El ambiente entre la población es claramente contrario a la agresión imperialista. Todo el mundo sabe que es una guerra por el petróleo, que la administración estadounidense está intentando tomar el control del mundo y que su política es: “o hacéis lo que queremos o sufriréis”. Es importante señalar que la manifestación contra la guerra del 15 de febrero llegó una semana después de una gran manifestación contra la política antiobrera del gobierno, que reunió a más de 50.000 trabajadores. El Gobierno está intentado que los trabajadores soporten la carga de la crisis. Incluso fue capaz de sobornar a los dirigentes de la UGT para que accedieran a revisar la legislación laboral, una revisión que supondrá un paso atrás para los derechos de los trabajadores. Pero el ambiente es muy militante y el espíritu de resistencia es muy alto. La incompetencia del Gobierno junto con la crisis capitalista han provocado una caída del PIB durante el último trimestre de 2002, lo que significa, de facto, que el país está en recesión. El desempleo ha subido, cada día pierden su trabajo quinientos trabajadores, y durante el año pasado la cifra de paro ha superado las peores previsiones que había hecho el Gobierno para todo el año.

Entre la población hay un ambiente de furia. El gobierno ha congelado los salarios y está llevando a cabo todo tipo de ataques en todos los terrenos: educación, sanidad, impuestos, pensiones... Ningún tipo de acuerdo sucio con los dirigentes sindicales va a poder parar las protestas: ¡están aquí para quedarse!

Manifestación contra la guerra

y contra el gobierno

Una semana después de la mayor manifestación de los últimos años, tuvimos la maravillosa manifestación contra la guerra del 15 de febrero. Pero no fue sólo contra la guerra, ¡también fue contra el Gobierno! Hubo marchas en todo el país, sólo en Lisboa se manifestaron cien mil personas contra la guerra que abarrotaron la Plaza Rossio, en el centro de la ciudad. Una cosa importante que debemos destacar es que las manifestaciones eran contra la guerra, ¡con o sin resolución de la ONU! Desgraciadamente, el Partido Socialista no apoyó la manifestación porque creen que una resolución de la ONU es aceptable, ¡como si la ONU fuera capaz de transformar las balas en flores y los tanques en tractores! Pero eso no impidió que la gente asistiera a la protesta. Incluso Mario Soares, el histórico fundador del Partido Socialista, asistió y se dirigió a la multitud.

La clase obrera portuguesa no apoya esta aventura estadounidense. Correctamente, ve que el gobierno estadounidense es la mayor amenaza para la paz mundial. La creciente crisis y la más que probable guerra animarán más el movimiento de la clase obrera. Este es sólo el principio porque como aparecía en una pancarta: “¡Paz entre los pueblos, guerra al capital!”. Nuestros enemigos nos han declarado la guerra, la clase obrera y la juventud debemos luchar.


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