El 1 y 2 de agosto la ciudad de Caracas era un hervidero. Grandes contingentes de trabajadores, con sus expectativas y alegrías a cuestas, tomaron El Parque Central y específicamente la Sala Plenaria. Eran más de 1.200 delegados que conformarían el I Congreso de la Unión Nacional Trabajadores (UNT).

 

Durante dos días se debatió todo tipo de temas, desde la problemática con los inspectores de trabajo en algunos Estados que se aliaban con el patrón, hasta problemas con gobernadores y alcaldes que están con el proceso revolucionario pero que implementaban algunas medidas antisindicales, aunque lo fundamental era la discusión de tres temas: La Declaración de Principios, Los Estatutos y El Programa de Luchas que desarrollaría la UNT en este período.

A pesar de nuestra natural desorganización, el debate se dio con una riqueza insospechada hasta ahora y, lo más importante, con un nivel de participación y democracia de los trabajadores como nunca antes había existido en una central de este tipo, vale decir la CTV.

“La participación y la información es poder y si no tenemos igual información todos los trabajadores no hay democracia y el poder no nos pertenece”, decía un trabajador en la Mesa 2 donde se discutía los Estatutos, al darse cuenta que la mayoría de los trabajadores los desconocía y que no habían sido discutidos por las bases de los sindicatos. Al final en esta mesa no se aprobaron los Estatutos ni el Reglamento Electoral, sino como dijera Orlando Chirinos, Coordinador Nacional de la UNT en su discurso de cierre “Los trabajadores pidieron más democracia votando que se bajaran los materiales a todos los sindicatos, y eso es muy significativo… No queremos estatutos para hacerle trampa a los trabajadores”.

“Nos proponemos transformar la sociedad capitalista en una sociedad autogestionaria, que cree un nuevo modelo de desarrollo anticapitalista y autónomo y que emancipe definitivamente al género humano de la explotación de clase, la opresión, la discriminación y la exclusión”, expresa una parte de la Declaración de Principios, que fue discutida y aprobada con algunas observaciones en la Mesa 1. Además dice que se guiara por los principios y valores de la tradición de lucha histórica de la clase obrera internacional, como son: la autonomía, la democracia, la solidaridad, el internacionalismo, un sindicalismo clasista, independiente y unitario.

Tal vez la parte fundamental fue el Plan de Lucha discutido y aprobado en la Mesa 3 y asimismo en la plenaria, que resultó ser lo más significativo: los trabajadores se declaran en movilización permanente contra el golpismo, la patronal privada y las medidas gubernamentales que contraríen los objetivos de la clase trabajadora; la lucha por la emancipación de la clase trabajadora y por un gobierno de los trabajadores; sacar a los golpistas y saboteadores de la Administración Publica; promover la participación en los espacios de decisiones, el cogobierno, la gestión de las empresas y la controlaría social por parte de los trabajadores; la nacionalización de la banca; el rechazo a cualquier intervención extranjera y la creación de nuevas empresas bajo control obrero es tal vez lo más resaltante en el aspecto político. En lo reivindicativo, la reducción de la jornada laboral a 36 horas y la creación del cuarto turno para disminuir el desempleo; participar en la discusión de la Reforma de la Ley del Trabajo; elaboración de las convenciones colectivas por la base de los trabajadores; inamovilidad laboral; impulsar los Comités de Desempleados; impulsar los Comités de Higiene y Seguridad Laboral; luchar por un aumento general de sueldos y salarios e impulsar la homologación de los derechos de los trabajadores contratados, suplentes e interinos a los de los trabajadores fijos.

Estos aspectos del Plan de Lucha de la UNT y otros fueron aprobados por aclamación y con un gran entusiasmo de los trabajadores delegados asistentes al I Congreso de la UNT. Es evidente que ahora hace falta su sistematización para desarrollar acciones que permitan su cumplimiento. La responsabilidad del Comité Coordinador Provisional es muy grande, significa darle dirección política a ese Plan, con una base de trabajadores muy pendiente de lo que harán.

Consideramos que para lograr la refundación del movimiento sindical se requiere impulsar la reconstrucción y la unidad de un movimiento socio-sindical venezolano que sea autónomo, democrático, clasista, solidario e internacionalista. Cuando hablamos de movimiento socio-sindical es para indicar la relación de articulación que el movimiento sindical debe tener con todas las expresiones organizativas del pueblo. Esto evidentemente permitirá que se luche por una política socioeconómica que incremente el nivel de vida, no sólo de la clase trabajadora sino de todo el pueblo en general, implementado, y de manera muy importante, una solidaridad internacional que articule luchas internacionales y formas organizativas regionales e internacionales para enfrentar al capitalismo planetario.

Pero también consideramos que lo esencial es que si queremos transformar, en nuestra patria, las relaciones de propiedad, producción y distribución capitalistas sólo se logrará cuando los trabajadores puedan decidir sobre el destino social y el uso de los medios de producción, comunicación, distribución y consumo y además cuando sean los trabajadores los que organicen el trabajo y las técnicas de producción para desarrollar un nuevo modo de producción colectivo y democrático. Este proceso influirá en la subjetividad de los trabajadores, creando una nueva cultura obrera que desarrollará una conciencia revolucionaria. El lograr romper con la conciencia reivindicativista y corporativista y desarrollar una conciencia política y revolucionaria es un reto fundamental de una política que impulse la UNT mediante la gestión de los trabajadores en la producción.

Podemos decir que el I Congreso de la UNT fue un total éxito en lo que respecta a la participación de los trabajadores, pero sobre todo en el Plan de Lucha aprobado por el Congreso que significa una directa orientación clasista, revolucionaria y de izquierda.

El movimiento sindical, con la UNT refundando el sindicalismo venezolano, está como esa copla llanera que habla del caballo de nuestro escudo patrio y que dice más o menos así: “al caballo del escudo vamos a quitarle los aperos para que pueda correr libre, pero por la izquierda porque por la derecha estamos cansados de verlo”.


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