El pasado mes de mayo fueron arrestados varios trabajadores en Saghez (ciudad del Kurdistán iraní) cuando participaban en el mitin del Primero de Mayo. El régimen iraní se caracteriza, entre otras muchas cosas, por su brutal represión contra los trabajadores y la prohibición de sus derechos sindicales y laborales más elementales. La policía irrumpió en el acto y arrestó a unos 40 asistentes. Entre ellos los dirigentes sindicales Mahmood Salehi, Mohammad Abdipoor, Borhan Divangar y Jalal Hosseini. Estos activistas comenzaron inmediatamente una huelga de hambre para protestar por su arresto y por el comportamiento violento de la policía.

Posteriormente, gracias a una campaña internacional de solidaridad y presión al régimen, fueron liberados aunque estaban pendientes de juicio acusados de participar en un acto ilegal. El juicio estaba previsto para el 23-24 de agosto, pero fue pospuesto para el 23 de septiembre. Ahora el régimen, como la acusación de participar en una “reunión ilegal” por sí sola no se sostenía, se ha inventado otro cargo: pertenecer a una organización kurda prohibida, Komala.

El cambio de los cargos representa un intento desesperado del régimen para recuperar algo del terreno perdido ya que tenía que liberar a los activistas después de que la huelga de hambre de los detenidos despertará la solidaridad de muchos activistas sindicales y trabajadores de todo el mundo. El régimen obviamente no quiere una victoria del Primero de Mayo porque sentaría un precedente en el movimiento obrero iraní y está decidido a romper la renovada confianza de los trabajadores.

Por esa razón es necesario que expresemos una vez más nuestra solidaridad con los trabajadores detenidos y nuestra protesta al reaccionario régimen de los ayatolás.

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