Una victoria de la clase trabajadora y la juventud griega

El 7 de octubre decenas y decenas de miles de personas llenaban las calles de Atenas frente al Tribunal de Apelaciones de la capital griega en una gigantesca manifestación antifascista, que suponía una demostración de fuerza antes de que se conociera el veredicto del juicio contra Amanecer Dorado (AD) y en el que estaban encausadas 68 personas.

El anuncio de la sentencia fue recibido con aplausos y consignas como “¡El fascismo no es una opinión, es un crimen!” o “¡El miedo no vencerá!” en cuanto se supo que la formación fascista era condenada como “organización criminal”, y eran declarados culpables y condenados a penas de entre 5 y 20 años de prisión Nikolaos Mijaloliakos, el máximo líder de AD, junto a otros seis dirigentes y 18 miembros más de la formación.

Las masas trabajadoras griegas entendían correctamente que esta sentencia era una victoria suya, y solo suya.

El asesinato de Pavlos Fyssas, detonante de un histórico movimiento antifascista

El desencadenante de este proceso judicial fue el asesinato del rapero y activista de la izquierda Pavlos Fyssas (Killah P.) en septiembre de 2013 a manos del fascista de Amanecer Dorado Giorgos Roupakis. No era ni el primer asesinato, ni mucho menos el primer intento o ataque que realizaban las camisas negras de AD. Entre 2011 y 2013 al menos 32 casos con pruebas más que evidentes —incluyendo el asesinato del trabajador de origen paquistaní Shehzad Lugman— fueron conscientemente obviados por el aparato del Estado griego.

Sin embargo, el asesinato de Fyssas desató una oleada de movilizaciones masivas, que recorrieron toda Grecia, que se repitieron año tras año y que tuvieron una repercusión internacional, coincidiendo con el periodo de ascenso de la lucha contra las políticas austeridad de la troika, que aupó a Syriza al poder y que abrió una situación prerrevolucionaria en el país.

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"El asesinato de Fyssas desató una oleada de movilizaciones masivas, que recorrieron toda Grecia, que se repitieron año tras año y que tuvieron una repercusión internacional"

Esta fuerza de la clase trabajadora y de la juventud griega ha sido la que ha asediado y combatido al fascismo griego, cortó su periodo de auge —en las elecciones parlamentarias de 2019, Amanecer Dorado se quedó sin representación al no alcanzar el 3% de los votos, tras un progresivo debilitamiento de sus estructuras y su influencia— y obligó al propio aparato del Estado a abrir el sumario. Con esta sentencia los tribunales griegos no hacen más que reconocer la victoria que ha logrado el movimiento en las calles. A la vez que tratan de utilizarla para dar un lavado de cara “democrático” al sistema en su conjunto, haciendo ver que “la justicia prevalece”. En este sentido van las palabras del actual primer ministro del país, de Nueva Democracia, cuando dice hipócritamente que con esta sentencia “ha ganado la democracia”.

Amanecer Dorado, perros de presa de la burguesía y del aparato de Estado

Tras apuñalar en el pecho a Pavlos Fyssas y dejarlo morir en la carretera, Giorgos Roupakis subió a su coche y lo primero que dijo al primer policía presente fue: “no me delates, soy uno de los vuestros (…) soy de Amanecer Dorado”. Unos meses más tarde, se hizo público que la policía recibió órdenes de no intervenir en aquel asesinato a sangre fría, a pesar de estar presentes ocho agentes motorizados.

En el proceso judicial, conscientemente dilatado durante cinco años con más de 435 sesiones, la Fiscalía del Estado ha pedido la absolución “de complicidad e instigación moral al asesinato” de la cúpula de Amanecer Dorado argumentando que se trata de crímenes cometidos por individuos. Ha desestimado el testimonio de exmiembros de AD que declararon que el asesinato fue organizado y premeditado. Incluso planteó que 17 de estos camisas negras que acudieron a la escena del crimen fueron a defender a sus compañeros que habían sido agredidos por la víctima. 

La impunidad y la colaboración que ha brindado el aparato de Estado griego a los fascistas —sobre todo durante los años de auge espectacular de la lucha obrera a partir del 2010— no es una cuestión casual. Para la burguesía y sus representantes políticos el fascismo no es, como pretenden aparentar ahora los dirigentes de la derecha de Nueva Democracia ante la sentencia, una ideología extremista molesta para la democracia.

Son sus tropas de choque, bandas paramilitares que actúan al margen de la legalidad burguesa,  que atacan al conjunto del movimiento obrero para defender los privilegios de la clase dominante a través de infundir el terror y la demagogia reaccionaria nacionalista, chovinista y racista. La intensa actividad desplegada por Amanecer Dorado no sería posible sin el apoyo activo del aparato estatal y de los grandes medios de comunicación, no es ninguna casualidad que sectores de Nueva Democracia sugirieran una alianza electoral con ellos, y que las bandas fascistas actuaran a plena luz del día en plazas de Atenas y otras ciudades, realizando agresiones contra trabajadores migrantes, sindicalistas, personas LGTBI…

Las conexiones entre Amanecer Dorado y la policía están de sobra probadas. Los propios dirigentes fascistas han alardeado de este apoyo. Se calcula que a partir del 2012 más del 50% de los policías votaron a Amanecer Dorado, y se han constatado agresiones fascistas a inmigrantes y sus abogados en comisarías, encubrimientos sistemáticos y participación activa de agentes en agresiones y reuniones. En 2014, varios altos cargos dimitieron o fueron relegados por sus conexiones con AD, al calor de la presión de las masas. Estas conexiones llegan al aparato judicial, al ejército, la Iglesia Ortodoxa y por supuesto sus financiadores más importantes, grandes empresarios del país, como el magnate armador Anastasios Pallis, también hay testimonios que incriminan a empresarios afiliados a Nueva Democracia.

Esta es la verdadera cara de las cloacas del aparato del Estado griego que, al igual que en el Estado español tras el franquismo, no fue depurado tras la dictadura de los Coroneles (1967-1974). De hecho, fueron los propios líderes de la junta militar de esta dictadura quienes fundaron en los años 80 del S.XX Amanecer Dorado, bajo el mando de Nikolaos Mijaloliakos, actual secretario general, conocido como “el führer” y exoficial del ejército.

El fascismo y la revolución

Para la burguesía las instituciones democráticas no son más que la herramienta para garantizar sus privilegios de clase. Si la clase trabajadora pone en serios aprietos sus privilegios, nunca ha dudado en acabar con los derechos democráticos y atacar de frente al movimiento obrero, por medios tanto legales como ilegales. En la actualidad mientras se dicta esta sentencia, el Gobierno de Nueva Democracia y el aparato de Estado, están inmersos en sacar adelante una batería de leyes represivas, autoritarias y antisindicales, preparándose para una nueva oleada de descarnada lucha de clases.

Amanecer Dorado tuvo un auge considerable entre los años 2010 y 2015, llegando a obtener el 7% de los votos en 2012 y 2015, con 440.966 y 379.581 papeletas respectivamente. Incluso ascendió al 9,4% en las elecciones europeas de 2014, superando el medio millón de votos. Pero las limitaciones para atraer a sus filas a la pequeña burguesía de forma masiva, incluso apoyarse en sectores desclasados de trabajadores, quedaron claramente evidenciados. Incluso durante el mandato de Syriza (2015-2019) y la abierta traición de sus dirigentes, aplicando los planes de austeridad impuestos por la troika que habían jurado combatir; en las condiciones más propicias, la extrema derecha ha quedado aislada por la memoria histórica y la conciencia de clase de las masas trabajadoras.

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"Amanecer Dorado tuvo un auge considerable entre los años 2010 y 2015, pero no fue capaz de para atraer a sus filas a la pequeña burguesía de forma masiva o apoyarse en sectores desclasados de trabajadores"

La lucha de masas, las huelgas generales, el movimiento en la plaza Syntagma en el verano del 2011 —coincidiendo con el 15-M—, el movimiento “yo no pago” o las ocupaciones de centros de trabajo, fueron la expresión de la acción directa y el giro a la izquierda de la clase trabajadora y de la juventud griega, incluso de las capas medias, que se dirigía a una situación revolucionaria. Frente a este empuje tan poderoso, las fuerzas de la contrarrevolución que representan los fascistas quedaron amortiguadas, reflejando sus límites. Incluso alentaban a una lucha más decidida a la izquierda.

Si el proceso revolucionario griego no condujo al derrocamiento del capitalismo, no fue por falta de arrojo de la clase trabajadora —expresado fielmente en el referéndum del 2015— ni por la amenaza fascista, sino por la traición de los dirigentes de Syriza y la ausencia de una organización con raíces en el movimiento obrero y con un programa revolucionario consecuente.

Esta sentencia no acabará, ni pretende acabar, con el espacio de la ultraderecha en Grecia, puesto que su fuente de apoyo —la crisis capitalista y la incapacidad de la izquierda parlamentaria de ofrecer una alternativa revolucionaria— sigue vigente.

De Amanecer Dorado ya empezaron a huir las ratas al ver que el barco podía hundirse, así han surgido otras formaciones de extrema derecha como Solución Griega, en 2016, basándose en el modelo de Trump o en el Frente Nacional de Francia, defendiendo el nacionalismo económico, la demagogia euroescéptica, el racismo y el odio a la izquierda más acérrimo. Alimentados por la crisis económica y reflejando la fuerte polarización política tienen un espacio, pero la realidad es que su implantación en la calle, en los barrios, en las empresas es hoy más débil. Es el reflejo de la fuerza de la clase trabajadora, una fuerza tremendamente superior comparada con la existente en la primera mitad del siglo XX.

Ahora bien, la única manera de combatir al fascismo y acabar con él es basándose en la fuerza del movimiento obrero organizado, en la movilización y en la huelga de masas, en la acción militante creando comités de autodefensa en los barrios, centros de estudio y fábricas, y en última instancia, en la defensa de un programa revolucionario que consiga la victoria del socialismo sobre el sistema capitalista. Esta es la tarea del momento.


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