Muchos eran estudiantes, compañeros del instituto, de clase. Y como hermanos de clase, no podíamos dejar de mostrar nuestro rechazo al terrorismo y nuestra solidaridad con las víctimas: pero eso sí, sin dejar que el gobierno instrumentalizara lo sucedido. Más derecho de salir a la calle teníamos nosotros que Aznar y compañía que, como se demostró más tarde, eran los principales responsables del atentado terrorista.

Por eso, el Sindicato de Estudiantes actuó con urgencia. Convocamos el mismo jueves paros y concentraciones para la mañana del viernes. A las 12 en el lugar habitual. Podría parecer una locura convocar de un día para otro, pero teníamos que mostrar nuestra solidaridad con los estudiantes, con sus padres, sus hermanos... que habían sido víctimas del atentado. Durante todo el día recibimos decenas de llamadas, las visitas a nuestra web se dispararon, estudiantes en Sevilla, en Barcelona o en Puertollano y en muchos otros sitios salieron durante la misma mañana del jueves. La respuesta a la convocatoria fue espectacular.

En Madrid miles de estudiantes se manifestaron junto a trabajadores, transeúntes y ciudadanos que hacían cola para donar sangre, en la Puerta del Sol. Asistieron compañeros, amigos y hermanos de las víctimas. Al principio la voz cantante en la concentración la trataron de llevar grupos aislados de fachas. Sin embargo, la lectura del comunicado (en el que mostrábamos la repulsa más tajante de esta organización al atentado, expresando nuestra solidaridad con las víctimas y sus familias, pero también advirtiendo que el 11-S en Nueva York había servido de argumento a Bush para recortar las libertades en USA y, por tanto, no podíamos consentir que aquí el gobierno consiguiera hacer lo mismo) dio ánimos y valor a la mayoría de los asistentes, estudiantes de izquierdas, hijos de trabajadores, para cambiar radicalmente el carácter de la concentración. A partir de entonces las consignas más coreadas fueron ¡ETA no, vascos sí!, ¡ETA y Al Qaeda fuera de Madrid!, ¡El pueblo unido jamás será vencido!, e incluso alguna consigna contra Aznar. Miles de jóvenes que no pudieron venir a la Puerta del Sol, por problemas de transporte o por miedo a utilizar los trenes, se concentraron en las plazas de los ayuntamientos de muchas localidades madrileñas (Alcalá, Leganés, Móstoles...), en las puertas de los institutos y en las universidades. En otra zona muy afectada por los atentados, Guadalajara, asistieron unas 1.500 personas, donde además, dos estudiantes intervinieron muy emotivamente recordando el horror de los atentados.

La movilización más numerosa fue la de Barcelona, donde los institutos y las universidades pararon a media mañana y 50.000 estudiantes recorrieron las calles al grito de: “solidaritat amb els madrilenys” (solidaridad con los madrileños), “ni terrorismo, ni guerra imperialista”, “el pueblo unido jamás será vencido” y “esto nos pasa por un gobierno facha”. Los trabajadores que pasaban por ahí, aplaudían a rabiar. Algunos lloraban del impacto. Un ambiente muy bueno que anticiparía lo que Madrid viviría el sábado 13.

Con eso mismo nos encontramos en Euskadi. En Bilbao tres mil estudiantes tomaron las calles tras nuestra pancarta bajo el lema “Si quieres la paz lucha por el socialismo”. En Vitoria se hizo una concentración en silencio de quince minutos. Al acabar el acto leímos el comunicado que conectó perfectamente con el sentir general. La gente al acabar quería hacer más y se improvisó allí mismo una manifestación de unos mil estudiantes que recorrió la calle más céntrica de la ciudad.

En Andalucía la concentración más importante fue la de Sevilla donde participaron 3.000 estudiantes con los que constituimos un comité estudiantil para preparar la manifestación del próximo sábado 20 en contra de la guerra y sus consecuencias tanto aquí como en Iraq. Hubo además concentraciones en Huelva —donde los participantes abuchearon al alcalde del PP—, en Málaga, Granada y Marbella.

En Santiago la concentración reunió a 600 personas. Los estudiantes hicieron una sentada en torno a la pancarta y permanecieron en silencio durante este sencillo y emotivo homenaje. Algunos viandantes y trabajadores también se sumaron. Una cajera de uno de los comercios se emocionó visiblemente mientras se daba lectura al comunicado. También hubo concentraciones en Ferrol (con 3.000 estudiantes), Coruña, Estrada y muchos otros pueblos.

En Asturias se organizaron concentraciones en las principales ciudades: Oviedo, Gijón, Avilés, Langreo y numerosos pueblos de la región. Algunas de ellas, como en Oviedo con 2.000 estudiantes, se convirtieron en manifestaciones que recorrieron las calles; otras como en Gijón o Avilés, coincidieron con concentraciones convocadas por el Ayuntamiento.

Además, salimos en la calle en otra veintena de ciudades como Palma de Mallorca con 6.000 estudiantes, Valencia, Port de Sagunt, Torrelavega, Puertollano, Salamanca, Talavera...

El viernes nos movilizó fundamentalmente el dolor por la muerte de nuestros compañeros y la repulsa por los atentados; pero también nos movilizó evitar que el PP utilizara nuestros muertos como carnaza para justificar su política de recortes de las libertades, de implicación en la guerra de Iraq, de ataques constantes a los trabajadores y la juventud. Al día siguiente seríamos decenas de miles de jóvenes, trabajadores, amas de casa... los que volveríamos a movilizarnos por estos mismos objetivos en todo el Estado.


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