Cuando millones de personas nos hemos manifestado contra la guerra imperialista en Iraq, no sólo es porque nos oponemos a la matanza del pueblo iraquí sino por el cabreo acumulado que tenemos frente a la política del PP. Esto no sólo lo sabemos nosoCuando millones de personas nos hemos manifestado contra la guerra imperialista en Iraq, no sólo es porque nos oponemos a la matanza del pueblo iraquí sino por el cabreo acumulado que tenemos frente a la política del PP. Esto no sólo lo sabemos nosotros, también Aznar y su gobierno. Lo han demostrado en cada una de las intervenciones públicas que han realizado los ministros, como las que advertían de que “volvían los marxistas comunistas”, el “terror rojo” o el “diablo”…Frases que han nutrido los guiones del “guiñol” y otros programas. Con la ejecución de los tres cubanos acusados de secuestro en Cuba, Aznar ha vuelto al ataque.

Parece ser que ahora a la derecha les preocupa la democracia y los derechos humanos en Cuba, cuando tienen por aliados a regímenes tan “democráticos” como el de Arabia Saudí, donde las mujeres son lapidadas hasta la muerte por adulterio o Turquía donde miles de sindicalistas son torturados y ejecutados. Y qué decir de EEUU, el país donde más se practica la pena de muerte, y de eso Bush sabe mucho, ya que tiene a sus espaldas centenares de ejecuciones en su estado de Texas.

La burguesía y sus representantes utilizan la palabra democracia según sus intereses. El odio que destilan hacia Cuba no se debe a la falta de democracia, sino al hecho de que Cuba es, para millones de trabajadores y jóvenes, un símbolo de la revolución, de la resistencia antiimperialista. Lo que más odian de Cuba es que allí las multinacionales no campan a su anchas, que entre las conquistas que se conservan de la revolución está la economía nacionalizada, que ha permitido que los niveles alcanzados en sanidad y educación sean muy superiores a los existentes en otros países de la región. Lo que más odia el imperialismo de Cuba es precisamente lo que los trabajadores debemos luchar por conservar. Por eso, la crítica a Cuba que viene de la derecha no puede merecer más que nuestro desprecio porque su objetivo es la contrarrevolución, la restauración capitalista, nada más lejos de los intereses del pueblo cubano y de los trabajadores y jóvenes de todo el mundo.

Por supuesto que nosotros no hemos estado protestando en la embajada cubana, al lado de organizaciones fascistas como España 2000 y Democracia Nacional, que participaban en la convocatoria del 12 de abril. Aznar criticó la ausencia del PSOE y de IU en dicha protesta diciendo que “ese régimen les pilla mucho más cerca ideológicamente”. Bueno, lo que sí está claro es de quién está cerca ideológicamente Aznar. Lo lamentable es que la dirección del PSOE ceda al griterío histérico de la derecha y que Caldera fuera a la concentración del sábado 26 de abril.

Desde El Militante también nos hemos desmarcado del régimen cubano, pero lo hemos hecho en la medida que la existencia de una burocracia con privilegios —que suplanta a los trabajadores en el control democrático de la producción y en la toma de decisiones— pone en peligro las conquistas de la revolución cubana. Si de lo que se trata es de defender la revolución cubana frente al hostigamiento del imperialismo, lo primero que debería hacer el régimen de Castro es defender abiertamente la revolución en Brasil, en Argentina, en Venezuela y en todos los países de América Latina. Decir claramente a los trabajadores y a los campesinos en lucha que su liberación sólo podrá venir de un régimen en el que la economía esté en sus manos. Con fusilamientos y represión sólo conseguirá introducir confusión y manchar la causa del socialismo. Pero ese es un debate entre la izquierda, entre los trabajadores y jóvenes que luchamos contra el capitalismo. Con la derecha, con la gusanería histérica no vamos ni a la vuelta de la esquina, son nuestros enemigos declarados y a hora de la verdad siempre los encontraremos en el otro lado de la barricada.


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