Izquierda Revolucionaria se solidariza con trabajadores del Metro Caracas

Por un Metro de calidad, con derechos y salarios justos para los trabajadores y trabajadoras y sin discriminación de género

El pasado 31 Octubre la dirección del Metro de Caracas despedía de manera totalmente arbitraria e injustificada a la compañera Deillily Rodríguez. Deillily es una mujer trabajadora, madre de una niña, que se ha destacado por luchar por sus derechos y los de sus compañeros y compañeras, trabajadores y trabajadoras del Metro, asì como por denunciar el deterioro que sufre este servicio público y exigir unas condiciones dignas para el mismo. Este despido es un ataque al conjunto de la clase obrera y muy especial a las mujeres trabajadoras, que además de ver vulnerados sus derechos como parte de la clase obrera sufren el acoso, agresiones y discriminaciones machistas en los centros de trabajo 

¿Porque despiden a [email protected] Trabajador@s del Metro de Caracas?

Los trabajadores y trabajadoras del Metro no son los responsable del deterioro visible e invisible para los usuarios ni de la baja calidad que está sufriendo en los últimos años tan importante servicio público de transporte para la capital. Los JEFES y DIRECTIVOS DE LA EMPRESA son quienes tienen el PODER de tomar decisiones que corrijan los graves problemas que sufre este servicio que utilizan a diario millones de jóvenes y trabajadores caraqueños para acudir a sus puestos de trabajo y movilizarse por la ciudad capital.

Deillily y muchos compañeros y compañeras que trabajan en el Metro, han denunciado problemas que a todos los habitantes de la capital le afectan como consecuencia de los recortes de inversiones en el Metro: el hacinamiento en los vagones, número insuficiente de líneas y trenes, averías constantes en los aires acondicionados, escaleras y ascensores dañados o el propio estado de las vías y trenes. Junto a ello, denuncian también aspectos que para el usuario no necesariamente son visibles y que están provocando un deterioro tremendo en la calidad del servicio y las condiciones de seguridad de riesgo que viven los trabajadores como usuarios: falta de insumos: materiales como grasas, aceite hidráulico pasando por herramientas destornilladores, alicates,..; hasta los implementos de seguridad personal: guantes, mascarilla o agua potable en los puestos de trabajo, botiquines de emergencia, entre otras.

Otro aspecto importante es la exigencia de un ambiente de trabajo sin presión policíaca. Todas las quejas que los trabajadores han manifestado respecto al empeoramiento de sus condiciones laborales y -como está ocurriendo con el resto de los trabajadores y el pueblo- la pérdida constante de poder de compra con el salarios, en lugar de ser atendidas han sido respondidas con persecuciones, amenazas y -como en este caso- despidos. Estas son las problemas invisibles que desconoce el usuario y que colocan en riesgo la estabilidad laboral de los trabajadores. El despido de la compañera Deillily no es una excepción. Por eso debemos movilizarnos todos y exigir su reincorporación inmediata y el fin de estas políticas de amedrentamiento contra los trabajadores por parte del presidente del Metro.

El Metro de Caracas debería ser un servicio público dirigido por los trabajadores y el pueblo. Pero no lo es. La realidad es que está en manos de una burocracia que gestiona la empresa con la misma falta de respeto por los derechos de los trabajadores y los usuarios y usuarias como lo hacen los empresarios privados. Una burocracia a la que no le basta con despedir, amenazar, utilizar a los sindicaleros mafiasos contra los trabajadores, tener a sus familiares con cargos muy importante en los recursos económicos del Metro, eliminar derechos históricos de beneficios sociales del contrato colectivo, generar la renuncias masivas de excelentes profesionales, desmejorar la capacitación de los nuevos trabajadores,...Por si fuera poco con todo esto, ahora están creando un ambiente laboral de enfrentamiento, utilizando a la Milicia, Guardias del Pueblo, PNB contra los trabajadores del Metro, manipulándolos por sus necesidades básicas, otorgando clientelarmente cuestiones como dos salarios mínimos, cajas del CLAP entre otros “beneficios” para enfrentar a trabajadores con trabajadores y a unos sectores del pueblo con otros. Una política reaccionaria que, dicho sea de paso, no tiene nada que ver con los derechos que conquistó el pueblo durante los gobiernos de Chávez, pero sí con lo que históricamente, en Venezuela y en otros países, han hecho los empresarios y capitalistas más antiobreros.

En la lucha por sus derechos democráticos y sociales, y contra estas prácticas antiobreras, los trabajadores del Metro de Caracas no están solos, cuentan con todas las organizaciones clasistas, un movimiento obrero y popular de usuarios que comienza a despertar, levantar su voz de protesta, por que sufre las mismas agresión y miseria, a diferencia de muchos de esos burócratas que sólo conocen el Metro desde lejos porque ni lo utilizan, restregándonos en la cara sus lujosas camionetotas, que la única manera de mantenerlas operativas es con un extraordinarios salario, mientras los usuarios y trabajadores sufrimos todos los días las malas condiciones y deterioro del Metro, salario mínimo inhumano, entre otras calamidades.

!Basta de deterioro de las condiciones laborales y la calidad del servicio del Metro de Caracas!

Reenganche YA de Deillily Rodrígez y otros trabajadores. Respeto a los derechos de los trabajadores y trabajadoras del METRO CCRS.

! Respeto a los derechos de la mujer trabajadora! Cese inmediato de todas las prácticas machistas y patriarcales, así como a las políticas discriminatorias contra cualquier grupo de trabajadores  por parte de la directiva de la empresa encabezada por Ex General. César Ramón Vegas González, presidente del Metro!

!Unidad de todos los trabajadores para derrotar esta agresión y todas las que se produzcan por parte de los empresarios y la burocracia del estado!