El movimiento revolucionario ha recobrado un nuevo impulso luego del estrepitoso fracaso del intento de golpe de la oposición reaccionaria en el país. Desde el principio de esta acción, las fuerzas reaccionarias fueron de derrota en derrota. Esto se debió fundamentalmente a la iniciativa de las masas que respondieron contundentemente en cada momento.

Lo más importante en este período fue la extraordinaria reacción de los trabajadores petroleros que supieron enfrentar y superar el sabotaje realizado por los mandos directivos y una gran parte de los técnicos de PDVSA. Se puede decir sin ninguna exageración que los obreros petroleros salvaron al gobierno de Chávez, ya que la paralización de la industria petrolera era el elemento clave en la estrategia de la oligarquía. Este es un maravilloso ejemplo de la capacidad de lucha y de organización de la clase obrera.

Ofensiva revolucionaria

El gobierno empieza a implementar toda una serie de medidas contra la reacción, empezando por la suspensión del cambio de divisas mientras se establecen mecanismos de control (medida destinada a detener la fuga de capitales), el control de precios (para poner freno a la especulación) y el inicio de la discusión de una ley de responsabilidad social de los medios de comunicación (que jugaron un papel crucial en las diferentes conspiraciones golpistas).

Sin embargo sería falso pensar que la reacción está muerta y enterrada. Es cierto que sufrió un duro golpe con el fracaso de su intentona de Diciembre-Enero, sin embargo la burguesía venezolana está lejos de haber sido derrotada definitivamente y sigue agitando en los medios de comunicación, esperando una nueva oportunidad.

Crisis económica

El principal reto al que se enfrenta el proceso revolucionario actualmente es el colapso de la economía, resultado del sabotaje petrolero y de la desorganización consciente de la actividad productiva por parte de los capitalistas. La oligarquía está tratando por todos los medios utilizar el caos y el desabastecimiento para minar la base social del proceso.

Otro frente es el de las empresas privadas en las que los empresarios tratan de hacer pagar a los obreros el coste del paro empresarial golpista. La discusión más actual de los activistas sindicales clasistas es sobre la cuestión de la ocupación de fábricas y su funcionamiento bajo control obrero. La experiencia de las ocupaciones de empresas en Argentina indudablemente ha tenido un fuerte impacto.

Para defencer y profundizar la revolución es necesario que los trabajadores mantengan el papel decisivo que jugaron en la derrota del paro empresarial. Se impone el control obrero de PDVSA y la ocupación bajo control de los tranajadores de las empresas que cierren, quiebren o ataquen a los trabajadores

Coordinación necesaria

Una de las fortalezas del proceso revolucionario hasta el momento ha sido la organización masiva del pueblo en decenas de miles de organizaciones. Sin embargo, ha faltado la necesaria coordinación de estas organizaciones. Todos los comités bolivarianos, sindicatos clasistas, comités de tierra urbana, organizaciones estudiantiles, comités en defensa del derecho a la educación, etc. deberían de establecer organismos de coordinación a nivel de barrio, local, estadual y finalmente nacional, mediante delegados elegidos y revocables en cualquier momento. Esto fortalecería enormemente el proceso y le dotaría de una dirección democrática, que ayudara a generalizar las experiencias y avanzar en sus conclusiones políticas.

Adelante hacia el socialismo

En algún momento Chávez ha hablado de un "capitalismo humanista". Nosotros desde el principio advertíamos que en la época de la dominación del imperialismo no es posible el desarrollo capitalista nacional independiente de ninguna nación. La época de las revoluciones burguesas fue hace más de 200 años. Los últimos cuatro años de desarrollo del proceso revolucionario en Venezuela han demostrado claramente que los sectores decisivos de la burguesía venezolana están totalmente vinculados al imperialismo y son incapaces de jugar ningún papel progresista en absoluto.

La única clase que puede dirigir consecuentemente el proceso revolucionario son los trabajadores al frente de todos los sectores oprimidos de la población.

Una revolución socialista en Venezuela sería como un poderoso faro que orientaría las luchas de los trabajadores y campesinos de toda América Latina y sentaría las bases para hacer realidad el sueño de Bolívar de una América unida, una Federación Socialista de América Latina.

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