Es necesario extender la lucha, la solidaridad y levantar la organización de los trabajadores

Desde el año pasado, con la masiva protesta que agrupo trabajadores de SIDOR y varias empresas  en el Estado quienes junto a los jubilados y pensionados se movilizaron hasta la sede de la CVG para exigir un salario digno y rechazar las medidas anti-obreras de jubilaciones forzosas, han demostrado que la burocracia entra en pánico cuando los trabajadores se organizan, pero que no desistirán en su afán de dividir a la clase obrera y aprovecharse de sus necesidades. Con este objetivo en mente, la burocracia ofreció un bono por producción y asistencia sin carácter salarial y por tanto sin incidencia en las utilidades, vacaciones y prestaciones sociales, pero que con todo y esto después incumplieron en pagarlo puntualmente.

Este 18 de abril estalló de nuevo el conflicto en SIDOR. Los trabajadores exigen que se cumplan los beneficios anunciados por el presidente Maduro el pasado mes de marzo, así como que se detengan las jubilaciones forzosas y se reincorpore a todo el personal que está inactivo desde el inicio de pandemia. Esperaban la salarización de los bonos -como el de producción- y que éste impactara positivamente en las tablas y demás reivindicaciones laborales. Esperanzados por ver mejorar sus ingresos salariales y otros beneficios como el HCM, se frustraron por la omisión de los responsables en la administración de la industria, como ha sucedido en tantos sectores de la clase trabajadora.

La burocracia responde a las justas reivindicaciones de los sidoristas con esquiroles y represión

La actitud de la burocracia ha sido el desprecio y manipulación hacia los trabajadores repitiendo las mismas medidas antiobreras, movilizando a sus esquiroles, convocando asambleas para presentar falsas promesas que dividan al movimiento y amenazando con despidos. Esto empeora el malestar acumulado tanto por el vencimiento de la convención colectiva hace tres años, con la aparición de la COVID-19, además el deplorable servicio médico y funerario, y la utilización de pretextos como el bloqueo de la economía por parte de EEUU. 

Ciertamente este bloqueo es un crimen contra el pueblo venezolano que hemos denunciado y contra el que luchamos, pero se utiliza como excusa para condenarnos a salarios de hambre mientras los empresarios y burócratas se enriquecen. Otro elemento de la geopolítica internacional que la burocracia seguramente tomará será la invasión y guerra en Ucrania para intentar manipularnos y justificar los recortes sociales y desmejoras laborales. ¡No aceptemos chantajes! Como trabajadores revolucionarios estamos en contra del imperialismo de Putin y en contra del imperialismo igualmente reaccionario de la OTAN, EEUU y el gobierno títere de Zelensky. Así mismo  rechazamos que esta guerra reaccionaria sea utilizada por ambos bandos, como siempre, para masacrar trabajadores inocentes y justificar más ataques y recortes contra los trabajadores en todo el mundo.

La espontanea rebelión de los trabajadores de SIDOR, tomando acciones para presionar a la burocracia, refleja lo conscientes que están de la pelea actual, pero también que requiere de una organización colectiva para enfrentar tanto las agresiones del Estado que encarcela nuestros dirigentes luchadores -como Ronny Alvarez, Eudis Girot, entre otros ejemplos-, o la utilización de los cuerpos de seguridad e inteligencia policiales para amedrentar. Los obreros están demostrando la necesidad de pasarles por encima a los dirigentes sindicales reformistas y patronales que pretenden frenarlos.

Hay que señalar que la actitud de la burocracia es parte de un lineamiento nacional que se viene desarrollando de forma sistemática desde el año 2018. El desconocimiento de los derechos laborales de convenios internacionales, de orden constitucional y de leyes aunado al miserable salario mínimo nacional así como la imposición burocrática de los llamados Consejos Productivos de Trabajadores y Trabajadoras (CPTT), les permite trasmitir de una oferta de fuerza de trabajo que sea apetecible para la burguesía nacional e internacional. Todo esto se complementa con la aprobación de la ley anti bloqueo y prepara el terreno para el desarrollo de las llamadas Zonas Económicas Especiales. Es por eso que los trabajadores de SIDOR, a pesar de que vuelvan a conseguir alguna leve respuesta, deben extender y unir su lucha a otras para ampliar la organización del movimiento.

Extender y unificar las luchas. Impulsar la unidad de acción de los trabajadores con un programa anticapitalista y antiburocrático

¡La lucha de los sidoristas y trabajadores de la CVG es nuestra lucha! En estas últimas semanas hemos visto cómo aumentan las protestas de los trabajadores por un salario digno igual a la canasta básica, por el cumplimiento de los contratos colectivos y derechos laborales. Un factor detonante fue la decisión de los patronos eliminar algunos o todos los bonos que estaban otorgando, recortando derechos contractuales y disminuyendo los ingresos de los trabajadores, que apenas alcanza para una semana de compra de alimentos restringida.

Las protestas en las empresas Farmatodo, Owens Illinois, Aceites Diana, Mondelez, PDVSA, entre otras, son una muestra de la necesidad de unificar las luchas, confiar en la fuerza de las y los trabajadores, y no utilizarla para una coyuntura de interés personal o para limitarlas a mostrar denuncias ante organismos internacionales creados por el mismo sistema que enfrentamos.

Desde Izquierda Revolucionaria planteamos que es necesario que todas las organizaciones de izquierda, frentes sindicales, corrientes del movimiento obrero como el Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNLCT) así como el Espacio Sindical Unitario y otras organizaciones revolucionarias de todo el país, debemos impulsar un frente único de lucha nacional que se solidarice con los trabajadores de SIDOR, de las empresas básicas de Guayana y demás conflictos laborales del país, tomando acciones que permitan coordinarlas y extenderlas organizadamente en todas las regiones.

Es urgente crear los comités de acción y lucha mediante asambleas en las fábricas, barrios y universidades, debatiendo y acordando un programa de lucha en común con reivindicaciones para luchar por un salario igual a la canasta básica, discusión y cumplimiento de las convenciones colectivas, libertad para los trabajadores presos, cárcel para los asesinos de líderes sociales así como para burócratas corruptos, derecho a la sindicalización, acabar con las jubilaciones forzosas y, para garantizar en general el cumplimiento de los derechos laborales, que la gestión de las empresas esté directamente en manos de los trabajadores mediante asambleas, entre otras medidas revolucionarias que decidamos como clase.


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