la lucha contra la austeridad, los desahucios, en defensa de unos servicios públicos de calidad, salarios dignos… como hicimos en la jornada de lucha contra los recortes del pasado 29 de noviembre. Para ello el primer paso es garantizar que el 21-D la inmensa marea humana que desbordamos las calles el 3-O, el 15-A, en la Diada o el pasado 1 de octubre lo volvemos a hacer.

¡Por un frente único de la izquierda que lucha por la república!

La  experiencia del último año también demuestra que necesitamos un programa consecuente y un plan de lucha que mantenga y amplíe la movilización hasta lograr la victoria. Desde Esquerra Revolucionària llamamos a todos aquellos que luchamos por la república: CUP, CDRs, bases de ANC y Òmnium, sindicatos combativos, al Sindicat d’Estudiants, SEPC, Universitats x la República... a organizar un frente único y plantear un plan de movilizaciones unitarias que incluya la organización de una gran huelga general antes del comienzo del juicio por el 1-O,  exigiendo la liberación inmediata y sin cargos de todos los presos políticos, el retorno de los exiliados y el reconocimiento de la república.

En esta estrategia debemos defender un programa anticapitalista, socialista, para desplazar de la dirección del movimiento a quienes intentan mandar a la gente a casa y llegar a acuerdos a espaldas del pueblo para meter en el congelador la república, volviendo al autonomismo y a los recortes de los gobiernos de CiU o JxSi. Por supuesto, hay que exigir la dimisión inmediata de conseller de Interior Miquel Buch y de todos los responsables de la brutal represión del 6 de diciembre contra las movilizaciones antifascistas organizadas por los CDR en Girona y Terrassa; también hay que exigir la disolución de la Brigada Mòbil dels Mossos (BRIMO) y la depuración inmediata de todos los elementos fascistas de ese cuerpo.

Queremos la república y la queremos ya. Y esa república sólo puede ser una república de los trabajadores y el pueblo, que acabe con los recortes y los desahucios, que garantice salarios dignos y una educación y sanidad públicas de calidad, que combata el machismo, el racismo y la homofobia. Este es el único modo de fortalecer y ampliar la movilización, ganando al conjunto de la clase obrera y del pueblo, incluidos aquellos sectores de trabajadores que rechazan a Vox, PP y Cs, pero recelan también del procés y los dirigentes del PDeCAT  porque  recuerdan los recortes y ataques que han sufrido bajos sus gobiernos.

Para luchar por estas ideas necesitamos construir un partido revolucionario fuerte y organizado, que impulse decididamente la lucha en las calles contra la reacción, y que plantee claramente la necesidad de acabar con el sistema capitalista y construir la república socialista de los trabajadores y el pueblo.

¡Únete a nosotros para construir Esquerra Revolucionària!