Construir la Corriente Marxista Revolucionaria (CMR)

La prueba suprema para una tendencia revolucionaria es su intervención práctica en la lucha de clases. Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria y viceversa: sin una práctica revolucionaria que nos permita poner a prueba nuestras ideas, afilarlas, completarlas y hacerlas carne y hueso con el movimiento real de la clase trabajadora la teoría se convierte en algo muerto.

Durante las dos últimas décadas, los trabajadores y jóvenes marxistas agrupados en la Corriente Marxista Revolucionaria, hemos demostrado no en palabras sino en hechos, en el terreno concreto de la intervención en la lucha de clases, que los métodos, perspectivas e ideas del marxismo son los únicos que sirven para hacer avanzar al movimiento obrero.

En el Estado español la Corriente Marxista El Militante ha conquistado posiciones destacadas tanto en las organizaciones sindicales como políticas de la clase obrera; entre la juventud, participando y construyendo activamente el Sindicato de Estudiantes; en el frente ideológico impulsando la formación de cuadros, y colaborando en la edición de literatura marxista a una escala muy importante junto a la Fundación Federico Engels. En México, Militante ha logrado establecerse como una tendencia revolucionaria reconocida por miles de activistas del PRD, de los sindicatos obreros y del movimiento estudiantil, interviniendo en las principales luchas y conflictos de la clase. En Venezuela, en medio de una situación revolucionaria, la Corriente Marxista Revolucionaria es aceptada públicamente por la izquierda revolucionaria del PSUV y del movimiento sindical como un punto de referencia. Hemos orientado y dirigido luchas por la ocupación de empresas y el control obrero, jugando un papel clave en la expropiación primero y la creación posterior de las primeras empresas nacionalizadas, Inveval e Invepal, y batallando desde entonces en defensa del control obrero y contra todos los intentos por parte de la burocracia de sabotear y cercenar estas experiencias. La CMR venezolana, combatiendo las tendencias sectarias y ultraizquierdistas y también la tendencia oportunista a utilizar un lenguaje revolucionario pero diluirse dentro de la burocracia, jugó un destacado papel en la puesta en marcha de los primeros Consejos de trabajadores, en la creación del PSUV (siendo la única tendencia que ha presentado propuestas programáticas marxistas en los dos congresos del partido) así como en la lucha por un sindicalismo clasista y revolucionario para la UNETE. En estos mismos momentos los marxistas de la CMR dirigen las luchas de Mitsubishi y Vivex contra los capitalistas y la burocracia, dos luchas que se han convertido en un referente para los activistas obreros más conscientes y combativos de la UNETE y el PSUV. El trabajo de nuestros camaradas colombianos, en unas circunstancias extraordinariamente difíciles de represión, avanza con paso firme levantando la bandera del programa y métodos del marxismo dentro del Polo Democrático (PDA) y la CUT.

La idea planteada por León Trotsky en 1938, de que la crisis de la humanidad se puede reducir a la crisis de su dirección revolucionaria es completamente acertada para describir la situación política actual. La ausencia de una dirección revolucionaria al frente de las organizaciones de masas de la clase obrera, políticas y sindicales, explica que todo ese malestar acumulado que vemos plasmarse en el terreno huelguístico, en movilizaciones de masas, o incluso en el terreno electoral, se exprese de un modo distorsionado y extremadamente contradictorio. Pero lo importante para los revolucionarios es comprender que ese malestar existe y busca un cauce.

La debilidad de las fuerzas del marxismo es un factor decisivo en la ecuación, que hará que los procesos se prolonguen más tiempo, con todo tipo de distorsiones, alzas y repliegues. La tarea de los marxistas revolucionarios y de los trabajadores avanzados es comprender la dinámica contradictoria de este proceso y sus efectos en las organizaciones tradicionales de los trabajadores. Debemos prepararnos para los futuros acontecimientos, ganando posiciones en las organizaciones sindicales y en las empresas, entre la juventud, en las organizaciones políticas tradicionales del proletariado. Pero sobre todo construyendo paso a paso, ladrillo a ladrillo, las fuerzas del marxismo revolucionario.

Nuestras perspectivas y nuestra estrategia revolucionaria no se basan en el último paso adelante o atrás del movimiento, la última declaración de tal o cual dirigente, el acuerdo más reciente que han firmado los sindicatos y la patronal o tal o cual resultado electoral parcial. Los marxistas nos basamos en comprender la dirección general del proceso, la cual viene determinada en última instancia por la imposibilidad del sistema capitalista de recomponer su equilibrio interno y resolver sus contradicciones. Sobre todo, la tarea central para los marxistas es buscar en cada momento el punto de apoyo que mejor nos permite intervenir en el movimiento real de los trabajadores para poder hacerlo avanzar y construir nuestra organización. Una orientación firme hacia las organizaciones de masas, y el trabajo dentro de ellas, es la única manera de defender consecuentemente el programa y los métodos del marxismo. Ligarnos a estas organizaciones, ser reconocidos como parte del movimiento, implica en primer lugar intervenir enérgicamente en la lucha de clases, una tarea que debe ser simultanea a la labor de educación política de los cuadros.

Los grandes acontecimientos de la lucha de clase ofrecerán grandes oportunidades para construir sólidamente las fuerzas del marxismo, de la Corriente Marxista Revolucionaria a escala internacional. Confiando en la capacidad de nuestra clase, en la defensa del programa de Marx, Engels, Lenin y Trotsky, en sus métodos y tradiciones democráticas, pondremos las bases para resolver la mayor contradicción de la época actual: la que surge de la madurez de las condiciones objetivas para la revolución socialista y la inmadurez del factor subjetivo para hacer posible su victoria. 


¡Únete a la Corriente Marxista Revolucionaria!

¡Por el socialismo!

¡Por el Internacionalismo proletario!