Sin embargo, la realidad es tozuda y nos muestra un panorama en el que IU no sólo retrocede en el terreno electoral, sino que la dirección se muestra incapaz de reaccionar ante las demandas de una buena parte de su base social y continúa tomando decisiones que contradicen su discurso. Esta fuga de credibilidad, de no corregirse urgentemente, mermará las posibilidades de avance de Izquierda Unida.

No puede haber contradicción entre los discursos y los hechos

La dirección de Izquierda Unida ha lanzado un mensaje en las últimas semanas sobre la necesidad de un nuevo proceso constituyente para luchar contra los recortes y la austeridad, invitando a Podemos, a los movimientos sociales y a todas las fuerzas de la izquierda que combaten al PP, a confluir en candidaturas de unidad popular. Sin embargo, en aquellos territorios donde Izquierda Unida tiene responsabilidades de gobierno, hace lo contrario a lo que plantea en su discurso. Un ejemplo relevante de esta contradicción es su nuevo apoyo a la aprobación de los presupuestos de la Junta de Andalucía, y la decisión de permanecer en el gobierno de coalición con el PSOE.
Con esta decisión Izquierda Unida otorga al PSOE un nuevo balón de oxígeno, un partido cuya dirección en Andalucía ha llevado una y otra vez ajustes en educación, sanidad, empleo y servicios sociales bajo la excusa del “imperativo legal”, o donde su secretaria general, Susana Díaz, ataca con desdén un día sí y otro también a Podemos por su “programa populista”, como cualquier vulgar comentarista de la caverna derechista. La justificación de IU en Andalucía para esta política de subordinación a la dirección del PSOE, es que han logrado en estos presupuestos la creación de una “banca pública” que, según palabras de sus dirigentes, “configurará un sistema productivo en Andalucía totalmente diferente al del resto del estado”.
Esta medida, que es un caramelo que el PSOE se ha visto obligado a ofrecer para atar a IU a su carro, no pasa de ser una declaración de intenciones, un brindis al sol. La idea de crear una especie de Instituto Oficial de Crédito andaluz, dotado con 1.400 millones de fondos públicos, que no son más que la suma de todas las partidas recogidas en presupuestos anteriores a disposición de autónomos y pequeñas y medianas empresas… ¿Cómo va a acabar con el latifundismo, con el atraso industrial y el paro masivo? A cambio de este vago acuerdo, se acepta de nuevo aprobar unos presupuestos totalmente antisociales, y comprometidos con el objetivo de recorte del gasto público para garantizar el déficit impuesto por el gobierno del PP.
Y esto se hace cuando ya se ha puesto sobradamente de manifiesto que la permanencia de IU en el gobierno de la Junta no ha servido para inclinar la balanza hacia la izquierda en ninguna cuestión fundamental. Bajo este gobierno de coalición se ha recortado en sanidad, se ha puesto en la calle a 7.000 profesionales médicos y se han aumentado en 10 horas al mes la jornada laboral del resto de los profesionales, además de reducir el equipamiento en material sanitario. Además, han dado un tajo a los presupuestos de la educación pública de más de 850 millones de euros, que ha supuesto el cierre de colegios, la supresión de plazas en FP, de líneas de primaria, de ESO, de bachillerato y de programas educativos, así como el despido de 4.500 profesores y 840 trabajadores del personal administrativo; por supuesto, también se recortó la paga extra de los funcionarios antes de que el gobierno anunciase su eliminación.
Pero si en Andalucía el pacto de gobierno con el PSOE está erosionando totalmente la credibilidad de IU, el apoyo al PP en Extremadura puede provocar su desaparición del parlamento extremeño (donde ahora tiene tres diputados). Y no es para menos, si tenemos en cuenta que, con su abstención, IU ha garantizado en la práctica que salgan adelante todas las medidas del gobierno del PP en esa comunidad, incluyendo la paralización de la renta básica, que ha dejado sin ninguna prestación a más de 11.000 personas en esa comunidad. No en vano José Antonio Morago, presidente de la Junta de Extremadura, declaraba recientemente que “gracias a IU nunca nos hemos sentido minoría…”
La actuación de IU en Andalucía, o en Extremadura son dos ejemplos extremos, pero ni mucho menos aislados de la práctica política de muchos dirigentes de IU en los últimos años, que han gobernado de la misma forma en municipios y comunidades autónomas, actuando, en el mejor de los casos, como la pata izquierda de estos gobiernos, pero apoyándolos en los momentos decisivos.

Basarse en la militancia: ¡Hay que girar a la izquierda en los hechos!

La carencia de una política de clase y revolucionaria desde la dirección IU durante todos estos años, les pasa ahora una factura inesperada ante la posibilidad de que se produzca un fuerte trasvase de votos y simpatizantes hacia Podemos.
Tampoco en el terreno de la lucha contra la corrupción que carcome a las principales organizaciones políticas y sindicales la dirección de IU se muestra con la determinación y la firmeza que requiere la situación. La gestión de la crisis derivada de la participación de los consejeros de IU en Caja Madrid y su utilización de las tarjetas opacas, es una muestra de ello. Hasta el momento, las voces que piden que las responsabilidades se extiendan a los principales dirigentes políticos de IU Madrid que permitieron los manejos de Moral Santín y sus secuaces, y que toda esa camarilla que tanto daño ha hecho a IU en Madrid sea expulsada, han recibido un rotundo no por respuesta.1 Con toda razón, el diputado Alberto Garzón ha señalado: “…no es posible mantener una actividad corrupta como la que estamos viendo sin, como mínimo, el silencio cómplice de responsables políticos de IUCM (…) Queremos saber cómo nuestra organización entró en las disputas de poder del PP y Caja Madrid. A cambio de qué. Queremos saber qué ha ocurrido con las fundaciones de IU. Queremos saber por qué el voto a favor en macroproyectos especulativos del PP. Queremos saber para resolver, para actuar. Queremos soluciones. Sin una clara respuesta no habrá política en esta organización. No habrá tampoco convergencia. No habrá futuro para esta organización…”.
La intervención de Garzón ante la Presidencia Federal de IU expresa el sentir de muchas asambleas de IU que se han pronunciado en la línea de reclamar responsabilidades a los anteriores coordinadores de IU Madrid, desde Ángel Pérez hasta el diputado madrileño Gregorio Gordo, coordinador entre 2009 y 2012. El problema es que muchos de estos dirigentes ocupan actualmente cargos de responsabilidad, como el caso de Miguel Reneses, número dos de Cayo Lara como secretario de Organización y uno de los hombres fuertes de IU en Madrid.2
 Así las cosas, muchos dirigentes de IU siguen mostrando una gran incapacidad para remover y agitar de arriba a abajo un aparato burocrático y osificado, que precisa de una limpieza profunda en sus filas. Pero la cuestión es clara: hay que regenerar Izquierda Unida, dando la iniciativa a la base militante, a la savia de la organización, para impulsar un giro de 180 grados hacia la izquierda, no sólo en los discursos, también en los hechos que es lo decisivo.
IU debe romper sin falta el pacto de gobierno con el PSOE en Andalucía, dejar de sostener al PP en Extremadura, promover la ruptura frontal con la política de paz social y desmovilización de los dirigentes de UGT y CCOO y llamar a retomar los sindicatos como instrumentos de lucha. Hay que impulsar un proceso de limpieza en el seno de IU apartando drásticamente a los responsables políticos que han permitido, por acción u omisión, que las prácticas corruptas crecieran en IU haciendo oídos sordos a parte de la militancia que durante estos años las ha denunciado en distintas ocasiones. Estas medidas, sentarían las bases para reconstruir sobre cimientos sólidos, recuperar la credibilidad y colocar a IU en las mejores condiciones para afrontar los tremendos acontecimientos que están por venir.

1. La comisión interna abierta para investigar esto se ha ceñido únicamente a investigar una actuación de 2006, por la que se propone la expulsión y la entrega de su acta de diputado a Antero Ruiz, vicepresidente tercero, al que la coalición considera “responsable político” del pago con tarjeta black de una fianza en un pleito que puso IU al PP.
2. Reneses es diputado autonómico y en 2009 firmó el acuerdo con el PP y CCOO que permitió a Blesa seguir en la presidencia de Caja Madrid. Reneses era entonces el portavoz de IU en la comisión de Economía y Hacienda de la Asamblea de Madrid.


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