Kshama Sawant es concejala en el ayuntamiento de Seattle por Socialist Alternative(CIT· EEUU)

Hermanas y hermanos

Donald Trump ahora es el Depredador en Jefe, está al frente de una de las administraciones más derechistas y peligrosas de la historia de EEUU. En su discurso de inauguración, hace unos minutos, Trump dijo que su gobierno seguirá el camino recto, será un gobierno para el pueblo. Esos hombres y mujeres olvidados ya no lo serán más. Creará escuelas y buenos empleos para todos, traerá de nuevo la riqueza a los trabajadores de EEUU.

Pero, hermanas y hermanos, Trump es un mentiroso y un estafador. Ha construido su administración sobre el peor lodo de la clase multimillonaria, el fanatismo derechista y la elite empresarial.

Trump no tiene en absoluto un mandato para su agenda de odio, antiobrera y misógina. Trump llegará a la Casa Blanca con las tasas de aprobación más bajas de cualquier otro presidente recién llegado al cargo, aproximadamente un 40%. Pero las encuestas de opinión no bastan para detenerle. Trump y la clase millonaria sólo entienden una cosa: el poder.

Nuestra tarea primordial es construir el poder del 99%, de la clase trabajadora y de todos aquellos marginados por la elite capitalista.

Como socialista, rechazo totalmente el compromiso con el liberalismo de la elite, que expresó perfectamente Hillary Clinton cuando dijo después de las elecciones que “Trump merece nuestro apoyo” y que deberíamos “darle una oportunidad”. No podemos esperar hasta las elecciones de 2018 y 2020 para echar a los republicanos.

Trump puede ser derrotado si desde ahora construimos una resistencia de masas. La historia está llena de ejemplos de gobiernos de derechas obligados a dar marcha atrás parcial o totalmente al enfrentarse a movimientos de masas.

Hoy y este fin de semana, están teniendo lugar en todo el país y alrededor del mundo protestas, marchas masivas y paros estudiantiles. Cientos de miles de personas, quizá millones, protestan para enviar un mensaje poderoso, que estamos preparados para luchar contra Trump y la clase millonaria.

Mi organización, Socialist Alternative, ha estado en primera línea de las protestas contra Trump desde el principio. Convocamos protestas en las principales ciudades del país el día después de las elecciones y movilizamos a más de 50.000 personas en las calles.

El fin de semana de la investidura Socialist Alternative está ayudando a organizar paros estudiantiles y protestas en docenas de ciudades, como una plataforma de lanzamiento de nuestra resistencia. Para derrotar a Trump será necesario un movimiento masivo y continuado, que se base en la máxima unidad de acción y en la fuerza social de la clase trabajadora.

¿Eso qué significa?

Para responder a los ataques violentos de Trump será necesario crear un movimiento combativo y decidido. Uno que busque movilizar desde abajo a millones en una lucha colectiva, creando bases, estructuras democráticas y nuestras propias organizaciones independientes.

Las protestas tímidas y simbólicas no bastarán. Necesitaremos organizar una desobediencia civil no violenta de masas. Marchas con decenas de miles de personas que puedan cortar autopistas y utilizar otras formas de interrumpir “los negocios habituales”. Necesitamos acciones de masas, pacíficas, directas para bloquear los intentos de deportar a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes.

Para inspirar a muchos y que participen en la acción, necesitamos luchar por medidas que den una visión alternativa de una sociedad que sitúe a las personas y al medioambiente por encima de los planes de las grandes empresas.

Por supuesto necesitamos movilizar para derrotar la letanía de ataques de Trump y los republicanos, desde defender las conquistas ganadas con la Affordable Care Act (Ley de Cuidados de la Salud Asequibles) a la defensa de las escuelas públicas.

Pero estas necesidades deben ir unidas a defender reivindicaciones audaces capaces de inspirar con la promesa de una mejora importante de la vida de las personas, como las popularizadas por Bernie Sanders:

•             Medicare para todos

•             Salario mínimo de 15$ la hora para todos los trabajadores

•             Educación superior gratuita

•             Impuestos a los ricos para financiar programas de obras públicas, crear empleos y reconstruir nuestra infraestructura, desarrollar la energía verde, transporte masivo

•             ¡Blacks Lives Matter! Fin de la brutalidad policial y de la encarcelación racista de masas

El audaz programa inspiró el entusiasmo de millones, especialmente jóvenes, mientras las tímidas propuestas de retoques secundarios defendidas por Hillary Clinton y bien vistss por las empresas no consiguieron movilizarles.

Este fin de semana debe ser nuestro punto de partida. Como primer paso inmediato debemos lograr que el 8 de Marzo, el Día Internacional de la Mujer, sea un día de desafío a Trump y a la desagradable misoginia y sexismo que él representa. Un día de acción de masas, de protestas para defender la planificación familiar y contra todas las formas de violencia sexual.

El 1 de mayo es el día internacional de los trabajadores y de las protestas inmigrantes, nuestro objetivo debe ser sacar a las calles a millones de personas en una oleada verdaderamente masiva de manifestaciones por los derechos de los inmigrantes y contra el racismo.

Tomemos como ejemplo 2006, cuando una gran huelga de trabajadores inmigrantes consiguió echar atrás la ley anti-inmigración.

En estas luchas necesitaremos la mayor unidad de acción posible de todas las fuerzas dispuestas a luchar seriamente contra Trump y la clase millonaria.

Los sindicatos, los derechos de los inmigrantes, de las mujeres, los derechos civiles, la comunidad LGTBQ, las organizaciones y activistas medioambientales, los seguidores de Sanders, los demócratas progresistas, verdes y socialistas. No hay que eludir que hay importantes diferencias políticas de estrategia e intereses sociales en este movimiento.

Nuestro movimiento necesita basarse en las necesidades de la lucha contra Trump y la clase millonaria. No podemos estar subordinados o restringidos a los límites de la dirección corporativa del Partido Demócrata. Los demócratas en el congreso tendrán que demostrar su voluntad de mantenerse firmes contra Trump.

Debemos recordar que cuando Obama llegó al cargo en 2009 lo hizo con un apoyo popular de masas, los demócratas tenían 60 escaños en el senado y una mayoría amplia en el Congreso. Pero los republicanos consiguieron luchar implacablemente contra Obama, bloqueando una parte importante de sus planes.

No hay ninguna razón para que los demócratas del congreso no puedan obstruir seriamente una gran parte de la agenda de Trump, los republicanos sólo tienen una mayoría mínima de 52 escaños en el Senado. Trump no podría nombrar a un fanático derechista para el Tribunal Supremo si los demócratas se mantienen firmes y obstruyen sus propuestas.

¿Qué harán?

Desgraciadamente, la experiencia reciente no inspira demasiada confianza en el Partido Demócrata, especialmente en los políticos pro-capitalistas que dominan el partido. Lo vimos en la negativa cobarde de la gran mayoría de congresistas demócratas a desafiar los resultados de estas elecciones basándose en la supresión de votantes.

Encomendé a los congresistas demócratas a negarse a asistir al juramento de Trump, pero la mayoría se negó a hacerlo y asistieron. Pero lo más escandaloso fue la reciente decisión de 13 demócratas de unirse a los republicanos al lado de la gran industria farmacéutica contra la clase trabajadora corriente.

Como socialista, no pienso que el Partido Demócrata ofrezca el tipo de dirección combativa y de la clase obrera que será necesaria para enfrentarse al despiadado Trump. Los trabajadores y el 99% necesitamos construir una alternativa a la derecha republicana y a los demócratas de Wall Street, disponer de nuestra propia voz política.

Un nuevo partido político que rechace todos los donativos empresariales y en su lugar se base en el apoyo activo y económico de los trabajadores y organizaciones progresistas. Un partido de base, un partido dirigido democráticamente que luche sin reserva por los intereses del 99% y en contra de las grandes empresas. Que presente candidatos anti-empresas en todo EEUU.

Reconozco que muchos activistas honestos están intentando “recuperar” el Partido Demócrata, siguiendo la estela de Bernie Sanders.

Nuestras diferencias no deberían impedirnos trabajar juntos para construir la lucha más amplia en las calles contra Trump y la clase millonaria, mientras continúa el debate honesto sobre la estrategia, acerca de cómo trabajados juntos dentro de nuestro movimiento.

En estos tiempos difíciles, tengo gran esperanza a causa del nuevo espíritu de rebelión que hay entre los jóvenes. Lo más importante es el creciente apoyo al socialismo, con miles uniéndose a organizaciones socialistas en todo el país. La razón de esto no es un misterio: el capitalismo es un sistema fracasado.

Donald Trump es una expresión particularmente repulsiva de la naturaleza depredadora del propio sistema capitalista. Esta semana supimos que 8 personas, sólo 8, poseen más riqueza que la mitad de la población mundial. También nos enteramos que las temperaturas globales, por tercer año consecutivo, han roto los récord anteriores, que el desastre climático continúa avanzando rápidamente.

Necesitamos una sociedad radicalmente diferente, necesitamos el socialismo. El socialismo significa una sociedad dirigida por y para los trabajadores, no por una clase millonaria. Una sociedad donde las principales empresas sean propiedad pública para que podamos planificar democráticamente cómo utilizar los recursos de la sociedad para satisfacer las necesidades humanas, no las del beneficio privado. Una sociedad igualitaria, no la competencia implacable, la competición sangrienta del capitalismo. Una sociedad basada en la cooperación internacional y no el vil nacionalismo que está promoviendo Trump.

Hace unos días celebramos el día de Martin Luther King, en sus últimos años se estaba convirtiendo en un socialista- En 1966 dijo: “Ustedes no pueden hablar de una solución del problema económico de los negros sin hablar de millones de dólares. Ustedes no pueden hablar del fin de las chabolas sin decir primero que los beneficios no pueden conseguirse gracias a las chabolas... Debe haber una mejor distribución de la riqueza y puede ser que América tenga que dirigirse hacia un socialismo democrático”.

Hermanas y hermanos, otro mundo es posible. Espero que os unáis a nosotros en la lucha por un futuro socialista. No hay tiempo que perder. ¡Organizaos!