En su decisión del 25 de marzo, anunciada el 15 de abril, el Tribunal Constitucional Federal de Alemania declaró ilegal la limitación del precio de los alquileres en Berlín promulgado por el Senado rojo-rojo-verde (SPD, Die Linke y Los Verdes).

Este veredicto supone el aumento del alquiler y pagos adicionales para unos 420.000 inquilinos de Berlín, en medio de la crisis económica y con más de 2,6 millones de empleos a tiempo parcial en todo el país. Es una declaración de guerra al fortalecimiento del movimiento de inquilinos en la capital y demuestra una vez más que ninguna ley por sí sola es suficiente. ¡Sólo la organización y la lucha en las calles, en los barrios y en los lugares de trabajo pueden contrarrestar la desfachatez de la clase dominante!

Los propietarios se movilizan contra el movimiento de inquilinos

El procedimiento del Tribunal Constitucional Federal se inició a petición de 284 parlamentarios de la CDU y del FDP, que ya se habían movilizado previamente contra la limitación de los alquileres “socialista”. La CDU de Berlín, sin ir más lejos, apoyó a la asociación Neue Wege für Berlin (“Nuevos caminos para Berlín”), fundada como respuesta de los propietarios privados al movimiento de inquilinos, que ya el 9 de diciembre de 2019 había convocado una manifestación contra la limitación de los alquileres.

Estos propietarios intentan presentarse como un “movimiento social”: recogen firmas y organizan eventos digitales con los gerentes de grandes compañías como Lufthansa o Deutsche Bahn. Pero mientras que decenas de miles de personas salieron a las calles el día que se anunció la decisión judicial contra la abolición de la limitación de alquiler, en diciembre de 2019 solo consiguieron reunir a 1.500 seguidores para movilizarse en su favor. No es de extrañar: el aumento de los alquileres afecta a la gran mayoría de los trabajadores, mientras que sólo el 18% de los berlineses posee alguna vivienda; un porcentaje aún menor alquila sus pisos. El mercado del alquiler está cada vez más dominado por un pequeño porcentaje de grandes corporaciones y tiburones inmobiliarios.

¡Qué hipocresía la de los propietarios portando pancartas diciendo que la limitación de los alquileres “destruye sus planes de jubilación” y pegando enormes carteles en los que se lee que el gobierno rojo-rojo-verde impediría la construcción de “cientos de pisos”!

La realidad es completamente diferente: especialmente en la década de 1990, la CDU y el SPD privatizaron la vivienda pública en Berlín. Hoy en día, una empresa privada como Vonovia, destina 38 céntimos de cada euro de alquiler a beneficios de sus accionistas; van directamente de los salarios de los inquilinos a los bolsillos de los propietarios, en lugar de al mantenimiento y la renovación de los pisos. En 2019, los propietarios de Berlín solicitaron cerca de 5.000 desahucios porque los inquilinos ya no podían hacer frente al excesivo precio de sus alquileres.

¡Los especuladores privados, que ganan dinero con la pobreza de los trabajadores que no pueden permitirse una vivienda en propiedad y que dependen los alquileres, son los responsables de la catástrofe inmobiliaria berlinesa!

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En 2019, los propietarios de Berlín solicitaron cerca de 5.000 desahucios porque los inquilinos ya no podían hacer frente al excesivo precio de sus alquileres.

La decisión del Tribunal Constitucional: ¡a favor de la propiedad privada, contra los inquilinos!

Con su solicitud al Tribunal Constitucional Federal, el FDP y la CDU han demostrado que el lobby inmobiliario los tiene en nómina. En 2020, la CDU recibió 1,25 millones de euros en donaciones del sector inmobiliario, 800.000 de los cuales provinieron del empresario inmobiliario berlinés Christoph Gröner.

Los jueces del Tribunal Constitucional, cuatro de los cuales han sido designados por la CDU-CSU, tres por los socialdemócratas y uno por los Verdes, y que, con un salario de 14.500 euros mensuales, suelen invertir su patrimonio en inmuebles, votaron 7 a 1 en contra de la limitación de los alquileres.

Los fundamentos de su decisión son interesantes: el tribunal argumenta que las intervenciones de calado en la ley de arrendamiento no corresponden a los estados federales, sino al gobierno nacional. Escondido en tal argumento también se oculta la afirmación de que el “retorno al sistema de economía de mercado” en la política de vivienda fue aprobado por ley en 1960 y que las “decisiones independientes del mercado” que restringen la “autonomía privada de las partes para celebrar contratos de alquiler” están prohibidas por ley.

Cuando los propietarios dicen que la limitación de los alquileres les ha costado “sus ahorros para la jubilación”, en realidad quieren decir que el gobierno estatal de Berlín quería prohibir que los propietarios privados, que no han hecho nada para conseguir sus ganancias, excepto el permitirse poseer pisos, obtuvieran aún mayores beneficios de los alquileres pagados por los trabajadores y sus familias. ¡Y esto cuando uno de cada cuatro berlineses destina al pago del alquiler más del 40% de su salario!

Y esta expropiación permanente de todos los trabajadores no sólo no está prohibida, ¡sino que está prescrita por la ley capitalista! Esta es la verdadera cara de la justicia de clases.

Los grupos inmobiliarios tienen motivos para estar contentos

Como no podía ser de otra manera, los pudientes y los ricos están exultantes: ¡tras la sentencia, las acciones de Deutsche Wohnen subieron un 6,8% alcanzando el máximo en cinco meses; las de Vonovia, un 2,9% y las de Adler Group, un 7,6%! Entre las filas de los liberales se comentaba que el Senado de Berlín había “abusado de los inquilinos en contra de su propia convicción por un experimento ideológico” que había “fracasado completamente”.

¡Pero la limitación de los alquileres en Berlín no ha fracasado por culpa de la gente! Al contrario: en Berlín, donde los alquileres aumentaron un 104% entre 2008 y 2018, la limitación es tan popular que incluso la mayoría de los votantes de la CDU y del FDP apoyaron la reforma legal. La decisión del Tribunal Constitucional Federal defiende la dictadura de una minúscula minoría de capitalistas y especuladores frente a los intereses de la gran mayoría de la población trabajadora.

¡La lucha es el único camino!

El fin judicial de la limitación de los alquileres es una declaración de guerra al movimiento de inquilinos de la capital alemana, que se ha fortalecido con la iniciativa “Expropiar Deutsche Wohnen&Co”. El terrible escenario en que se encuentran cientos de miles de personas que ahora deben hacer frente a grandes desembolsos y que pueden incluso perder sus pisos deja claro el mensaje: quien toca la propiedad y los derechos de los capitalistas sufrirá las consecuencias.

Pero esta medida también evidencia otro hecho: ¡sólo aquellos que luchan pueden ganar! Después de todo, la limitación de los alquileres fue un intento del gobierno estatal rojo-rojo-verde de apaciguar el movimiento de inquilinos de la capital, que previamente había realizado duras críticas al Senado de Berlín.

Un ejemplo: en diciembre de 2016, el Senado de Berlín, por iniciativa de Die Linke, nombró al conocido activista de los inquilinos Andrej Holm como secretario de Estado de Vivienda. Un mes después, en enero de 2017, Holm fue cesado por haber trabajado en la RDA como empleado de la seguridad del Estado en 1989, cuando tenía 18 años. También perdió su plaza de profesor en la Universidad Humboldt de Berlín, pero el despido provocó tales protestas que finalmente se quedó en una advertencia y Holm fue readmitido.

También ha habido continuas manifestaciones masivas contra la “locura de los alquileres” en Berlín: solo en abril de 2018, 25.000 personas salieron a las calles de la capital para exigir que se frenase el vertiginoso aumento de los alquileres. Además, los desalojos de viviendas okupadas han provocado constantes protestas durante los últimos años.

¡Toda esta presión desde abajo fue la razón que llevó a limitar el precio de los alquileres en Berlín!

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También ha habido continuas manifestaciones masivas contra la “locura de los alquileres” en Berlín: solo en abril de 2018, 25.000 personas salieron a las calles de la capital

¿Mejoras legales?

A corto plazo, los partidos capitalistas pueden sortear la limitación de los alquileres apelando a la Corte Constitucional Federal, para imponer sus intereses en contra del pueblo. Pero no pueden quebrantar el poder de la clase trabajadora organizada, los inquilinos. Y precisamente de ellos depende. ¡Que los inversores privados no permitan que se les imponga una rebaja en los alquileres es una razón más para exigir la expropiación de la vivienda!

No nos hagamos ilusiones. La reivindicación de socialización de la vivienda es extremadamente popular (solo en la primera ronda del referéndum de “Expropiar Deutsche Wohnen&Co.” se recogieron 77.000 firmas de las 50.000 necesarias) y los propietarios también emprenderán acciones legales contra ella. Lo decisivo no será si la expropiación es posible legalmente, sino fundamentalmente si la lucha obliga a quienes están en el poder a expropiar.

Con frecuencia, pueblos enteros son expropiados forzosamente en interés de las empresas energéticas. Pero los gobernantes y los propietarios no compartirán sus propiedades y sus ganancias voluntariamente. En el pasado, ya hemos visto cómo se han ignorado las decisiones de distintos referendos. Por ejemplo, el que se celebró contra la privatización del Landesbetrieb Krankenhäuser de Hamburgo en 2004: se ganó con un 76,8%, pero los hospitales fueron finalmente vendidos a Asklepios.

¿Demuestra la limitación de los alquileres que necesitamos un gobierno nacional rojo-rojo-verde?

El intento de controlar el precio de los alquileres —el gran proyecto del gobierno de izquierdas del estado de Berlín— es una muestra más de los límites de trasladar la lucha de clases exclusivamente al plano legal.

Ahora, algunos en Die Linke mantienen que el fracaso de la medida es un argumento para un gobierno estatal rojo-rojo-verde. Pero también aquí la experiencia ha demostrado que los capitalistas siempre encuentran formas legales de evitar la redistribución social, ya sea a través de la interpretación judicial de la Constitución o de medidas coercitivas de la Comisión Europea, como el Semestre Europeo.

Para hacer frente al aumento de los alquileres, la reclamación de atrasos y la privatización se necesita organización, capacidad combativa y movilización desde abajo, entre otras cosas porque medidas eficaces como la huelga de alquileres sólo son posibles si cuentan con el apoyo de al menos una minoría relevante para poder defenderse de las posibles consecuencias legales devastadoras para los inquilinos. Algunos ejemplos: la huelga de alquileres de Berlín de 1919 contó con la participación de unos 200.000 desempleados y personas de bajos ingresos; en la de 1932 participaron 3.300 consejos de inquilinos que representaban a decenas de miles de inquilinos.

Métodos de lucha como la construcción de comités de inquilinos y las huelgas de alquiler son necesarios, pero requieren una organización masiva y combativa. En lugar de aspirar a ministerios en el gobierno, Die Linke debe convertirse en el partido que promueve tales formas de lucha junto a los sindicatos y las iniciativas sociales. Si los partidos gobernantes reaccionan con concesiones legales —como ahora la iniciativa del SPD para cambiar la legislación federal y permitir la limitación de los alquileres—, Die Linke puede apoyarlas desde la oposición.

Crisis de la vivienda = Crisis del capitalismo

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Métodos de lucha como la construcción de comités de inquilinos y las huelgas de alquiler son necesarios, pero requieren una organización masiva y combativa.

El fracaso de la limitación de los alquileres es una prueba más de que la ley del beneficio y la dictadura del capital financiero no benefician a los trabajadores de a pie, sino a un número cada vez menor de inversores privados. En Alemania hay millones de pisos vacíos, y al mismo tiempo más de 600.000 personas carecen de vivienda.

Al mismo tiempo, la gran subida del precio de los alquileres es un síntoma más de la crisis capitalista. Desde la década de 1980, las tasas de beneficio crónicamente bajas han llevado a una privatización cada vez mayor de los servicios públicos: hospitales, transportes, servicio postal, energía, construcción de carreteras... En todas partes se aplica hoy la ley del máximo beneficio, sin tener en cuenta las necesidades de la gente. En el mercado de la vivienda, el desarrollo culminó en burbujas inmobiliarias que aún hoy amenazan con estallar y que podrían desencadenar nuevas crisis.

La realidad capitalista del siglo XXI es un caos irremediable. Los ricos y los gobernantes no harán nada por cambiarla. ¡Sólo cuando nos organicemos y luchemos en las calles, en los centros de trabajo y en los barrios podremos ganar la lucha contra la explotación y por una sociedad socialista mundial!

Para ello necesitamos:

- Una conferencia de activistas, la izquierda y los sindicatos para discutir nuevos pasos en la lucha contra el aumento de los alquileres y para seguir construyendo el movimiento de inquilinos.

- Más medidas para construir comités de inquilinos en los barrios y edificios de viviendas.

- Lanzar una campaña a favor de la limitación nacional de los alquileres y de la nacionalización de la tierra, la propiedad y el sector inmobiliario.

- ¡Lucha unida por el socialismo!


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