En los últimos días ha habido diversos pronunciamientos en contra de las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Los medios privados han iniciado su avanzada, acusando al Gobierno y a las fuerzas de seguridad de diversos crímenes. Incluso la Asociación de Profesores de la Universidad Simón Bolívar, de los cuales muchos en su Junta Directiva deberían estar presos por manejos dolosos de fondos públicos, ha sacado un comunicado hablando de desapariciones forzosas, torturados y demás crímenes propios de un régimen totalitario. En general, pareciera que todos estos pronunciamientos llegan con varios años de retraso. Pareciera que hablaran más bien de los tiempos de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez o Luis Herrera Campins. ¿La excusa para estos pronunciamientos? La muerte de algunos militantes de oposición durante las pasadas jornadas de violencia

Lo que algunos han aprendido de todo esto es que, como efectivamente se había advertido desde hace tiempo, la burguesía cuenta con sus bandas armadas, con sus órganos paramilitares y grupos de choque. No se trata sólo de las policías locales (como la PM, PoliBaruta o PoliChacao) o regionales (como PoliMiranda y PoliCarabobo), sino de grupos armados dentro de las propias urbanizaciones de clase media y clase media alta. Además de, claro está, las milicias armadas de Acción Democrática, Primero Justicia y Bandera Roja. Esto es lo que hemos visto en los últimos días, con los diversos ataques que estos grupos han estado ejecutando en distintos sitios de la ciudad y del interior del país.

La mayoría de las muertes de la semana pasada ocurrieron por efecto de municiones que no se corresponden a los calibres usados por la Guardia Nacional u otros cuerpos de seguridad del Estado. Por ejemplo, los medios hicieron de inmediato un gran escándalo del asesinado durante la marcha del 27 de febrero pasado. El muerto fue alcanzado por balas de revolver, que no son armamento que utilizan ni la GN, ni la DISIP ni la DIM, aunque si la PM. Claro, la información que nos hicieron llegar personas de la zona es que en realidad la muerte de ese señor fue un simple ajuste de cuentas. Y eso lo sabían todos, pero aprovecharon de “comprarse” su muerto para el día y poder montar el espectáculo que todos vimos. Igualito que han hecho con la “heroína” del 27, esa adeca que se acercó desafiante al piquete de la GN. Ese día cuando la entrevistaron con Globovisión, al rato del incidente, aparecía sin mayores signos de maltrato. Sin embargo, en la marcha de la oposición el sábado 6 apareció en tarima con un collarín. Recuerda tanto a esas películas de abogados estafadores que hacen en Hollywood...

Durante las jornadas de desórdenes con la llamada Guarimba, se dieron también algunos decesos de activistas de oposición. Uno de los más publicitados es el del activista de Gente del Petróleo
José Manuel Vilas. Apenas se supo de su muerte, los medios salieron acusando a la GN y diciendo que había caído producto de tiros de FAL (Fusil de Asalto Ligero), un arma que emplea municiones calibre 7.65. Pero la autopsia rápidamente reveló que la munición empleada eran simples metras (canicas). Por supuesto, ahora resulta que la GN en vez de perdigones de plástico empleada metras. Como si eso fuera tan fácil.

Igualmente sucedió con los periodistas heridos en los alrededores de la Plaza Altamira, como ya habíamos informado
anteriormente. Pero los periodistas que reportaba RNV el domingo 29 no fueron los únicos heridos de bala cuyo origen se puede trazar tanto a las bandas armadas que rodeaban la Plaza Francia, como desde los edificios. La mayoría de los heridos de bala en los últimos días presentan trayectorias descendentes, haciendo evidente la presencia de francotiradores y grupos armados en los edificios de la zona. Igualmente sucedió con un camarógrafo de RCTV, herido por una bala también en trayectoria descendente, a pesar de que el reportero que estaba ahí acusaba alegremente al Gobierno por esta herida, hablando de un “Gobierno represor y asesino”. Nuevamente, se equivocaron de época…

El martes 2 de marzo hubo varios heridos de bala en los alrededores de Altamira, como lo
reportaron varias agencias de noticia públicas. El arsenal que mostraron poseer esos grupos armados sorprendió a más de un incauto que ne se creía las advertencias que se venían haciendo. La contrarrevolución no sólo está armada, sino que está fuertemente armada. En estos enfrentamientos “a plomo limpio”, como decimos por estos lados, parece que efectivos de los cuerpos de seguridad respondieron igualmente con armas de fuego. Globovisión ha mostrado reiteradamente imágenes de agentes de la DISIP, DIM y Policía Militar portando armas de fuego. Acusan a estos agentes de atacar a manifestantes desarmados, cuando la verdad es que los cuerpos de seguridad que se presentaron al lugar fueron atacados con armas de fuego, justificando de esta manera, incluso desde el punto de vista de la legalidad burguesa, el que hayan recurrido a una respuesta con armas de fuego. Y fue en uno de estos días, de mayor intercambio de fuego, en que ocurrió el tan mentado “atropello” al cellista Izcaray. Ya lo aclaró el camarada Ponce, pero hay que repetirlo cuando músicos de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y de la Orquesta Sinfónica de Mérdia se han prestado a este jueguito de los medios. Resulta que el día “de más plomo”, como decía antes, a este joven opositor se le ocurre pararse frente a su casa a observar lo que sucede. Como si un pequeño burgués como ése va a estar en medio de un tiroteo sin inmutarse ni estar metido en “la candela”.

Las agresiones cometidas por la burguesía y sus bandas armadas no eran reseñadas por los medios privados.
Sus reportes eran completamente escuetos como para señalar al lado del gobierno como el autor de la violencia. Cuando se mencionaba la violencia opositora, lo que decían era que se trataba de la “heroica resistencia” de la oposición. Incluso, al narrar los eventos de Caurimare, urbanización de clase alta cercana a Colinas de Los Ruices, donde habita la familia del Gobernador de Miranda Enrique Mendoza, hablaban de que los vecinos estaban respondiendo ante la invasión a su territorio por parte de la Guardia Nacional. Y esa fue la actitud en general en las zonas de clase media. Vecinos de Los Ruices y Los Cortijos atacaron las cuadrillas de la Alcaldía de Sucre que trabajaban en la limpieza de las vías, como reportaba RNV el miércoles 3 de marzo. En este municipio, estas bandas armadas atacaron un módulo de PoliSucre en La Urbina. En general, estas policías han sido atacadas reiteradamente por esta “resistencia” burguesa.

Los ataques de la PM a grupos de compatriotas y camaradas en El Valle no fueron reportados, como tampoco los
ataques de Bandera Roja a los estudiantes de la UCV. La verdadera resistencia ocurrió en los sectores populares y sus alrededores, donde la gente no dejó que estos grupos de choque contrarrevolucionarios embochincharan sus barriadas o vecindarios. Las comunidades organizadas han sacado muy buenas conclusiones de esto, pero algunos sectores del gobierno insisten en la negociación y en dar concesiones, como fue el permiso a la marcha opositora del sábado 6. Estas vacilaciones en dirigentes partidistas y algunos sectores del Gobierno Nacional son un verdadero peligro para el futuro del proceso revolucionario que vivimos. Con los fascistas no se negocia. A los enemigos de clase no se les dan concesiones. Que lo aprendan rápido, antes de que sea demasiado tarde… para ellos o para todos.

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