El gobierno de derechas de Pierre Raffarin, con el total respaldo del presidente Chirac, se ha lanzado a una contrarreforma de las pensiones, simultáneamente a una reestructuración del profesorado. El proyecto de ley de pensiones, ya aprobado por elEl gobierno de derechas de Pierre Raffarin, con el total respaldo del presidente Chirac, se ha lanzado a una contrarreforma de las pensiones, simultáneamente a una reestructuración del profesorado. El proyecto de ley de pensiones, ya aprobado por el Consejo de Ministros, llegará al parlamento, en el que la derecha tiene mayoría, el próximo día 10 de junio. Mientras, las movilizaciones que se están produciendo son multitudinarias, y calificadas por la propia prensa burguesa como “la mayor movilización social desde 1995” (El País, 14/05/03) que, recordemos, anticipó una estrepitosa derrota de la derecha.

De implantarse, la contrarreforma de las pensiones implicaría el incremento del tiempo de cotización para poder tener una pensión sin descuentos. Los primeros afectados serían los funcionarios, que de ahora hasta el año 2008 tendrían que pasar de cotizar 37,5 años a hacerlo 40, medida que ya está instaurada en el sector privado por la ley Balladur de 1993. A partir de 2009 el periodo de cotización seguirá subiendo para todos, llegando a 41 años en 2012. Ese año el gobierno fijaría por decreto el periodo de cotización, “en función de la evolución demográfica y económica”, según informa El Mundo (29/05/03).

En un contexto de práctica parálisis de la economía francesa (acompañada de una recesión en Alemania, con dos trimestres consecutivos de PIB negativo y de un estancamiento de la economía norteamericana) los propietarios de los bancos, de las compañías aseguradoras, de los grupos industriales más importantes y de las empresas que dominan los sectores decisivos de la economía francesa están tomando medidas draconianas para proteger sus beneficios.

Esta contrarreforma en Francia es parte de una ofensiva por parte de la burguesía a escala europea, que se está intentando imponer en Alemania, Austria y otros países en el que por supuesto, está incluido el Estado español. De hecho, el portavoz del Grupo Popular en la comisión no Permanente del Pacto de Toledo, Tomás Burgos, anunció ayer que una de las propuestas de su grupo respecto a las reformas a emprender en el sistema de pensiones será que el cómputo de los años cotizados para calcular la prestación pase de los actuales quince años a la totalidad de la vida laboral (El Mundo, 29/05/03).

Contestación social

La contestación social está siendo tremenda y uno de los colectivos que ha demostrado más combatividad ha sido el del profesorado, que se ven doblemente afectados: jubilación y una reestructuración que afecta a 100.000 profesores que dejarían de estar vinculados a la administración central, en función de un plan de descentralización educativa. El fondo del asunto es que el gobierno considera “hinchado” el sistema educativo público.

Convocados por los sindicatos, el día 13 de mayo se produjo una movilización multitudinaria. Según El País, en su edición del día siguiente, “los sindicatos franceses paralizaron prácticamente por completo los transportes públicos, lograron una huelga masiva en la enseñanza y reunieron a cerca de dos millones de personas (la mitad según la policía) en un imponente conjunto de manifestaciones”. El mismo artículo describe: “si el desfile de París duró ocho horas y reunió a unas 250.000 personas, en Marsella fueron 200.000 los que llenaron la vía pública, en una manifestación más amplia que la de hace ocho años en la segunda ciudad francesa. Mucha participación igualmente en Tolouse, Lille, Estrasburgo y otras ciudades”. Según información la directa de que disponemos, en algunas ciudades no se había visto una movilización semejante desde Mayo de 68.

El 25 de mayo los sindicatos convocaron un manifestación en París, reuniendo a 600.000, “en la mayor manifestación registrada en la capital francesa después del Primero de Mayo de 2002 contra la extrema derecha” (El País, 26/05/03), en la que se exigió la retirada la contrarreforma de las pensiones y la enseñanza.

El ambiente de oposición por parte de los trabajadores es tal que, a pesar de que la CFDT, sindicato de origen cristiano, diese su apoyo al plan del gobierno, las federaciones de funcionarios, banca y sanidad de esta misma central estuvieron presentes en las manifestaciones.

El apoyo social a la movilización ha quedado patente en un sondeo del Instituto CSA, dado a conocer el mismo día 25 de mayo, según el cual dos de cada tres ciudadanos simpatizan con los motivos de los manifestaciones y sólo el 24% invita al ejecutivo a mantenerse firme.

Para la noche del día 2 de junio está previsto el inicio de nuevas huelgas, empezando por los ferrocarriles, seguido de Air France, el metro de París y casi todos los transportes urbanos regionales, los trabajadores de la red educativa pública harán su décima huelga desde el principio de curso, secundados por empleados de correos hospitales y Hacienda.

Huelga general

El ambiente de movilización en Francia, un fenómeno que ha inspirado a los trabajadores europeos desde hace ya casi un década, vuelve a estar en la cresta de la ola. Sin embargo, no parece que los dirigentes sindicales y políticos de la izquierda estén muy a la altura. Después del éxito de las huelgas y manifestaciones de los últimos días, y ante la perspectiva de que la contrarreforma de las pensiones se aprueba en el parlamento el día 10 de junio, sería necesaria la convocatoria de una huelga general que extendiese la lucha también a los trabajadores del sector privado, hacia los que no ha habido una orientación clara hasta el momento. Es más, una huelga general europea, tendría una base de apoyo clarísima, ahora que los trabajadores en Alemania, Austria y Suecia también están en lucha y en otros países es sólo cuestión de tiempo.

En todo caso, en Francia, como ocurre en otros países, las direcciones sindicales tienen que abrir una perspectiva a la lucha más allá de la exigencia de “una negociación seria”. Es increíble que, con todas las medidas de recorte que se plantean en Francia, la misma burguesía reconoce que no será suficiente para afrontar una situación deficitaria del sistema de pensiones en el futuro. ¿Pero qué sistema es ese que se revela incapaz de asegurar una pensión digna a los trabajadores, después de toda una vida laboral? ¿Por qué la perspectiva después de los sacrificios, son más sacrificios? Como escribe Jérôme Métellus, en un artículo del periódico marxista La Riposte “una vez que han sido explotados convenientemente, los capitalistas se deshacen de las personas mayores como una carga inútil. Un gran número termina su vida entre el aburrimiento y la soledad. El socialismo, por el contrario, no solamente les dispensaría de la obligación de trabajar, sino que además les ofrecería la posibilidad de participar en los proyectos colectivos y de enriquecer a la sociedad con su experiencia”.

Efectivamente, hoy más que nunca, debido a la crisis tremenda que afecta al sistema, el éxito de las luchas contra los ataques sociales, o por mejoras, está íntimamente ligado a la adopción de una orientación claramente socialista, de ruptura con el capitalismo.


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