¡Por una huelga general de toda la comunidad educativa!

Los pasados 5, 6 y 7 de febrero, millones de jóvenes secundamos la huelga general de 72 horas convocada por el Sindicato de Estudiantes y cientos de miles salimos a las calles en más de 120 manifestaciones para defender la enseñanza pública de aquellos que pretenden devolvernos al sistema educativo del franquismo. La respuesta de los estudiantes, tanto en febrero, como en la primera semana de lucha que el Sindicato de Estudiantes convocó en el mes de octubre, ha supuesto una demostración de fuerza tremenda que ha permitido que los ataques a la educación pública fueran ampliamente conocidos, desenmascarando las auténticas intenciones del gobierno del PP, y que la contrarreforma haya tenido que retrasarse una y otra vez. Los jóvenes hemos dicho alto y claro que no vamos a aceptar que se lleve adelante el desmantelamiento de la educación pública para beneficio de unos cuantos empresarios del ramo. Hemos dicho con rotundidad: ¡no a la implantación de las reválidas franquistas, no a los itinerarios segregadores y clasistas, no a la discriminación por razón de sexo, no a las selectividades económicas y académicas para acceder a la FP de Grado Superior y a la Universidad! ¡Sí a una enseñanza pública digna, que reconozca nuestros derechos democráticos!

Los estudiantes no estamos solos

La experiencia de esta segunda semana de lucha ha vuelto a poner en evidencia que los estudiantes no estamos solos: hemos recibido el apoyo entusiasta de nuestros profesores y nuestros padres, que incluso en algunas zonas como Santiago de Compostela y Andalucía han llamado a la lucha activa por medio de la convocatoria de huelga de padres los días 6 y 7 de febrero respectivamente e incluso de los profesores, con el paro de dos horas convocado el día 7 por CCOO y UGT en toda Andalucía. Los argumentos por parte de algunos dirigentes sindicales que hablan del enorme cansancio y desánimo entre los trabajadores de la enseñanza no son más que una excusa que nada tiene que ver con la realidad. Lejos de desánimo y escepticismo, lo que hemos visto entre los padres y los profesores es que tanto en octubre como en febrero, las movilizaciones de los estudiantes han sido un soplo de aire fresco que les ha dado fuerzas redobladas para continuar defendiendo la enseñanza pública y confianza en que esta lucha se puede ganar.
Gracias a la movilización estudiantil masiva y constante a lo largo de estos meses, al apoyo del profesorado y de muchos trabajadores, nuestros padres y madres, a la marea verde en años anteriores, la LOMCE es una ley sin ningún tipo de respaldo social. Aún así, el gobierno del PP va a poner todo el empeño en aprobarla ya que esta ley forma parte de las reformas estratégicas que está llevando adelante (como la reforma laboral, la de las pensiones). La burguesía necesita un sistema educativo adecuado al mercado laboral, que hoy significa precariedad y paro para la inmensa mayoría. Por eso, consideran un gasto superfluo la inversión en educación pública, eliminan profesores, cierran centros, aumentan ratios, nos dificultan el acceso a la enseñanza superior y nos quieren expulsar a edades cada vez más tempranas del sistema educativo, sin ninguna cualificación para ser carne de explotación de los empresarios. Mientras, una pequeña élite, la de siempre, es educada para seguir perpetuando el modelo social existente. Los retrocesos que implica la LOMCE se completan con la intención explícita del gobierno del PP de eliminar el derecho a huelga de los estudiantes y la contrarreforma en la universidad.

Volver a la calle en abril

Estamos, por lo tanto, en un momento decisivo, existen condiciones para derrotar la LOMCE, hay ambiente de lucha, y la movilización se puede hacer aún más amplia y masiva. La comunidad educativa no ha desplegado toda la fuerza que tiene en sus manos. Desde el SE hemos hecho una nueva propuesta a los sindicatos de clase y a la CEAPA para convocar conjuntamente una semana de lucha en el mes de abril —antes de que el gobierno trate de aprobar definitivamente la LOMCE—, que incluya una huelga general de toda la comunidad educativa en todos los tramos: desde la enseñanza infantil hasta la enseñanza superior, incluyendo, por supuesto, la enseñanza secundaria. Las direcciones del profesorado (CCOO, UGT, STEs, CGT…), que en este curso escolar no han convocado aún ni una solo huelga general contra los ataques que se están llevando a cabo, tienen la responsabilidad de ponerse a la altura de las circunstancias y dar cauce para que nuestros profesores, madres y padres puedan sumarse a la lucha con más fuerza que nunca, convocando una huelga general de toda la comunidad educativa. Este paso sería clave para dar más fuerza al movimiento contra la LOMCE. Existe la fuerza y la voluntad para tumbar la LOMCE de una vez y para siempre.
· Retirada inmediata de la LOMCE. Ni reválidas ni selectividad, el hijo del obrero a la universidad.
· Por la libertad de expresión de la juventud. Nuestro derecho a huelga no se toca.
· Por una enseñanza secundaria, una FP, y una universidad públicas, dignas y gratuitas. Contra el incremento de las tasas en la universidad pública y la imposición de tasas a la FP.
· Fuera la religión de la escuela pública. Basta de privilegios a la Iglesia Católica.
· No a la escuela franquista. Ni un euro del presupuesto público al negocio de la enseñanza privada.
· En defensa de los derechos democráticos. Respetar el derecho a estudiar y aprender en catalán, gallego y euskera, que el franquismo suprimió.
· Los recortes para los banqueros. Readmisión inmediata de los más de 50.000 docentes despedidos este curso. Reasignación inmediata de los 4.000 millones de euros que el PP ha recortado a la escuela pública.
· No al paro juvenil. No a los contratos basura y a las prácticas en empresas sin remunerar. Por un subsidio de desempleo indefinido para todos los parados hasta encontrar un puesto de trabajo.

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¡Unidos venceremos!