El anuncio de la toma de Bagdad por las tropas de ocupación imperialista, da un giro al conflicto, en el sentido de que el régimen iraquí se está descomponiendo rápidamente. Lo cierto es que todo apunta a que la guerra para ocupar Iraq está en su recEl anuncio de la toma de Bagdad por las tropas de ocupación imperialista, da un giro al conflicto, en el sentido de que el régimen iraquí se está descomponiendo rápidamente. Lo cierto es que todo apunta a que la guerra para ocupar Iraq está en su recta final y que el conflicto entra en una nueva fase.

¿Hasta que punto Bagdad está totalmente controlado por el ejército estadounidense y ya no representa mayor peligro? Lo veremos en las próximas horas y días.

La caída del régimen de Sadam Husein parece un hecho y lógicamente esto afectará a la capacidad de resistencia tanto del ejército que pueda quedar como de la población, aunque esto no necesariamente signifique que cese de inmediato todo foco de resistencia.

Los medios de comunicación retransmiten que la ocupación de Bagdad se ha producido sin resistencia de la población o el ejercito iraquí e incluso están presentándonos una y otra vez imágenes de pequeños grupos de la población saludando amistosamente a los soldados norteamericanos como “amigos” y “libertadores”.

Desde luego, a pesar de las mismas imágenes que el imperialismo está retransmitiendo continuamente, no parece creíble que la mayoría de la población haya aceptado de buen grado esta situación; más bien las pocas noticias que pasan la censura previa, indican todo lo contrario. Obviamente, la resistencia de la población tiene un límite, y después de los terribles bombardeos y el brutal despliegue de los tanques y morteros invasores, lo más probable es que, por ahora, tenga que resignarse a aceptar con odio la victoria militar de los imperialistas.

En la edición de El País del jueves 10 se puede leer: “Entre un grupo silencioso que miraba desde la puerta de un hotel, el encargado del local se sinceró: ‘Por un lado me siento bien porque ya se acaba el régimen de Sadam Husein. Pero por otro me siento mal porque esta gente ha entrado aquí por la fuerza y van a financiar ahora los gastos de la guerra con nuestro petróleo. Claro que nos gusta la libertad, pero la que nosotros nos ganamos, no la que nos imponen por la fuerza’”

El artículo continúa con otro testimonio: “Más adelante, Fadi, una joven de 18 años se quejaba también: ‘¿Cómo puedo estar feliz viendo esto si ellos han destruido mi país? ¿Ésta es la libertad que traen?”.

El armamento de una gran parte de la población es un peligro para las tropas imperialistas, ya que podrían verse enfrentados a una situación de focos de resistencia que les ocasionara incluso más bajas que las que han tenido hasta ahora, pudiendo llegar a convertir Bagdad en un nuevo Beirut.

Por otro lado, en la zona norte del país se perfila un nuevo conflicto. Los kurdos verán traicionadas sus aspiraciones de liberación nacional. Sus dirigentes han traicionado los intereses de los oprimidos kurdos e iraquíes echándose en brazos del imperialismo y ahora se verán recompensados con una patada en el culo. De la mano del imperialismo no hay liberación nacional posible. A pesar de todas las promesas que han utilizado para ganarse el apoyo de los dirigentes kurdos, nada más lejos de sus intenciones que avanzar en la creación de un Estado kurdo libre y soberano. Esa posibilidad es rotundamente rechazada por los gobiernos de Turquía, Siria e Irán y además los norteamericanos no están dispuestos a perder el petróleo del norte a manos de un Estado kurdo.

En términos militares, el imperialismo está ocupando Iraq, pero de ahí a controlar la situación y llevar a cabo sus planes de rapiña queda un trecho que recorrer.

Parece ser que Sadam ha abandonado Bagdad y algunas fuentes hablan de que está refugiado en la embajada rusa o negociando su salida de Iraq. Aún a pesar de que la noticia no está confirmada, lo que sí parece obvio y hemos podido observar durante el conflicto, es que el régimen podrido y reaccionario de Sadam Husein no ha organizado la defensa de la población de una manera organizada y sistemática, huyendo en cuanto las tropas americanas alcanzaron Bagdad. El régimen de Sadam ha significado más un obstáculo que una ayuda a la hora de enfrentar una lucha contra la ocupación imperialista, ya que ésta no se puede establecer sólo en términos militares, sino fundamentalmente políticos.

LAS MENTIRAS Y LA HIPOCRESÍA DEL IMPERIALISMO

Desde un primer momento los intereses de fondo de esta guerra han estado claros para la inmensa mayoría de la población mundial y cómo todas las excusas baratas esgrimidas por Bush, Blair y Aznar no eran más que una cortina de humo que intentaba ocultar los verdaderos intereses económicos, políticos y estratégicos de los imperialistas.

¿Dónde están las famosas armas de destrucción masiva, que eran el motivo central esgrimido por los invasores de Iraq para justificar esta guerra?

Ahora dicen que seguramente han sido trasladadas a otro país de la zona.

Esto es una solemne tontería que no se cree casi nadie. Además, si lo consideran necesario, esas armas serán “encontradas” en los próximos días en algún “refugio secreto” que nadie conocía hasta entonces. Por otro lado, la amenaza que encierra esa afirmación sirve como aviso a las masas de la zona, pues podrían utilizar esa excusa para bombardear y ocupar al país que ponga en peligro sus intereses y dominio en la región.

¿Cuánto durará el período de transición para restablecer la democracia y devolver la soberanía al pueblo iraquí? El gobierno de Bush ya ha dicho claramente que impondrá un protectorado militar en Iraq bajo la égida de EEUU.

Ahora vemos la auténtica falacia de esta explicación, que era otra de las grandes razones “humanitarias” utilizadas por los imperialistas. No habrá ninguna democracia en Iraq bajo la dominación imperialista. Todo lo contrario. La conquista a sangre y fuego que está llevando a cabo el imperialismo requerirá de sangre y fuego para mantenerse. Ya vemos algunos síntomas. Los periodistas han estado siendo testigos “molestos” de esta guerra y han sido seriamente “advertidos” con el asesinato a sangre fría de algunos de ellos para que sean más “cuidadosos” en sus comentarios e informaciones.

LA LUCHA CONTRA LA OCUPACIÓN MILITAR ES LA LUCHA POR EL SOCIALISMO

Ahora se abre una nueva fase en la lucha del pueblo de Iraq y del resto de los pueblos en la zona. El imperialismo no cejará en su empeño de dominación y ya está lanzando amenazas a otros países de la región.

Las guerras, como las revoluciones, ponen en evidencia las fortalezas y debilidades de los programas y los dirigentes. Los corruptos gobiernos árabes también han mostrado su carácter en esta guerra como aliados dóciles de las fuerzas imperialistas, mientras veían impasibles la masacre de la población iraquí.

Ningún gobierno árabe ha movido un solo dedo para apoyar la lucha de resistencia contra el invasor imperialista. Todo lo contrario, han reprimido en sus países brutalmente las movilizaciones de masas contra esta guerra imperialista.

Incluso los gobiernos que se han opuesto a la invasión imperialista, simplemente se han limitado a hacer declaraciones.

Esto pone de manifiesto una vez más la absoluta incapacidad de la burguesía árabe para luchar contra el imperialismo y muestra que ningún programa basado en el nacionalismo o el fundamentalismo es capaz de llevar a cabo la liberación nacional y social de estos pueblos.

Sólo hay una fuerza en el mundo capaz de vencer a los imperialistas, esa fuerza la representa la clase obrera armada con un auténtico programa socialista que agrupe a los campesinos pobres y al resto de los sectores oprimidos de la sociedad.

Un programa socialista que convierta la lucha por eliminar el control imperialista en la misma lucha por el control de los recursos naturales, la tierra y las riquezas del país en beneficio de la mayoría de la población estableciendo un régimen de democracia obrera, es decir, genuinamente socialista en cada país para establecer así una federación socialista en toda la zona. Esta es la única manera de que cada pueblo pueda ser realmente libre. Sería un arma colosal que unificaría a las masas del mundo árabe y supondría una fuerza que ningún ejército, incluyendo el poderoso ejército norteamericano, podría derrotar.

Estas serían las mejores condiciones para organizar a la mayoría de la población en auténticas milicias para hacer frente a cualquier ejercito imperialista, y sería el mejor instrumento para conseguir la solidaridad activa del movimiento obrero a escala internacional, incluida la clase obrera estadounidense, que vería mucho más claro el auténtico carácter de agresión y rapiña de estas guerras y le permitiría entender de una manera clara y evidente los intereses de clase en disputa y los verdaderos bandos existentes. De un lado, los trabajadores, campesinos y sectores pobres, y de otro la burguesía, el imperialismo y las multinacionales. Esta es al final, la esencia de estas guerras.

El único ejército en el mundo capaz de derrotar las poderosas fuerzas militares de destrucción del imperialismo es el ejército de la clase obrera, armado con un genuino programa socialista y luchando con los métodos del movimiento obrero y el internacionalismo proletario.

La denuncia sobre los auténticos motivos de esta guerra, llevada a cabo por millones de manifestantes en todo el mundo se verá confirmada por la realidad de los acontecimientos en los próximos meses.

Estas enormes movilizaciones, además, han desenmascarado a los diferentes grupos, partidos, gobiernos y personajes en todo el mundo, especialmente en el Estado español, donde hemos asistido a la postura servil y reaccionaria del gobierno del PP ante esta guerra, sirviendo como aviso del auténtico carácter de la corrupta y reaccionaria burguesía española y sus máximos representantes políticos.

El gobierno del PP se ha mostrado como el firme servidor de los poderosos grupos multinacionales, despreciando la opinión aplastantemente mayoritaria de la población. Ahora se muestran exultantes por estar en el bando de los vencedores en esta guerra, aunque sea sobre la sangre y el sufrimiento de millones de inocentes.

Al igual que actúan en política exterior lo hacen en la política interior, favoreciendo a los poderosos, multimillonarios y sectores más reaccionarios de la sociedad.

Por eso es necesario acabar con el gobierno del PP. Los trabajadores y la juventud que nos hemos movilizado por millones contra la guerra imperialista en Iraq, debemos sacar las conclusiones de lo que esto significa y dar un paso adelante.

Es necesario organizarse para acabar con las raíces de esta guerra y eso significa acabar con el capitalismo y, como hemos venido defendiendo los marxistas aquí y a nivel internacional, eso significa luchar conscientemente por el auténtico socialismo, por la democracia obrera.

¡Fuera las tropas invasoras del territorio iraquí!

¡Contra la masacre imperialista en Iraq!

¡Abajo el gobierno del PP!

¡Luchemos por el socialismo!

10-04-03


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